Tres hombres jóvenes asaltaron un negocio de computación
ubicado en la esquina de 25 de Mayo e Italia.
El hecho les demandó entre 15 y 20 minutos. Durante ese tiempo
tomaron a nueve personas como rehenes.
El jueves por la mañana se registró en el barrio Sarmiento
otro robo a una familia pero cometido por ladrones con sus rostros
cubiertos.
Nada hacía presagiar que uno de los tres hombres bien vestidos y
de correctos modales que parecía estar interesado en comprar algún
artículo de computación, sacaría una pistola 9 milímetros para dar
comienzo a un asalto que duró entre 15 a 20 minutos y que dejó como
saldo la toma como rehenes de nueves personas -incluida una niña de
ocho años- y el robo de mercadería por un valor cercano a los 30.000
pesos.
El cuarto ilícito en dos años que sufre Sire Computación desde
que se trasladó a la esquina de 25 de Mayo e Italia sucedió este
lunes a las 17 y fue el más duro hasta el momento.
Todo se inició cuando tres hombres a cara descubierta, de aspecto
prolijo y con buenos modales entraron al negocio aparentando simular
ser clientes. Uno se dirigió a un costado del mostrador y mientras
un empleado atendía a un cliente, aprovechó la oportunidad para
sacar el arma y apoyarle la pistola en la espalda. Nadie se
resistió.
Los asaltantes redujeron a las personas que estaban en la planta
baja del local y las llevaron al primer piso donde se encontraba
otro empleado en el taller que tiene el comercio destinado a la
reparación de computadoras.
Sin ponerse nerviosos, los delincuentes controlaron la situación.
Para entonces ya tenían a tres rehenes.
A medida que iban ingresando más clientes, todos eran maniatados
y llevados al taller. Entre ellos estuvieron la presidenta del
Concejo Escolar, Rita Jurina, y el conocido decorador Carlos
Mainelli. Minutos después, se sumaron la esposa del dueño del
comercio y la hija de ocho años que acababa de salir del colegio.
LADRONES CON BUENOS MODALES
Rodolfo Basile, propietario de Sire Computación, comentó a EL
CIVISMO que los delincuentes estaban tranquilos y actuaron con tal
profesionalidad que ahora eso lo lleva a pensar que podrían tratarse
de policías. "Era gente muy tranquila. No estaban ni borrachos, ni
drogados, no eran mal hablados sino que eran muy educados. O eran
profesionales o policías", dedujo.
Además, Basile aseguró que el trato dispensado por los asaltantes
tanto a su esposa como a su hija fue, a pesar de la situación,
bueno. "Las trataron bien. A mi señora la hicieron tirar al piso
pero ni la insultaron, le pidieron disculpa porque la tenían que
atar y le dijeron que esto no era en contra de nosotros sino que
querían la plata. A mi hija le dijeron: 'Mi amor quedate quietita,
te voy atar al lado de mamá'".
A los rehenes les sustrajeron un reloj, un teléfono celular y la
plata que tenía cada uno mientras que del negocio se llevaron todos
los cartuchos originales para impresoras, dos CPU, cuatro notebooks
(tres de las cuales eran de clientes que estaban en reparación), la
totalidad de los discos rígidos, placas madres, microprocesadores,
monitores LSD que estaban en exhibición, webscams y dinero efectivo
por un monto estimado en 1.000 pesos.
Según le dijo un vecino a Basile, los delincuentes se movilizaban
en un Fiat Uno, vehículo en el que habrían cargado dos bolsas tamaño
para consorcio repletas con mercadería.
"Lo que llama la atención es que se llevaron la computadora de mi
mujer y la mía cuando había otras que eran más nuevas. Me preocupa
bastante porque había información privada y muy valiosa para
nosotros", dijo el titular de Sire que ese lunes por la tarde llegó
a su negocio minutos después de que los delincuentes abandonaran el
lugar.
"Llamé al 911, cruce a la carnicería de enfrente para avisar que
me habían robado y cuando salí justo pasaba una camioneta de la
Policía. La paré, les dije que me estaban robando y en ese instante
me llama mi mujer al celular y me dice que se estaban desatando.
Inmediatamente, llegaron más policías".
Además de la denuncia, las víctimas aportaron datos de los
asaltantes que sirvieron para confeccionar los identikits. Según lo
descrito, el más joven de los tres malvivientes tendría entre 23 y
25 años mientras que los dos restantes cerca de 30. "Por la forma de
hablar, tendrían algún tipo de antecedentes porque decían que nos
quedemos tranquilos, que no querían volver (tal vez, a la cárcel) y
que tenían que darle de comer a sus familias", sostuvo el
comerciante.
Con todo, Basile destacó la preocupación que demostraron tener
ante el hecho perpetrado en su negocio las autoridades policiales
locales. Sin embargo, no comparte el punto de vista que le dijo la
Jefatura Departamental acerca de la situación en materia de
seguridad que vive Luján.
A partir de este último hecho, aseguró que ahora espera reunirse
con concejales o, en caso de ser necesario, convocará a vecinos con
el fin de movilizarse en reclamo de mayor seguridad.
ATRACO EN EL SARMIENTO
Una familia del barrio Sarmiento volvió a ser víctima de un
asalto cometido por varios delincuentes durante la mañana del
jueves. Todo sucedió en una casa ubicada en Gratone al 400 cuando
alrededor de las 6 de la mañana varios asaltantes, a punta de
pistola, atracaron a un vecino en momentos en que se disponía a
salir de su casa a bordo de su automóvil para ir a trabajar a una
fábrica.
De inmediato, los delincuentes ingresaron a la vivienda, ataron
al resto de la familia y comenzaron a revolver toda la casa con la
finalidad de llevarse los objetos de valor que le resultaron de
mayor interés.
De acuerdo a lo que pudo saber este medio a partir del testimonio
de otro vecino, los malvivientes serían personas jóvenes que
actuaron con los rostros cubiertos por capuchas y se llevaron
dinero, una moto y el Peugeot 504 perteneciente al dueño de casa.
Dicen en el barrio que dieron aviso a la Policía pero se quejan
porque el móvil se hizo presente 40 minutos después. La causa
aparente de la demora se debería a que en ese momento de la mañana
no habría disponible una patrulla para llegar hasta el lugar del
robo.
A raíz de este hecho, se escuchó esta semana una vieja queja.
"Hace un mes y medio que los vecinos venimos viendo movimientos
extraños de alguna gente desconocida y esto se le informó a la
Policía pero, como siempre, los patrulleros no pasan y menos a la
hora en que la gente va a laburar".