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La
inseguridad existe, no es una sensación
No estaba
totalmente convencido de escribir este
artículo, pero la pregunta que formula este
bisemanario del día 23 de mayo ¿cree que la
sensación de inseguridad actual se fomenta
desde la política? y la foto de los
destrozos causados en las escuelas que
figuran en su portada, no me hicieron dudar.
En el
artículo ¿y la provincia? ausente, publicado
en este bisemanario del día 19 de mayo,
dice: “Sin duda una de las palabras que más
ayudó a esquivar las responsabilidades de
los gobernantes y que más daño causó a las
gestiones en los últimos años es "la
descentralización". Evidentemente y sin
ningún tipo de dudas estoy de acuerdo con
esta aseveración.
Pero yendo
directamente al punto que me compete, y creo
que a gran número de habitantes de esta
ciudad, dice el mismo artículo:
“Injustamente se terminó creando un fondo,
un gasto más, asumido por los vecinos”,
refiriéndose a los recursos económicos de
las dependencias policiales, que nunca
recibieron de la provincia pero sí del
pueblo de Luján. Decisión arbitraria, es
cierto, pero con resultados altamente
positivos, sobre todo en la mayor cantidad
de unidades policiales haciendo prevención
del delito (no faltó combustible),
presentación rápida de la autoridad en el
lugar que se había cometido el delito (mayor
cantidad de vehículo en estado de circular y
mayor cantidad de efectivos policiales),
creación de nuevos destacamentos (Estación,
Open Door, Pueblo Nuevo).
Dice también
el artículo: “A través de los impuestos
provinciales se les mete las manos en los
bolsillos a los vecinos de Luján, para
derivar recursos económicos a las
dependencias policiales”. ¿Se vieron
realmente esos recursos?
Ahora bien,
nuestros representantes, concejales
opositores al gobierno de turno, se oponen a
reflotar el fondo de seguridad ciudadana y
me parece bien, porque seguramente saldrán
ellos a cuidar nuestras calles ya que no
existe solución aparente. (El Estado no
aparece y el fondo no está).
¿Quién se
beneficia con esta desinteligencia? En
primer lugar los delincuentes, y en segundo
lugar la oposición (a mayor caos, menos
réditos políticos para el oficialismo). ¿A
quién se perjudica con esta desinteligencia?
A todos los ciudadanos de Luján incluyendo a
todos aquellos que sí queremos seguir
sosteniendo con nuestra colaboración a este
fondo de seguridad ciudadana.
Entonces,
señores concejales opositores o no, porque
no dejar que colabore el que quiere, o a
través de la forma más sencilla y (rápida),
dejar que decida el pueblo y no sus
representantes, (porque este tema tiene que
ser resuelto en forma inmediata).
Creo que la
seguridad es uno de los mayores problemas
que preocupa a todos aquellos que queremos
seguir viviendo en este bendito país, por lo
tanto aquellos que tienen el poder de
aportar soluciones, que lo hagan, pero ya, y
que por una sola vez dejen de lado
apetencias políticas.
¿Por qué no
se encuesta a los ciudadanos comunes y sobre
todo a los comerciantes para saber si
quieren o no colaborar?
¿Por qué no
podemos saber los motivos que hacen que el
presupuesto 2007 no sea aceptado por
nuestros concejales? ya que dentro de ese
presupuesto está contemplada una buena
cantidad de dinero para combatir la
inseguridad.
Y para
terminar, creo que la inseguridad no es
fomentada desde la política en forma
directa, pero al no tomar decisiones rápidas
y efectivas, lo hacen en forma indirecta.
Luis Alberto
Comite
Discriminación
Me dirijo a
usted muy atentamente para publicar un
problema con los patovicas de Shiva Disco
que tres sábado atrás me están haciendo una
discriminación al no dejarme concurrir al
salón de baile.
Ellos dicen
que yo hice problema y no es así. Lo que
pasa que otra persona les dijo que no me
dejen pasar, yo les pido una clara
explicación y no me la dan. Por eso me
dirijo a los medios para que otros como yo
no pasen por lo mismo. Tanto yo como lo que
están en esa disco merecemos los mismos
derechos.
Miguel
Lenaque
Vamos... a
buscar un poco de aire puro
Semanas
atrás, nuestra ciudad despertó empapelada
con unos afiches que nos proponían ir a
algún sitio que se mantenía en secreto
porque solo decían: “Vamos”.
El
publicitario de bolsillo, de ocasión, que
proponía el misterio ahora revelado, pensó
que era una idea original y que luego al
develar la cuestión la población quedaría de
inmediato seducida a la índole de la
propuesta. Seguramente, alguna vez le
preguntó cómo se hace a alguien que sabía de
la materia y este le dijo, “zapateo”, de ahí
en más, siempre que escucha la palabra
publicidad, él zapatea.
El dinero que
se malgasta a hora temprana, en cuanto al
tiempo de elecciones, no les exige ningún
problema porque es el nuestro, de una u otra
manera, el suyo, el mío.
Ahora bien,
si analizamos un poco este “vamos” y luego
en su consecución “vamos con... fulanitos”,
podremos observar que tiene la misma matriz
psicológica que el “vamos por más” o, el
famoso e imponderable “síganme”. Palabra
esdrújula que el otrora presidente la
pronuncia como aguda.
Esa promesa
de viaje, “síganme que...”, “vamos...”, (ni
hablar del “...por más”, porque mete miedo),
nos da a entender que nos espera un futuro
promisorio y quienes nos invitan a ir con
ellos son los constructores del mismo, que
no son otros que aquellos que nos invitaron,
antes, a llegar adonde hoy estamos. Y en
este eterno partir, en esta calesita donde
vuelta tras vuelta se repiten las mismas
figuritas (si quiere el lector,
metodologías) donde lo único seguro es saber
de antemano adónde vamos a llegar. Pero,
mucho, mucho más viejos, porque en viajes
sin destino se nos fue, y por lo que se ve,
se nos irá la vida.
Este
procedimiento de mensajes envejecidos,
agotados, faltos de imaginación sólo puede
ser producido en las mentes de aquellos que
siguen pensando “que hacer política” tiene
que ver con el engaño, el discurso fácil,
demagógico; la guiñada de ojo, las
agachadas. Cuestiones necesarias ante la
ausencia absoluta del obrar correcto. No se
puede tener como ideal publicitario a
Maquiavelo bajado al Viejo Vizcacha.
Mas tarde,
comenzarán a emerger los afiches con las
caras, siempre sonrientes, retocadas con
photoshop (aunque el mismo borra las arrugas
pero no la historia) donde el que mira, si
alguien los mira, es para preguntarse: ¿De
qué se ríe? Concluyendo. Obviamente de
nosotros. A ellos les va fenómeno. Y, como
refuerzo “moral” a la campaña, aquí y allá,
comenzarán a acordarse del muerto en el
placard que sus adversarios siempre tienen,
(si no hay que ponerlo) infatigables,
correrán con el tachito de brea manchando a
todo el que se oponga, mientras patean la
llave del osario -entiéndase- placard
propio.
Tácticas
repetidas, inmorales, rutinarias, que no
construyen nada. Pues, intrínsecamente,
envían un mensaje individualista del sálvese
quien pueda. Porque sólo “los vivos”
perduran. Nada que dimane un pensamiento que
sirva para la construcción de un ser social.
De un individuo que en la integridad de su
existir proponga lo mejor de sí en favor de
la sociedad que compone, comunidad que en
fusión armoniosa interactúa en su propio
beneficio. Donde la acción política se
entienda como un instrumento conforme a la
naturaleza del hombre en la construcción del
bien común, propio a su necesidad vital,
como el aire que respira, el alimento que lo
nutre. Un hombre que entiende que el
pertenecer se indica como un todo en
humanidad y no a la conveniencia de un grupo
o interés en particular. Donde la libertad
que celebra le sirva para poner de
manifiesto el grado de responsabilidad que
la misma obliga.
Por ello, la
gestión publicitaria al servicio de los
intereses políticos, tal cual se observan y
revelan, puede calificarse de inmoral.
Porque la publicidad en su ejecución
comunicativa plantea una ilusión respecto al
producto que vende, juega con los deseos,
sueños, aspiraciones, instalados en la
gente. Precisamente en alimentar estas
ilusiones está basado el “Vamos” y, en este
caso en particular, se aplica la fórmula:
“En ausencia de cualidades positivas, mayor
publicidad emitida”.
Sobre
publicidad, en este caso lo correcto es
propaganda política, se pueden desarrollar
un par de tratados pero, siguiendo en la
idea original, entre otras decenas que se me
ocurren, yo les propondría un texto mucho
más sincero que dice así: “Vamos... a dejar
de meter en nuestros bolsillos los dineros
provenidos del inmenso trabajo que nos
cuesta encontrar las maneras de poder seguir
metiendo esos dineros en nuestros
bolsillos”.
La ejecución
de este enunciado acabaría con el fin, la
causa y el efecto.
Es tan solo
un principio. Pero, si bien una semilla de
manzana no es un manzano, es un excelente
comienzo.
Roberto
Alonso
Cómo se
debiera observar y analizar la historia
Objetividad:
imparcialidad.
Cualidad: lo
que hace que una persona o cosa, sea lo que
es. Propiedad. “Todas las formas de pensar,
presentadas con respeto, son dignas de
analizarlas con objetividad y de tenerlas en
cuenta”.
Desde hace
muchos años “la objetividad” pareciera no
estar presente, en la forma de analizar la
historia de muchos argentinos. Lo cual es
una obligación moral cuando se gira hacia
atrás la cabeza, para proyectar las
enseñanzas de esa historia, lo hagamos con
los “dos ojos bien abiertos” y el espíritu
predispuesto, para tratar de ser lo más
objetivo posible.
Esto es
esencial para que las generaciones presentes
y futuras sepan discernir y analizar con
cualidad el pasado. Observar la historia con
“un solo ojo adrede” para proyectarla así al
futuro, es atentar contra la objetividad, y
por ende, fomentar la confusión, el
antagonismo y el odio.
¿Cómo se debe
evitar este estado de cosas? ¡Aplicando la
justicia, en forma imparcial! ¡Los culpables
de ambos lados, deben ser juzgados y
castigados!
De lo
contrario, se corre el riesgo de que en el
futuro pueda haber un gobierno y una
justicia de otro color político y sigamos
con la ironía estúpida de tomar revancha...
los argentinos debemos recordar (y algunos
aprender).
Hagamos un
poco de historia universal, y muy cerca
EE.UU.: en 1861 tuvieron la guerra de
secesión, los estados del sur quisieron
separarse del norte, fue terrible el odio y
la muerte duró cuatro años, hoy en día,
están unidos y sólo piensan en arruinar el
mundo que los rodea.
España: del
año 1936 al 1939, la guerra civil que dejó
miles de muertos, que sumió a España en el
caos y la desintegración, hoy en día, no
quedan resquemores de tan tremenda
contienda, otros son los problemas que los
aquejan.
Estos dos
ejemplos tendrían que servirnos para
revertir nuestra situación. Allí en poco
tiempo la objetividad, la pacificación y el
orden terminaron con la anarquía.
En cambio
nosotros, ¿a dónde queremos llegar? Son
cincuenta y dos años de odio, mentiras,
incultura, corrupción, entrega, subversión,
terrorismo, genocidio por las armas,
genocidio económico, que aún es más grave
porque equivale a traición.
¡La patria
señores está en grave peligro! La
desintegración de la misma está a un paso.
La
objetividad de la justicia y el respeto a
todas las instituciones de la patria es lo
primordial para llegar a la tan ansiada
pacificación, es lo último que nos queda
para salvar a nuestra amada y ultrajada
nación.
Osvaldo Angel
Aso |