La estructura que durante tres períodos ininterrumpidos construyó
el intendente Miguel Ángel Prince no deja de sorprender. Tal vez
para sus pares de la política -en este caso, los concejales que
analizan el presupuesto del año próximo- contar con 135 funcionarios
sea algo natural y necesario. Y tal vez creen que también es natural
y necesario gastar varias decenas de miles de pesos en pagar sus
sueldos.
Lo mismo se podría decir de los 128 celulares oficiales que
utilizan los funcionarios comunales, en muchísimos casos para
comunicarse entre ellos, a pesar de estar a dos puertas de
distancia.
Todo lo que mencionamos lo pagamos los lujanenses a través de las
tasas, este año aumentadas con la autorización de la oposición. En
realidad, una de las razones para acceder al pedido del oficialismo
fue, justamente, la imposibilidad de afrontar los salarios
municipales.
La información a la que accedió EL CIVISMO esta semana permite
saber que abonamos los impuestos para que Prince le dé trabajo a un
coordinador de "Asistencia Técnica", a otro de "Proyectos
Especiales", o que en el municipio de la curtiembre, el río Luján y
el descontrolado basural a cielo abierto exista un coordinador de
"Educación Ambiental".
En un informe oficial que brindaron desde el Departamento
Ejecutivo a la comisión de Economía del Concejo Deliberante también
se menciona a una "Conducción Política Superior" que tiene tres
jefes de departamento y dos jefes de división. Sólo Prince y los que
recibieron los nombramientos sabrán cuáles son sus funciones
específicas.
Si al listado de funcionarios se suman los contratados y a ellos
los empleados, ¿se puede hablar de un correlato entre gasto público
en recursos humanos y eficiencia en la administración? Cada vecino
tendrá una respuesta para esa pregunta.
Lo cierto es que de la información oficial se desprende que lejos
quedaron los tiempos de austeridad, de utilización extrema de los
recursos existentes. Y que también se abandonó aquella idea de
trabajar con los concejales también en tareas ejecutivas, de modo de
aprovechar al máximo las capacidades y los tiempos de los ediles.
Hoy el municipio de Luján tiene funcionarios para las más
diversas tareas y en el ámbito político con poder de decisión nadie
se muestra sorprendido. La aparente pasividad del Concejo lleva a
sugerir que no hay sorpresas porque si la tarea ejecutiva comunal
estuviera en manos de una fuerza partidaria diferente a la actual,
el plantel de funcionarios no sería menor.
Cuando eran tiempos indicados como para protestar ante el fuerte
aumento en las tasas municipales, la inmensa mayoría de los vecinos
se quedó quieto y en silencio. Quizás pensó en una defensa de sus
representantes en el Concejo.
Hoy las cifras a cobrar ya están estipuladas y también es parte
de la realidad el gasto que Prince decide tener en funcionarios,
colaboradores y teléfonos oficiales.
Sería una actitud cívica coherente exigir, mediante los modos de
expresión que nos ofrece la democracia, que ese abultado gasto en
salarios de funcionarios y estructura general tenga sus resultados a
la vista. Que en las calles se note que no se trata de un gasto,
sino de una inversión. Que en los servicios sea evidente el acierto
en la política aplicada.
De lo contrario, seguimos despilfarrando recursos entre
colaboradores, amigos, allegados y sólo una porción del gasto
público llega a los debidos destinatarios.