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A dos semanas del hecho
Caso Contreras:
marcha en reclamo de justicia

PROHIBIDO PASAR: la
marcha se tuvo que conformar con insultar a los policías pero lejos
de la comisaría.
El lunes se cumplió 15 días del
asesinato del joven por parte de un policía.
Hubo una marcha en reclamo de
justicia ante lo que entienden muchos vecinos como un caso de
“gatillo fácil”.
El sargento y autor del disparo
mortal continúa separado de la fuerza pero no está detenido.
Familiares, amigos y vecinos de
Marcelo “Poli” Contreras marcharon este lunes por la tarde en
reclamo de justicia al entender que el joven asesinado por un
policía representa un caso de “gatillo fácil”.
Cerca de 120 personas caminaron desde
el lugar donde la víctima cayó abatida de un solo disparo en el
rostro hasta las puertas de la Basílica Nacional, no sin antes hacer
una escala en la esquina de Rivadavia y Las Heras.
El propósito de esta parada era
llegar hasta la comisaría pero se encontraron con un fuerte
dispositivo policial que les impidió acercarse hasta la seccional
Luján Primera donde prestaban servicio el sargento Carlos Moyano,
acusado de cometer el homicidio, y el jefe de Calle Fabián Benítez,
involucrado también en el hecho.
La marcha partió pasadas las 17.30
desde el lote baldío ubicado en calle Marcenaro al 2300 -entre
Liniers y Maestro Argentino, barrio Padre Varela-. En ese lugar, el
lunes 19 de febrero, cerca del mediodía, el policía Moyano terminó
con la vida de Contreras al dispararle con su arma reglamentaria en
circunstancias que están siendo investigadas por la Justicia.
Portando pancartas con la imagen del
joven asesinado y otras en las que podían leerse frases como “No al
gatillo fácil”, “Asesinos”, “Lucharemos hasta ver al asesino preso”
y “No nos desvolverán su vida y tampoco su alegría, sólo queremos
justicia”, un grupo de personas (al que se sumaron integrantes de
organizaciones sociales como Frente Universitario de Luján, América
Viva, MTC y GJI, entre otras) caminó en forma ordenada y casi en
silencio por Vélez Sárfield, 9 de Julio, Ituzaingó y Rivadavia hasta
llegar a Las Heras donde los esperaba un impenetrable vallado
metálico seguido de dos filas de policías dispuestos a impedir que
se acercaran hasta la seccional.
El desmedido operativo fue dispuesto
por la Superintendencia de la Policía de la Provincia con el
objetivo de prevenir daños en la sede policial o en viviendas
adyacentes a la misma. Se buscó evitar que se repitan incidentes
como los ocurridos semanas atrás en Los Hornos donde fue atacada una
comisaría tras conocerse que un policía había matado a un joven
cuando era trasladado en un patrullero. Además de ser reforzada la
zona con más de 30 efectivos, la marcha fue seguida desde el aire
por un helicóptero policial.
CON TODA LA BRONCA
No obstante, la bronca de muchos de
los manifestantes contra la fuerza de seguridad quedó reflejada ni
bien se detuvieron frente al cordón policial. Jóvenes y niños
-algunos de muy corta edad- dedicaron buena parte del tiempo a
insultar y a escupir a los uniformados que impávidos soportaron la
situación y observaron la escena a través de los visores plásticos
de sus cascos.
Por su parte, el titular de la
comisaría Luján Primera, capitán Abel Moussompes, se acercó a los
manifestantes e invitó a los familiares más cercanos de la víctima a
una reunión con las principales autoridades de la Departamental
Mercedes. Ni bien se aproximó al vallado fue recibido con un
escupitajo en la cara lanzado por una jovencita a muy corta
distancia mientras que varios jóvenes insultaban, desafiaban con
pelear a los uniformados y coreaban el apodo de Contreras, “Poli”.
La madre de la víctima -visiblemente
emocionada-, una amiga y un tío accedieron a hablar con la
comisionada Liliana Balacco. Allí se les notificó la situación en la
que se encuentran los policías Moyano y Benítez, quien se
desempeñaba como jefe de Calle hasta el día en que ocurrió el
episodio que terminó con la vida del joven de 26 años.
Al término del encuentro -al que no
tuvo acceso la prensa-, Eduardo “Pato” Contreras hizo un resumen
ante los medios que cubrieron la marcha.
Dijo que el capitán Moussompes “habló
muy bien” y que “está a disposición nuestra”. Además, agregó que
“acá no queremos que pague un perejil, porque el comisario termina
siendo un perejil que lo van a cambiar de lugar y acá queremos que
el asesino, el ayudante y algunos policías que están sembrando
testigos vayan presos”.
Asimismo, pidió que el inspector Luis
Correale “se ponga los pantalones largos” y convocó al intendente
Miguel Prince a “que haga algo” y “que no aparezca solamente para
las elecciones”.
Para Eduardo Contreras, tanto Moyano
como Benítez “son los responsables de la muerte de mi sobrino”. Tras
hacer estas declaraciones, pudo controlar que la marcha no se
desmadrara debido a que algunos jóvenes empezaron a arrojar
proyectiles contra el cordón policial.
Sin embargo, nada pasó a mayores y la
marcha continuó hasta la Basílica Nacional donde se sumaron
representantes de organismos defensores de los derechos humanos.
RESPALDO, TRASLADO Y DESAFECCIÓN
A dos semanas del hecho, Moyano está
hoy bajo tratamiento psicológico, fue desafectado de la fuerza
-situación en la que quedó a los tres días del episodio- pero
permanece en libertad mientras que Benítez fue trasladado a otro
distrito del cual no se conoció el destino.
En tanto, Eduardo Contreras sostuvo
que la comisionada Balacco le comunicó que se hará justicia “porque
no quiere ningún asesino en la fuerza y que si hizo mal las cosas
las va a tener que pagar”.
Por otro lado, se conoció que vecinos
de otro barrio (en su mayoría de la calle Sarmiento entre San Martín
y Carlos Pellegrini), junto a remiseros, tenían previsto organizar
una marcha pero en apoyo a la Policía y, en especial, en respaldo al
ahora desplazado jefe de Calle Fabián Benítez.
En tal sentido, fue la propia cúpula
policial local la que desalentó esta iniciativa para que no se
produzca una confrontación entre vecinos.
La versión de Moyano
”Era él o yo”
Con esa frase, quien había sido
recientemente ascendido a sargento y ahora apartado de la fuerza,
Carlos Moyano, intentó resumir y explicar lo ocurrido en el baldío
de la calle Marcenaro a la fiscal Valeria Chapuis y luego también a
sus superiores.
Mientras la secuencia del hecho es
materia de investigación, EL CIVISMO pudo saber que Moyano dijo que
“no le quedó otra posibilidad dado que esta persona tenía un arma”.
Su versión es que se trabó en lucha
con Contreras y cuando la víctima sacó un arma y la amartilló, desde
el piso el sargento extrajo su arma reglamentaria y la accionó
primero con la consecuencia ya conocida.
Sin embargo, no queda claro si
Contreras estaba efectivamente armado. A dos semanas del hecho,
hasta la propia Policía no se anima a desmentir que Moyano le haya
“plantado” el revólver a la víctima, como afirman algunos testigos.
Tampoco pueden aseverar si Benítez
llevaba en su auto particular un revólver con numeración suprimida
para ser colocado ante situaciones “inesperadas” o si el arma
pertenecía a otro sujeto que ese día estaba con Contreras
(Maximiliano Carías) y que tras la muerte, los policías regresaron
al lugar donde comenzó el forcejeo con los presuntos asaltantes,
levantaron el revólver y después se lo colocaron en la mano al joven
muerto con el fin de hacer pasar todo por un enfrentamiento.
Más allá de esta hipótesis, a los 3
días de ocurrido el caso Moyano ya no estaba en la fuerza por quedar
imputado en el hecho tras confesar la autoría del disparo mortal.
Ahora, el joven sargento que en abril
iba a cumplir 3 años en la fuerza y sólo unas semanas en el servicio
externo, probablemente dentro de unos años vaya a juicio oral. En
este ámbito judicial se tratará de establecer si mató a “Poli”
Contreras a quemarropa y luego intentó disimular la escena del
crimen o si actuó en legítima defensa. El hecho de no haber sido
detenido, de momento, avala esta última posibilidad.

DESCONSOLADA: la
madre de Marcelo Contreras en momentos en que se dirige a hablar con
las autoridades policiales.
Capitán Abel Moussompes
”Ningún policía está preparado
para matar”
Luego de la marcha, el capitán Abel
Moussompes habló con EL CIVISMO. Dijo que le comunicaron a los
familiares que la investigación no depende de la Policía sino de la
fiscal y que los testigos que prestaron declaración primeramente en
la comisaría por orden de la fiscal en turno Valeria Chapuis, luego
declararon en Mercedes por disposición de la fiscal Mirian
Rodríguez, quien tiene a su cargo la causa. “Más transparencia
todavía”, remarcó.
El capitán Moussompes aseguró que “no
vamos a apañar a alguien que cometió un ilícito por más que trabaje
en la Policía. Esto no está avalado por nosotros y ahora esperamos
que esto llegue a un final acorde a la realidad del hecho. Lo
importante es que surja la verdad”.
- Un tío de la víctima pidió que
la Policía no “plante” testigos.
- Eso se lo aclaramos. Nosotros no
tenemos llegada a la investigación, no podemos pedir a determinados
testigos. Es ella (por la fiscal), la que evalúa. Desde mi posición,
no voy a buscar testigos. Por el contrario, si alguien vio algo
quiero que se presente por su propia voluntad y que diga cómo
pasaron las cosas.
- ¿Hubo alguna reprimenda de la
superioridad por haber autorizado a Moyano a prestar servicio junto
al jefe de Calle a pesar de contar con poca experiencia en esa
tarea?
- Por el momento, ninguna. Benítez ya
había sido jefe de Calle en Malvinas Argentinas mientras que a
Moyano lo habíamos puesto junto a Benítez para que aprendiera, pero
justo surge esto.
- ¿Moyano se ofreció a salir a la
calle?
- Tenía intenciones y voluntad de
aprender. Evaluamos que podía ir porque tenía conocimiento y trato
con muchos detenidos en la dependencia.
- ¿Qué concepto tiene de Moyano?
- Independientemente de si es
culpable o inocente, el concepto es muy, muy bueno. Un efectivo que
cumplía a rajatabla con todo, era muy cumplidor en lo
administrativo, un legajo intachable, no tenía ningún antecedente.
- ¿Habló con Moyano después del
hecho?
- Sí, me dijo que jamás pensó que
podía pasar eso, estaba muy mal anímicamente y desde ese lugar tuvo
que ser llevado en una ambulancia al Hospital porque se descompuso y
hasta tuvo que ser internado debido a la situación que vivió. Ningún
policía está preparado para matar a otra persona.
- ¿Estuvo con Benítez? ¿Le dijo
algo acerca de lo sucedido?
- Está muy mal. Dijo que estaban de
civil en el lugar a raíz de los hechos de robos que había a
repartidores y después de esto no hubo más hechos denunciados. Pero
si plantaron un arma es algo injustificable. No los vamos a defender
y, si se puede determinar, tendrá que pagar el que lo hizo.
Esperemos que todo salga a la luz.
- ¿Piensa que puede haber cambios
de autoridades policiales a causa de este hecho?
- Uno nunca va a bajar los brazos,
pero no sabemos qué decisión pueden llegar a tomar. Contamos con el
apoyo del jefe Distrital, y la jefa Departamental está al tanto de
lo que estamos haciendo. Tenemos en claro nuestra voluntad de
trabajar y de querer solucionar los problemas de inseguridad pero
hoy hay una situación muy difícil. Aunque si disponen cambios, habrá
que dar un paso al costado.
Entrevista al abogado de la
familia Contreras
“Tenemos que buscar certezas”
Roberto Damboriana charló con la
prensa y contó los pasos a seguir en este confuso caso policial que
derivó en la muerte de Marcos Contreras.
EL CIVISMO dialogó, el lunes, con el
abogado de la familia de Marcos Contreras, el joven de 26 años que
murió en un confuso caso policial ocurrido en el barrio Padre
Varela.
Se trata de Roberto Damboriana,
conocido letrado con fuerte aparición mediática. En Luján, este
profesional representó a Roberto Almeida, viudo de Ana María
Domínguez, quien fuera asesinada años atrás por un ex médico de la
Policía.
En una característica confitería de
esta ciudad, Damboriana recibió a distintos medios periodísticos,
acompañado por algunos familiares del joven muerto.
-¿Qué novedades tiene del caso?
-El primer avance de la causa es que
interviene la UFI N° 1 de Mercedes, que lo hace cuando hay personal
policial que puede haber cometido un delito. Entonces, la fiscal (Mirian)
Rodríguez nos está aportando un elemento muy importante que es la
participación de personal policial en un posible homicidio.
-¿Cuáles son los pasos legales a
seguir?
-Las pruebas que vamos a tener que
vincular primero, y mediante el microscopio comparador que está en
la ciudad de La Plata, es acreditar que el arma que mató a este
chico pertenece al policía. Esto se hace con una prueba piloto sobre
un proyectil disparado por esa arma y después individualizar de qué
arma salió el disparo.
También tendremos que hacer una
prueba en el cuerpo de este chico para ver cómo ingresó el disparo y
eso nos va a dar la certeza de cómo estaba el cuerpo en el momento
del impacto.
-¿Qué papel pueden jugar los
testimonios de las personas que dicen haber visto parte del hecho?
-La prueba testimonial es muy
importante porque nos da indicios, pero también vamos a tener que
recrear una historia y acreditar con pruebas periciales la comisión
de un delito.
-¿Cuánto tiempo puede demorar este
proceso?
-Primero vamos a tener una etapa de
sospechas. El Código Procesal de la Nación dice que si existen
sospechas se cita a una persona a declaración indagatoria para
escuchar la versión defensista de la persona que está imputada de un
delito, que en este caso yo considero que será homicidio, habría que
ver en qué grado. También habría que ver los grados de
responsabilidad de una coparticipación o de un encubrimiento.
Después vamos a ver si nos dan los
elementos suficientes como para dictar un auto de procesamiento. Si
ya tenemos eso y todas las pruebas necesarias, se requerirá la
elevación a juicio.
Aunque demore un poco más, nosotros
necesitamos obtener certezas.
-¿Qué versiones maneja usted y la
familia Contreras sobre el inicio del episodio?
-En la mente de una persona que
comete un delito nunca podemos saber qué pasa por su cabeza. Tal vez
vio a una persona y creyó que era otra, pero cuando los policías se
dieron cuenta que esa persona no era la que pensaron, tuvieron que
planear una estrategia para tratar de exculparse del hecho.
Puede haber existido una confusión
inicial, pero después de esa confusión hay un homicidio. Si
Contreras no tenía un arma es un homicidio, más allá de la conducta
que pudo haber tenido el personal policial involucrado.
-La fiscal cuestionó que la Policía
haya desnudado a Contreras en el mismo baldío donde apareció muerto,
¿qué opina al respecto?
-La escena del crimen hay que
preservarla, siempre hay que mantenerla. Si tocaron la escena del
crimen, la Policía ya empezó mal.
-¿Qué referencias tiene de la
fiscal Rodríguez?
-La fiscal ya ha metido preso a
muchos policías involucrados en este tipo de situaciones. De todas
maneras repito: tenemos que buscar certezas.
-Se dijo que Contreras estaba por
cometer un ilícito
-La realidad indica que nadie roba a
una cuadra de su casa porque pueden aparecer infinidades de personas
que pueden reconocerlo. Era un chico que trabajaba, es muy difícil
que haya participado de un hecho delictivo a una cuadra de la casa.
-Pero más allá de ese punto,
¿cambia algo que el joven haya intentado cometer un asalto?
-Desde el punto de vista del delito
eso no cambia. Así haya sido un delincuente con un prontuario
impresionante, si el policía lo ejecutó tiene que pagar porque
tampoco exige un caso de legítima defensa. Esto, en principio, es un
homicidio simple. Veremos si se trató de un homicidio agravado.
-¿De qué depende que sea un
homicidio simple o agravado?
-Por ejemplo si existió un homicidio
para ocultar otro delito o si hubo alevosía, que sería matar sobre
seguro. O sea, si te apunto a la cabeza, te voy a matar sobre
seguro. Pero de todas maneras soy cauto para calificar un hecho
criminal.
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