Sábado 17 de Marzo de 2007 - Año 92 - Edición 7265 - Edición digital 0565

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El gasto en la superestructura

La estructura que durante tres períodos ininterrumpidos construyó el intendente Miguel Ángel Prince no deja de sorprender. Tal vez para sus pares de la política -en este caso, los concejales que analizan el presupuesto del año próximo- contar con 135 funcionarios sea algo natural y necesario. Y tal vez creen que también es natural y necesario gastar varias decenas de miles de pesos en pagar sus sueldos.

Lo mismo se podría decir de los 128 celulares oficiales que utilizan los funcionarios comunales, en muchísimos casos para comunicarse entre ellos, a pesar de estar a dos puertas de distancia.

Todo lo que mencionamos lo pagamos los lujanenses a través de las tasas, este año aumentadas con la autorización de la oposición. En realidad, una de las razones para acceder al pedido del oficialismo fue, justamente, la imposibilidad de afrontar los salarios municipales.

La información a la que accedió EL CIVISMO esta semana permite saber que abonamos los impuestos para que Prince le dé trabajo a un coordinador de "Asistencia Técnica", a otro de "Proyectos Especiales", o que en el municipio de la curtiembre, el río Luján y el descontrolado basural a cielo abierto exista un coordinador de "Educación Ambiental".

En un informe oficial que brindaron desde el Departamento Ejecutivo a la comisión de Economía del Concejo Deliberante también se menciona a una "Conducción Política Superior" que tiene tres jefes de departamento y dos jefes de división. Sólo Prince y los que recibieron los nombramientos sabrán cuáles son sus funciones específicas.

Si al listado de funcionarios se suman los contratados y a ellos los empleados, ¿se puede hablar de un correlato entre gasto público en recursos humanos y eficiencia en la administración? Cada vecino tendrá una respuesta para esa pregunta.

Lo cierto es que de la información oficial se desprende que lejos quedaron los tiempos de austeridad, de utilización extrema de los recursos existentes. Y que también se abandonó aquella idea de trabajar con los concejales también en tareas ejecutivas, de modo de aprovechar al máximo las capacidades y los tiempos de los ediles.

Hoy el municipio de Luján tiene funcionarios para las más diversas tareas y en el ámbito político con poder de decisión nadie se muestra sorprendido. La aparente pasividad del Concejo lleva a sugerir que no hay sorpresas porque si la tarea ejecutiva comunal estuviera en manos de una fuerza partidaria diferente a la actual, el plantel de funcionarios no sería menor.

Cuando eran tiempos indicados como para protestar ante el fuerte aumento en las tasas municipales, la inmensa mayoría de los vecinos se quedó quieto y en silencio. Quizás pensó en una defensa de sus representantes en el Concejo.

Hoy las cifras a cobrar ya están estipuladas y también es parte de la realidad el gasto que Prince decide tener en funcionarios, colaboradores y teléfonos oficiales.

Sería una actitud cívica coherente exigir, mediante los modos de expresión que nos ofrece la democracia, que ese abultado gasto en salarios de funcionarios y estructura general tenga sus resultados a la vista. Que en las calles se note que no se trata de un gasto, sino de una inversión. Que en los servicios sea evidente el acierto en la política aplicada.

De lo contrario, seguimos despilfarrando recursos entre colaboradores, amigos, allegados y sólo una porción del gasto público llega a los debidos destinatarios.

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