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Busquemos la repercusión
Los diarios del domingo, históricamente los de mayor
tirada en la semana, fueron coincidentes en sus títulos. Con más o
menos palabras hablaron de “elección en Capital Federal con
repercusión nacional”.
El mismo tono se sostuvo después de la hora de
cierre de los comicios. Con los resultados, hubo quienes entendieron
que Mauricio Macri fue el gran ganador de la jornada y que la
diferencia era tan contundente que no mecería una segunda vuelta.
Diferentes fueron los argumentos de quienes
aseguraron que el resultado ofreció un triunfo para el kirchnerismo.
En ese contexto, se aseguraba que Macri tiene escasa proyección
nacional y que viene como anillo al dedo para un gobierno nacional
tan acostumbrado a marcar a sus contrincantes políticos como
enemigos.
Si de proyección nacional se trata, el segundo
lugar conseguido por Daniel Filmus echaba varias toneladas de tierra
sobre las pretensiones electorales de Elisa Carrió, que apoyó a
Jorge Telerman y no logró consolidar su inserción ni siquiera en el
electorado capitalino.
¿Tendrá repercusión local lo que sucedió en
Capital? Cuesta encontrar el impacto vernáculo. Tal vez el
kirchnerismo lujanense se entusiasme con los resultados que puede
arrojarle a un candidato –cualquiera sea- el apoyo irrestricto del
aparato partidario, sindical y de gobierno. Quizás los dirigentes
del ARI local estén lamentando la jugada equívoca de su
incuestionable dirigente máxima. No mucho más que eso.
Al margen de las especulaciones cercanas a los
comicios del domingo, ahora comenzó el juego para el ballotage del
24 de junio. Sólo quedaron en carrera el PRO de Macri y el Frente
para la Victoria de Filmus.
Si con los resultados del domingo pasado era vago
establecer repercusiones concretas, tangibles, en el escenario pre-electoral
de Luján, menos contagioso resulta el clima de segunda vuelta.
Por lo que indican los medios de prensa nacional,
el debate –para ser sinceros, poco fructífero- estaría centrado en
volver a la década del 90 o apostar por lo nuevo. Dicho sin nombres,
habría que aclarar quién es que blandea esa afirmación. Todos tienen
algo en el archivo que conviene esconder.
Macri, su innegable participación empresarial en
el capitalismo que se benefició en los tiempos del uno a uno. Filmus,
su trabajo junto a uno de los dirigentes peronistas que más transitó
los ámbitos judiciales desde su salida de la administración pública:
Carlos Grosso. Y el apoyo del presidente Néstor Kirchner, quien
reniega de un menemismo al que apoyó ciegamente desde su Santa Cruz
natal.
Triste sería que la repercusión local fuese la
misma. Es decir, descalificar al contrincante electoral con deudas
no saldadas del pasado o con contradicciones en el presente. En los
últimos tiempos, el gobierno local se mostró cercano a la idea de
cuestionar a los que tuvieron participación civil en los años de la
dictadura. Pero es el mismo gobierno que contrató como funcionario a
un ex instructor militar de esa misma dictadura.
Tal vez esa sea la repercusión que quede latente
en el electorado: que en Luján, en la Capital o donde se desarrolle
una campaña electoral, hay candidatos que tienen algo que esconder
debajo de la alfombra. Y que es muy poco lo que tienen para decir
respecto de lo que harán en el futuro si llegan a los puestos de
gobierno. |