Miércoles 6 de Junio de 2007 - Año 92 - Edición 7286 - Edición digital 0586

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La inseguridad existe, no es una sensación

No estaba totalmente convencido de escribir este artículo, pero la pregunta que formula este bisemanario del día 23 de mayo ¿cree que la sensación de inseguridad actual se fomenta desde la política? y la foto de los destrozos causados en las escuelas que figuran en su portada, no me hicieron dudar.

En el artículo ¿y la provincia? ausente, publicado en este bisemanario del día 19 de mayo, dice: “Sin duda una de las palabras que más ayudó a esquivar las responsabilidades de los gobernantes y que más daño causó a las gestiones en los últimos años es "la descentralización". Evidentemente y sin ningún tipo de dudas estoy de acuerdo con esta aseveración.

Pero yendo directamente al punto que me compete, y creo que a gran número de habitantes de esta ciudad, dice el mismo artículo: “Injustamente se terminó creando un fondo, un gasto más, asumido por los vecinos”, refiriéndose a los recursos económicos de las dependencias policiales, que nunca recibieron de la provincia pero sí del pueblo de Luján. Decisión arbitraria, es cierto, pero con resultados altamente positivos, sobre todo en la mayor cantidad de unidades policiales haciendo prevención del delito (no faltó combustible), presentación rápida de la autoridad en el lugar que se había cometido el delito (mayor cantidad de vehículo en estado de circular y mayor cantidad de efectivos policiales), creación de nuevos destacamentos (Estación, Open Door, Pueblo Nuevo).

Dice también el artículo: “A través de los impuestos provinciales se les mete las manos en los bolsillos a los vecinos de Luján, para derivar recursos económicos a las dependencias policiales”. ¿Se vieron realmente esos recursos?

Ahora bien, nuestros representantes, concejales opositores al gobierno de turno, se oponen a reflotar el fondo de seguridad ciudadana y me parece bien, porque seguramente saldrán ellos a cuidar nuestras calles ya que no existe solución aparente. (El Estado no aparece y el fondo no está).

¿Quién se beneficia con esta desinteligencia? En primer lugar los delincuentes, y en segundo lugar la oposición (a mayor caos, menos réditos políticos para el oficialismo). ¿A quién se perjudica con esta desinteligencia? A todos los ciudadanos de Luján incluyendo a todos aquellos que sí queremos seguir sosteniendo con nuestra colaboración a este fondo de seguridad ciudadana.

Entonces, señores concejales opositores o no, porque no dejar que colabore el que quiere, o a través de la forma más sencilla y (rápida), dejar que decida el pueblo y no sus representantes, (porque este tema tiene que ser resuelto en forma inmediata).

Creo que la seguridad es uno de los mayores problemas que preocupa a todos aquellos que queremos seguir viviendo en este bendito país, por lo tanto aquellos que tienen el poder de aportar soluciones, que lo hagan, pero ya, y que por una sola vez dejen de lado apetencias políticas.

¿Por qué no se encuesta a los ciudadanos comunes y sobre todo a los comerciantes para saber si quieren o no colaborar?

¿Por qué no podemos saber los motivos que hacen que el presupuesto 2007 no sea aceptado por nuestros concejales? ya que dentro de ese presupuesto está contemplada una buena cantidad de dinero para combatir la inseguridad.

Y para terminar, creo que la inseguridad no es fomentada desde la política en forma directa, pero al no tomar decisiones rápidas y efectivas, lo hacen en forma indirecta.

Luis Alberto Comite


Discriminación

Me dirijo a usted muy atentamente para publicar un problema con los patovicas de Shiva Disco que tres sábado atrás me están haciendo una discriminación al no dejarme concurrir al salón de baile.

Ellos dicen que yo hice problema y no es así. Lo que pasa que otra persona les dijo que no me dejen pasar, yo les pido una clara explicación y no me la dan. Por eso me dirijo a los medios para que otros como yo no pasen por lo mismo. Tanto yo como lo que están en esa disco merecemos los mismos derechos.

Miguel Lenaque


Vamos... a buscar un poco de aire puro

Semanas atrás, nuestra ciudad despertó empapelada con unos afiches que nos proponían ir a algún sitio que se mantenía en secreto porque solo decían: “Vamos”.

El publicitario de bolsillo, de ocasión, que proponía el misterio ahora revelado, pensó que era una idea original y que luego al develar la cuestión la población quedaría de inmediato seducida a la índole de la propuesta. Seguramente, alguna vez le preguntó cómo se hace a alguien que sabía de la materia y este le dijo, “zapateo”, de ahí en más, siempre que escucha la palabra publicidad, él zapatea.

El dinero que se malgasta a hora temprana, en cuanto al tiempo de elecciones, no les exige ningún problema porque es el nuestro, de una u otra manera, el suyo, el mío.

Ahora bien, si analizamos un poco este “vamos” y luego en su consecución “vamos con... fulanitos”, podremos observar que tiene la misma matriz psicológica que el “vamos por más” o, el famoso e imponderable “síganme”. Palabra esdrújula que el otrora presidente la pronuncia como aguda.

Esa promesa de viaje, “síganme que...”, “vamos...”, (ni hablar del “...por más”, porque mete miedo), nos da a entender que nos espera un futuro promisorio y quienes nos invitan a ir con ellos son los constructores del mismo, que no son otros que aquellos que nos invitaron, antes, a llegar adonde hoy estamos. Y en este eterno partir, en esta calesita donde vuelta tras vuelta se repiten las mismas figuritas (si quiere el lector, metodologías) donde lo único seguro es saber de antemano adónde vamos a llegar. Pero, mucho, mucho más viejos, porque en viajes sin destino se nos fue, y por lo que se ve, se nos irá la vida.

Este procedimiento de mensajes envejecidos, agotados, faltos de imaginación sólo puede ser producido en las mentes de aquellos que siguen pensando “que hacer política” tiene que ver con el engaño, el discurso fácil, demagógico; la guiñada de ojo, las agachadas. Cuestiones necesarias ante la ausencia absoluta del obrar correcto. No se puede tener como ideal publicitario a Maquiavelo bajado al Viejo Vizcacha.

Mas tarde, comenzarán a emerger los afiches con las caras, siempre sonrientes, retocadas con photoshop (aunque el mismo borra las arrugas pero no la historia) donde el que mira, si alguien los mira, es para preguntarse: ¿De qué se ríe? Concluyendo. Obviamente de nosotros. A ellos les va fenómeno. Y, como refuerzo “moral” a la campaña, aquí y allá, comenzarán a acordarse del muerto en el placard que sus adversarios siempre tienen, (si no hay que ponerlo) infatigables, correrán con el tachito de brea manchando a todo el que se oponga, mientras patean la llave del osario -entiéndase- placard propio.

Tácticas repetidas, inmorales, rutinarias, que no construyen nada. Pues, intrínsecamente, envían un mensaje individualista del sálvese quien pueda. Porque sólo “los vivos” perduran. Nada que dimane un pensamiento que sirva para la construcción de un ser social. De un individuo que en la integridad de su existir proponga lo mejor de sí en favor de la sociedad que compone, comunidad que en fusión armoniosa interactúa en su propio beneficio. Donde la acción política se entienda como un instrumento conforme a la naturaleza del hombre en la construcción del bien común, propio a su necesidad vital, como el aire que respira, el alimento que lo nutre. Un hombre que entiende que el pertenecer se indica como un todo en humanidad y no a la conveniencia de un grupo o interés en particular. Donde la libertad que celebra le sirva para poner de manifiesto el grado de responsabilidad que la misma obliga.

Por ello, la gestión publicitaria al servicio de los intereses políticos, tal cual se observan y revelan, puede calificarse de inmoral. Porque la publicidad en su ejecución comunicativa plantea una ilusión respecto al producto que vende, juega con los deseos, sueños, aspiraciones, instalados en la gente. Precisamente en alimentar estas ilusiones está basado el “Vamos” y, en este caso en particular, se aplica la fórmula: “En ausencia de cualidades positivas, mayor publicidad emitida”.

Sobre publicidad, en este caso lo correcto es propaganda política, se pueden desarrollar un par de tratados pero, siguiendo en la idea original, entre otras decenas que se me ocurren, yo les propondría un texto mucho más sincero que dice así: “Vamos... a dejar de meter en nuestros bolsillos los dineros provenidos del inmenso trabajo que nos cuesta encontrar las maneras de poder seguir metiendo esos dineros en nuestros bolsillos”.

La ejecución de este enunciado acabaría con el fin, la causa y el efecto.

Es tan solo un principio. Pero, si bien una semilla de manzana no es un manzano, es un excelente comienzo.

Roberto Alonso


Cómo se debiera observar y analizar la historia

Objetividad: imparcialidad.

Cualidad: lo que hace que una persona o cosa, sea lo que es. Propiedad. “Todas las formas de pensar, presentadas con respeto, son dignas de analizarlas con objetividad y de tenerlas en cuenta”.

Desde hace muchos años “la objetividad” pareciera no estar presente, en la forma de analizar la historia de muchos argentinos. Lo cual es una obligación moral cuando se gira hacia atrás la cabeza, para proyectar las enseñanzas de esa historia, lo hagamos con los “dos ojos bien abiertos” y el espíritu predispuesto, para tratar de ser lo más objetivo posible.

Esto es esencial para que las generaciones presentes y futuras sepan discernir y analizar con cualidad el pasado. Observar la historia con “un solo ojo adrede” para proyectarla así al futuro, es atentar contra la objetividad, y por ende, fomentar la confusión, el antagonismo y el odio.

¿Cómo se debe evitar este estado de cosas? ¡Aplicando la justicia, en forma imparcial! ¡Los culpables de ambos lados, deben ser juzgados y castigados!

De lo contrario, se corre el riesgo de que en el futuro pueda haber un gobierno y una justicia de otro color político y sigamos con la ironía estúpida de tomar revancha... los argentinos debemos recordar (y algunos aprender).

Hagamos un poco de historia universal, y muy cerca EE.UU.: en 1861 tuvieron la guerra de secesión, los estados del sur quisieron separarse del norte, fue terrible el odio y la muerte duró cuatro años, hoy en día, están unidos y sólo piensan en arruinar el mundo que los rodea.

España: del año 1936 al 1939, la guerra civil que dejó miles de muertos, que sumió a España en el caos y la desintegración, hoy en día, no quedan resquemores de tan tremenda contienda, otros son los problemas que los aquejan.

Estos dos ejemplos tendrían que servirnos para revertir nuestra situación. Allí en poco tiempo la objetividad, la pacificación y el orden terminaron con la anarquía.

En cambio nosotros, ¿a dónde queremos llegar? Son cincuenta y dos años de odio, mentiras, incultura, corrupción, entrega, subversión, terrorismo, genocidio por las armas, genocidio económico, que aún es más grave porque equivale a traición.

¡La patria señores está en grave peligro! La desintegración de la misma está a un paso.

La objetividad de la justicia y el respeto a todas las instituciones de la patria es lo primordial para llegar a la tan ansiada pacificación, es lo último que nos queda para salvar a nuestra amada y ultrajada nación.

Osvaldo Angel Aso

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