|
Vacaciones para todos (de verdad)
La facturación de las vacaciones de
invierno está en pleno auge. Abundan los espectáculos en nuestra
ciudad, en municipios vecinos y en la Capital Federal.
Las ofertas cuentan con un fuerte
impulso publicitario, elemento esencial para alimentar el consumo.
En los noticieros se muestran avances de impactantes obras, algunas
de ellas atadas a su presencia en la televisión.
Si nos circunscribimos a lo que
aparece en la propaganda, hay varias decenas de alternativas para
“divertir” a los chicos en el receso invernal. Sólo falta un pequeño
detalle: el costo.
La entrada promedio para ir a ver un
espectáculo infantil (de esos con tira diaria en la tele) cuesta 80
pesos. El nene, por más despierto que sea, no puede ir solo hasta la
Capital. Por eso en el presupuesto hay que sumar el viaje
(combustible, peaje, estacionamiento).
Como la salida durará unas cuantas
horas, es sensato tener en cuenta unos pesos para engañar al
estómago y, dependiendo de la flexibilidad del bolsillo, prever las
tentaciones comerciales que rodean al teatro (fotos, revistas,
alitas, vinchas, figuritas, entre otros productos de ocasión).
¿Terminó de sumar?
Existen propuestas en nuestra ciudad
que lastimarán menos la economía familiar. Sin embargo, no se debe
perder conciencia sobre el entorno. Que un medio de prensa sólo se
ocupe de los espectáculos con propaganda y no le importe lo que se
realiza en una plaza, se puede enmarcar (y discutir) dentro de una
cuestión editorial y/o empresarial. Distinto es el panorama si ese
enfoque lo tiene el Estado.
Suena a verdad de Perogrullo, pero no
está al alcance de todas las economías familiares trasladarse hasta
el centro de la ciudad para mirar una función de cine, teatro o
varieté. Si la entrada para un show en el Teatro Municipal cuesta 10
pesos, ¿cuánto necesita una mamá para traer a dos o tres hermanitos
del cualquier barrio o localidad?
Sin ánimo de ser aguafiestas,
informamos que la entrada para un cine no baja de 8,50 pesos (en
Luján, porque en otras latitudes sale 18 pesos después de las 15);
que la entrada para un zoológico cercano araña los 20 pesos (sin
contar la comidita para las fieras) y que un circo, australiano,
jamaiquino o argentino, no te deja entrar por menos de 10 pesos por
cabeza.
Hay miles y miles de familias que no
pueden afrontar esos gastos. ¿Sus chicos no tienen derecho a
disfrutar de las vacaciones?
Por esa razón es saludable que,
aunque con matices (las entradas para los shows vernáculos en el
Teatro Municipal), el gobierno municipal haya reparado en la
organización de un programa de actividades que contempla opciones
gratuitas y alguna de ellas insertas en los barrios. De esta manera,
se evita la necesidad del traslado al centro de la ciudad.
En el programa de opciones que
planificó el gobierno local se contemplaron, para todos los días de
la semana, actividades recreativas y deportivas en plazas, clubes de
barrios, de localidades o en el centro de integración comunitario de
uno de los barrios más carenciados del partido.
Quien le da forma a estas líneas
pensó que estas últimas jornadas (en el CIC del San Fermín) se
suspendían por mal tiempo, pero supo que no es así. Los días de
lluvia, decenas de chicos se acercan a ese espacio para entretenerse
con una película que se proyecta en un televisor de 29 pulgadas.
Que el discurso del crecimiento
económico, del progreso, del presunto bienestar generalizado, no nos
dificulte la visibilidad.
|