Miércoles 7 de Marzo de 2007 - Año 92 - Edición 7262 - Edición digital 0562

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A dos semanas del hecho

Caso Contreras: marcha en reclamo de justicia


PROHIBIDO PASAR: la marcha se tuvo que conformar con insultar a los policías pero lejos de la comisaría.

El lunes se cumplió 15 días del asesinato del joven por parte de un policía.

Hubo una marcha en reclamo de justicia ante lo que entienden muchos vecinos como un caso de “gatillo fácil”.

El sargento y autor del disparo mortal continúa separado de la fuerza pero no está detenido.

Familiares, amigos y vecinos de Marcelo “Poli” Contreras marcharon este lunes por la tarde en reclamo de justicia al entender que el joven asesinado por un policía representa un caso de “gatillo fácil”.

Cerca de 120 personas caminaron desde el lugar donde la víctima cayó abatida de un solo disparo en el rostro hasta las puertas de la Basílica Nacional, no sin antes hacer una escala en la esquina de Rivadavia y Las Heras.

El propósito de esta parada era llegar hasta la comisaría pero se encontraron con un fuerte dispositivo policial que les impidió acercarse hasta la seccional Luján Primera donde prestaban servicio el sargento Carlos Moyano, acusado de cometer el homicidio, y el jefe de Calle Fabián Benítez, involucrado también en el hecho.

La marcha partió pasadas las 17.30 desde el lote baldío ubicado en calle Marcenaro al 2300 -entre Liniers y Maestro Argentino, barrio Padre Varela-. En ese lugar, el lunes 19 de febrero, cerca del mediodía, el policía Moyano terminó con la vida de Contreras al dispararle con su arma reglamentaria en circunstancias que están siendo investigadas por la Justicia.

Portando pancartas con la imagen del joven asesinado y otras en las que podían leerse frases como “No al gatillo fácil”, “Asesinos”, “Lucharemos hasta ver al asesino preso” y “No nos desvolverán su vida y tampoco su alegría, sólo queremos justicia”, un grupo de personas (al que se sumaron integrantes de organizaciones sociales como Frente Universitario de Luján, América Viva, MTC y GJI, entre otras) caminó en forma ordenada y casi en silencio por Vélez Sárfield, 9 de Julio, Ituzaingó y Rivadavia hasta llegar a Las Heras donde los esperaba un impenetrable vallado metálico seguido de dos filas de policías dispuestos a impedir que se acercaran hasta la seccional.

El desmedido operativo fue dispuesto por la Superintendencia de la Policía de la Provincia con el objetivo de prevenir daños en la sede policial o en viviendas adyacentes a la misma. Se buscó evitar que se repitan incidentes como los ocurridos semanas atrás en Los Hornos donde fue atacada una comisaría tras conocerse que un policía había matado a un joven cuando era trasladado en un patrullero. Además de ser reforzada la zona con más de 30 efectivos, la marcha fue seguida desde el aire por un helicóptero policial.

CON TODA LA BRONCA

No obstante, la bronca de muchos de los manifestantes contra la fuerza de seguridad quedó reflejada ni bien se detuvieron frente al cordón policial. Jóvenes y niños -algunos de muy corta edad- dedicaron buena parte del tiempo a insultar y a escupir a los uniformados que impávidos soportaron la situación y observaron la escena a través de los visores plásticos de sus cascos.

Por su parte, el titular de la comisaría Luján Primera, capitán Abel Moussompes, se acercó a los manifestantes e invitó a los familiares más cercanos de la víctima a una reunión con las principales autoridades de la Departamental Mercedes. Ni bien se aproximó al vallado fue recibido con un escupitajo en la cara lanzado por una jovencita a muy corta distancia mientras que varios jóvenes insultaban, desafiaban con pelear a los uniformados y coreaban el apodo de Contreras, “Poli”.

La madre de la víctima -visiblemente emocionada-, una amiga y un tío accedieron a hablar con la comisionada Liliana Balacco. Allí se les notificó la situación en la que se encuentran los policías Moyano y Benítez, quien se desempeñaba como jefe de Calle hasta el día en que ocurrió el episodio que terminó con la vida del joven de 26 años.

Al término del encuentro -al que no tuvo acceso la prensa-, Eduardo “Pato” Contreras hizo un resumen ante los medios que cubrieron la marcha.

Dijo que el capitán Moussompes “habló muy bien” y que “está a disposición nuestra”. Además, agregó que “acá no queremos que pague un perejil, porque el comisario termina siendo un perejil que lo van a cambiar de lugar y acá queremos que el asesino, el ayudante y algunos policías que están sembrando testigos vayan presos”.

Asimismo, pidió que el inspector Luis Correale “se ponga los pantalones largos” y convocó al intendente Miguel Prince a “que haga algo” y “que no aparezca solamente para las elecciones”.

Para Eduardo Contreras, tanto Moyano como Benítez “son los responsables de la muerte de mi sobrino”. Tras hacer estas declaraciones, pudo controlar que la marcha no se desmadrara debido a que algunos jóvenes empezaron a arrojar proyectiles contra el cordón policial.

Sin embargo, nada pasó a mayores y la marcha continuó hasta la Basílica Nacional donde se sumaron representantes de organismos defensores de los derechos humanos.

RESPALDO, TRASLADO Y DESAFECCIÓN

A dos semanas del hecho, Moyano está hoy bajo tratamiento psicológico, fue desafectado de la fuerza -situación en la que quedó a los tres días del episodio- pero permanece en libertad mientras que Benítez fue trasladado a otro distrito del cual no se conoció el destino.

En tanto, Eduardo Contreras sostuvo que la comisionada Balacco le comunicó que se hará justicia “porque no quiere ningún asesino en la fuerza y que si hizo mal las cosas las va a tener que pagar”.

Por otro lado, se conoció que vecinos de otro barrio (en su mayoría de la calle Sarmiento entre San Martín y Carlos Pellegrini), junto a remiseros, tenían previsto organizar una marcha pero en apoyo a la Policía y, en especial, en respaldo al ahora desplazado jefe de Calle Fabián Benítez.

En tal sentido, fue la propia cúpula policial local la que desalentó esta iniciativa para que no se produzca una confrontación entre vecinos.


La versión de Moyano

”Era él o yo”

Con esa frase, quien había sido recientemente ascendido a sargento y ahora apartado de la fuerza, Carlos Moyano, intentó resumir y explicar lo ocurrido en el baldío de la calle Marcenaro a la fiscal Valeria Chapuis y luego también a sus superiores.

Mientras la secuencia del hecho es materia de investigación, EL CIVISMO pudo saber que Moyano dijo que “no le quedó otra posibilidad dado que esta persona tenía un arma”.

Su versión es que se trabó en lucha con Contreras y cuando la víctima sacó un arma y la amartilló, desde el piso el sargento extrajo su arma reglamentaria y la accionó primero con la consecuencia ya conocida.

Sin embargo, no queda claro si Contreras estaba efectivamente armado. A dos semanas del hecho, hasta la propia Policía no se anima a desmentir que Moyano le haya “plantado” el revólver a la víctima, como afirman algunos testigos.

Tampoco pueden aseverar si Benítez llevaba en su auto particular un revólver con numeración suprimida para ser colocado ante situaciones “inesperadas” o si el arma pertenecía a otro sujeto que ese día estaba con Contreras (Maximiliano Carías) y que tras la muerte, los policías regresaron al lugar donde comenzó el forcejeo con los presuntos asaltantes, levantaron el revólver y después se lo colocaron en la mano al joven muerto con el fin de hacer pasar todo por un enfrentamiento.

Más allá de esta hipótesis, a los 3 días de ocurrido el caso Moyano ya no estaba en la fuerza por quedar imputado en el hecho tras confesar la autoría del disparo mortal.

Ahora, el joven sargento que en abril iba a cumplir 3 años en la fuerza y sólo unas semanas en el servicio externo, probablemente dentro de unos años vaya a juicio oral. En este ámbito judicial se tratará de establecer si mató a “Poli” Contreras a quemarropa y luego intentó disimular la escena del crimen o si actuó en legítima defensa. El hecho de no haber sido detenido, de momento, avala esta última posibilidad.


DESCONSOLADA: la madre de Marcelo Contreras en momentos en que se dirige a hablar con las autoridades policiales.


Capitán Abel Moussompes

”Ningún policía está preparado para matar”

Luego de la marcha, el capitán Abel Moussompes habló con EL CIVISMO. Dijo que le comunicaron a los familiares que la investigación no depende de la Policía sino de la fiscal y que los testigos que prestaron declaración primeramente en la comisaría por orden de la fiscal en turno Valeria Chapuis, luego declararon en Mercedes por disposición de la fiscal Mirian Rodríguez, quien tiene a su cargo la causa. “Más transparencia todavía”, remarcó.

El capitán Moussompes aseguró que “no vamos a apañar a alguien que cometió un ilícito por más que trabaje en la Policía. Esto no está avalado por nosotros y ahora esperamos que esto llegue a un final acorde a la realidad del hecho. Lo importante es que surja la verdad”.

- Un tío de la víctima pidió que la Policía no “plante” testigos.

- Eso se lo aclaramos. Nosotros no tenemos llegada a la investigación, no podemos pedir a determinados testigos. Es ella (por la fiscal), la que evalúa. Desde mi posición, no voy a buscar testigos. Por el contrario, si alguien vio algo quiero que se presente por su propia voluntad y que diga cómo pasaron las cosas.

- ¿Hubo alguna reprimenda de la superioridad por haber autorizado a Moyano a prestar servicio junto al jefe de Calle a pesar de contar con poca experiencia en esa tarea?

- Por el momento, ninguna. Benítez ya había sido jefe de Calle en Malvinas Argentinas mientras que a Moyano lo habíamos puesto junto a Benítez para que aprendiera, pero justo surge esto.

- ¿Moyano se ofreció a salir a la calle?

- Tenía intenciones y voluntad de aprender. Evaluamos que podía ir porque tenía conocimiento y trato con muchos detenidos en la dependencia.

- ¿Qué concepto tiene de Moyano?

- Independientemente de si es culpable o inocente, el concepto es muy, muy bueno. Un efectivo que cumplía a rajatabla con todo, era muy cumplidor en lo administrativo, un legajo intachable, no tenía ningún antecedente.

- ¿Habló con Moyano después del hecho?

- Sí, me dijo que jamás pensó que podía pasar eso, estaba muy mal anímicamente y desde ese lugar tuvo que ser llevado en una ambulancia al Hospital porque se descompuso y hasta tuvo que ser internado debido a la situación que vivió. Ningún policía está preparado para matar a otra persona.

- ¿Estuvo con Benítez? ¿Le dijo algo acerca de lo sucedido?

- Está muy mal. Dijo que estaban de civil en el lugar a raíz de los hechos de robos que había a repartidores y después de esto no hubo más hechos denunciados. Pero si plantaron un arma es algo injustificable. No los vamos a defender y, si se puede determinar, tendrá que pagar el que lo hizo. Esperemos que todo salga a la luz.

- ¿Piensa que puede haber cambios de autoridades policiales a causa de este hecho?

- Uno nunca va a bajar los brazos, pero no sabemos qué decisión pueden llegar a tomar. Contamos con el apoyo del jefe Distrital, y la jefa Departamental está al tanto de lo que estamos haciendo. Tenemos en claro nuestra voluntad de trabajar y de querer solucionar los problemas de inseguridad pero hoy hay una situación muy difícil. Aunque si disponen cambios, habrá que dar un paso al costado.


Entrevista al abogado de la familia Contreras

“Tenemos que buscar certezas”

Roberto Damboriana charló con la prensa y contó los pasos a seguir en este confuso caso policial que derivó en la muerte de Marcos Contreras.

EL CIVISMO dialogó, el lunes, con el abogado de la familia de Marcos Contreras, el joven de 26 años que murió en un confuso caso policial ocurrido en el barrio Padre Varela.

Se trata de Roberto Damboriana, conocido letrado con fuerte aparición mediática. En Luján, este profesional representó a Roberto Almeida, viudo de Ana María Domínguez, quien fuera asesinada años atrás por un ex médico de la Policía.

En una característica confitería de esta ciudad, Damboriana recibió a distintos medios periodísticos, acompañado por algunos familiares del joven muerto.

-¿Qué novedades tiene del caso?

-El primer avance de la causa es que interviene la UFI N° 1 de Mercedes, que lo hace cuando hay personal policial que puede haber cometido un delito. Entonces, la fiscal (Mirian) Rodríguez nos está aportando un elemento muy importante que es la participación de personal policial en un posible homicidio.

-¿Cuáles son los pasos legales a seguir?

-Las pruebas que vamos a tener que vincular primero, y mediante el microscopio comparador que está en la ciudad de La Plata, es acreditar que el arma que mató a este chico pertenece al policía. Esto se hace con una prueba piloto sobre un proyectil disparado por esa arma y después individualizar de qué arma salió el disparo.

También tendremos que hacer una prueba en el cuerpo de este chico para ver cómo ingresó el disparo y eso nos va a dar la certeza de cómo estaba el cuerpo en el momento del impacto.

-¿Qué papel pueden jugar los testimonios de las personas que dicen haber visto parte del hecho?

-La prueba testimonial es muy importante porque nos da indicios, pero también vamos a tener que recrear una historia y acreditar con pruebas periciales la comisión de un delito.

-¿Cuánto tiempo puede demorar este proceso?

-Primero vamos a tener una etapa de sospechas. El Código Procesal de la Nación dice que si existen sospechas se cita a una persona a declaración indagatoria para escuchar la versión defensista de la persona que está imputada de un delito, que en este caso yo considero que será homicidio, habría que ver en qué grado. También habría que ver los grados de responsabilidad de una coparticipación o de un encubrimiento.

Después vamos a ver si nos dan los elementos suficientes como para dictar un auto de procesamiento. Si ya tenemos eso y todas las pruebas necesarias, se requerirá la elevación a juicio.

Aunque demore un poco más, nosotros necesitamos obtener certezas.

-¿Qué versiones maneja usted y la familia Contreras sobre el inicio del episodio?

-En la mente de una persona que comete un delito nunca podemos saber qué pasa por su cabeza. Tal vez vio a una persona y creyó que era otra, pero cuando los policías se dieron cuenta que esa persona no era la que pensaron, tuvieron que planear una estrategia para tratar de exculparse del hecho.

Puede haber existido una confusión inicial, pero después de esa confusión hay un homicidio. Si Contreras no tenía un arma es un homicidio, más allá de la conducta que pudo haber tenido el personal policial involucrado.

-La fiscal cuestionó que la Policía haya desnudado a Contreras en el mismo baldío donde apareció muerto, ¿qué opina al respecto?

-La escena del crimen hay que preservarla, siempre hay que mantenerla. Si tocaron la escena del crimen, la Policía ya empezó mal.

-¿Qué referencias tiene de la fiscal Rodríguez?

-La fiscal ya ha metido preso a muchos policías involucrados en este tipo de situaciones. De todas maneras repito: tenemos que buscar certezas.

-Se dijo que Contreras estaba por cometer un ilícito

-La realidad indica que nadie roba a una cuadra de su casa porque pueden aparecer infinidades de personas que pueden reconocerlo. Era un chico que trabajaba, es muy difícil que haya participado de un hecho delictivo a una cuadra de la casa.

-Pero más allá de ese punto, ¿cambia algo que el joven haya intentado cometer un asalto?

-Desde el punto de vista del delito eso no cambia. Así haya sido un delincuente con un prontuario impresionante, si el policía lo ejecutó tiene que pagar porque tampoco exige un caso de legítima defensa. Esto, en principio, es un homicidio simple. Veremos si se trató de un homicidio agravado.

-¿De qué depende que sea un homicidio simple o agravado?

-Por ejemplo si existió un homicidio para ocultar otro delito o si hubo alevosía, que sería matar sobre seguro. O sea, si te apunto a la cabeza, te voy a matar sobre seguro. Pero de todas maneras soy cauto para calificar un hecho criminal.