1976- 24 de marzo- 2007
Escribe: Maria Teresa Tartaglia
EL Gran Bonete:
"A mi país se le han perdido muchos habitantes
y dicen que algún cuerpo del ejército los tiene,
yo señor?
Sí señor, no señor, pues entonces quién los tiene?
La policía, yo señor?
Sí señor, no señor,
Pues entonces, quién los tiene?
La cámara del terror, yo señor?
Sí señor, no señor,
Pues entonces quién los tiene?,
Los organismos parapoliciales, yo señor?,
Sí señor, no señor.
Pues entonces quién los tiene?, pues entonces quién
los tiene?
Roberto Santoro.
El 24 de marzo de 1976 se inició el golpe militar más
terrible y destructivo que vivió la Argentina, con el
propósito de acabar con la "subversión" e implantar la
defensa del mundo occidental y cristiano, objetivos que
significaban terminar con la movilización social,
eliminar toda actividad opuesta a las ideas
establecidas, desaparecer la justicia social,
restablecer la idea de autoridad entendida como se
planteaba desde el orden militar, llegando así (como lo
expresó el historiador Luis Alberto Romero) a las
escuelas, fábricas, talleres, calles, oficinas, familias
y a todos los ámbitos donde había que restituir el
mandato, reprimir, ordenar un país silenciado por el
miedo y el terror. Los militares ocuparon todos los
niveles nacionales, provinciales, la mayoría de los
municipios, entes autárquicos y empresas públicas. Las
funciones de gobierno se repartieron entre las tres
armas y las jerarquías y relaciones de dependencias
castrenses tuvieron prioridad sobre las establecidas en
el sistema constitucional. Las actividades represivas y
de control de la población fueron directamente
realizadas por reparticiones militares. Los planes
económicos de Martínez de Hoz, único civil en el
gabinete del General Videla, según se hacía público,
eran discutidos y aprobados por los mandos superiores de
las Fuerzas Armadas.
La lucha contra la guerrilla fue vista por una gran
mayoría de la población, políticos, intelectuales,
medios de comunicación e Iglesia como un objetivo
positivo y necesario, y los militares aparecieron como
los "restablecedores del orden". Al lado de estas voces
oficiosas, hubo otras que debieron silenciarse, dejar el
país o fueron desvanecidas. Las metodologías ilegales
que se emplearon para alcanzar esos desenlaces y el modo
en que la definición de subversión se empleó en forma
indistinta no sólo contra grupos armados, sino contra
las protestas sociales, la cultura y el arco opositor
trazó un universo de violencia y el terrorismo de
Estado.
Pero para releer el pasado, vayamos a las fuentes
escritas que nos permiten recordar desde el hoy, cómo la
sociedad y los medios de comunicación opinaban
positivamente y la mayoría de la ciudadanía apoyaba el
golpe militar:
"El cauce de la Democracia en el país se hallaba
obturado, obstaculizado. Había crecido la maleza y de
ahí que lo nacional se hallaba desbordado" (La Razón,
13/4/76)
"...General serio, severo, adusto. Está considerado
un impecable profesional... Alguien dijo, entre sus
amigos, que si Jorge Rafael Videla tuviera que trazarse
alguna vez un programa de gobierno, su estatuto sería la
pastoral de Monseñor Tortolo... Cuando se habla del
nuevo presidente, se habla de un moralista, de un hombre
de otro tiempo(...) de corrección personal, de
honestidad y pureza llevada al límite del renunciamiento"
(Alfredo Serra, Gente N° 558, 1/4/76).
"Desde el 24 de marzo último el país asiste a un
nuevo estilo de gobierno (...) El sentido irreversible
de esta actitud es claro y debemos comprenderlo: se
persigue restituir a la Nación el prestigio perdido en
años de desaciertos, desgobierno y vacío absoluto de
poder". (El Civismo, 10/04/76).
"Se abre ahora una nueva etapa con renacidas
esperanzas. Y si bien el cuadro que ofrece ahora el país
es crítico, no hay que olvidarse que todas las naciones
tienen sus horas difíciles y que el temple de sus hijos
es capaz de levantarlas de su ruinosa caída" (Clarín,
25/3/76).
"La crisis ha culminado. No hay sorpresa en la Nación
ante la caída de un gobierno que estaba muerto mucho
antes de su eliminación por la vía de un cambio como el
que se ha operado (...) Por la magnitud de la tarea a
emprender, la primera condición es que se afiance en las
Fuerzas Armadas la cohesión con la que han actuado hasta
aquí. Hay un país que tiene valiosas reservas de
confianza, pero también hay un terrorismo que acecha"
(La Nación, 25/3/76).
"El Ministro de Cultura y Educación suprimió los
actuales contenidos de ERSA (Estudio de la Realidad
Social Argentina (...) y encargó la fijación de nuevos
contenidos, esto es sensato y correcto". (La Opinión,
4/4/76).
"A fin de que no quede ninguna parte de estos libros,
folletos, revistas, etc... se toma esta resolución para
que con este material se evite continuar engañando a
nuestra juventud sobre el verdadero bien que representan
nuestros símbolos nacionales, nuestra familia, nuestra
Iglesia, en fin, nuestro más tradicional acervo
espiritual sintetizado en Dios, Patria y Hogar"
(Comunicado III del Cuerpo de Ejército en la quema
decidida en Córdoba de obras de Marcelo Proust, Gabriel
García Márquez, Pablo Neruda, Mario Vargas Llosa,
Eduardo Galeano, Saint-Exupéry y siguen los nombres. La
Opinión, 30/4/76).
"El 24 de marzo las Fuerzas Armadas enfrentaron tres
problemas (...) la subversión generalizada, la
hiperinflación y la cesación de pagos externos. Esta
situación de caos fue el teatro de las operaciones de la
primera batalla. El primer objetivo era devolverle al
país un mínimo de normalidad política y económica. Se
ganó(...) El 24 de marzo aparece en escena un grupo de
hombres atípicos en relación con la tradición reciente.
Una nueva generación militar (...) comprometida, que en
lugar de dar un paso atrás decide comprometerse
institucionalmente con el proceso de reorganización
(...) (Mariano Grondona, Carta Política, 8/7/76).
"Y el lector quiere saber algo más, porque el
teniente general Videla, aunque sigue perteneciendo más
al Ejército que a la Casa de Gobierno, es el presidente
de un país que por características propias se resiste a
entender conductas institucionales por encima de las
personales (...) Mesurado, educado, no utiliza ni el
grito, ni el desdén para dirigirse a sus subordinados,
sea cual fuere su orden militar. Es siempre igual:
serio, preciso, pulcro, ordenado, correcto, estudioso,
respetuoso y firme" (Bernardo Neustadt, Extra, 1/1//78).
"El 24 de marzo de 1976 divide la historia política
del país (...) En la víspera, un vacío de poder que era
cubierto por el desorden, la anarquía, la guerrilla. Al
día siguiente, un lento y seguro proceso de
reordenamiento, para lo cual prestó su apoyo la
ciudadanía. Por ello alcanzó la victoria. Que es preciso
cuidar con el esfuerzo de todos, poniéndole cima en el
orden económico y social. Las Fuerzas Armadas que han
liderado el país en la dura primera etapa inician la
cima de la segunda etapa alentadas por la expectativa
esperanzada del pueblo (Clarín, 24/3/79).
Frente a estas voces de aceptación estaban las Madres
de Plaza de Mayo que salían a reclamar por sus hijos
desaparecidos, Abuelas que pedían por sus nietos y otras
voces que denunciaban el infierno, el genocidio, algunas
desde el exterior. El Mundial de Fútbol de 1978 escondía
el hambre, el terror, la miseria, la censura, los
soldados, la amargura y la muerte. Todo seguía en la
Argentina como dos historias paralelas: el horror y la
muerte y la vida cotidiana, la cultura, la educación, el
deporte... "A pesar de todo lo que pasó antes del 24 de
marzo de 1976, caos, violencia, atraso, corrupción (...)
A pesar del boicot contra el Mundial organizado por
terroristas (...) A pesar de las consignas subversivas
que circulaban clandestinamente (...) A pesar de las
presiones de periodistas extranjeros (...) A pesar de
todo y contra todos... Los Argentinos hicimos el
mundial" (Gente N° 671, 1/6/78).
"Esa única Bandera celeste y blanca son la voz y la
enseña de una nación que en la plenitud de su dignidad,
se ha encontrado consigo misma" (Mensaje de Videla al
país por radio y TV. Clarín, 30/6/78).
Esta es una mínima parte de fuentes para releer, para
pensar y no olvidar, escritos de actores que siguen
proporcionando opinión, imágenes de Madres y Abuelas que
siguen reclamando. Los mensajes del ayer nos permiten
releer la historia desde lo que pensaron muchos
protagonistas, mostrar cómo se vivieron los hechos, lo
que pasaba y unirlo a nuestros sentimientos. Muchos
rectificaron sus pensamientos y pidieron perdón. Otros
no. Las escuelas no pueden obviar el contenido de los
sucesos y la trama desarrollada. Por esto se deben
iniciar debates que implican que esta cuestión, el
porqué, para qué y lo que realmente ocurrió pueda
permanecer como tema activo, fuerte, con las presencias
de quienes no están, explicando contenidos para conocer
los horrores ocurridos y no olvidar. De esta forma le
daremos oportunidad a los jóvenes de poder reconstruir,
aprender y conocer las señales del pasado para valorar
el significado de conservar la Democracia ganada, más
allá de las diferencias que podemos tener. Conocer los
conflictos, las tramas más difíciles de la historia, las
que no cerraron, las que mantienen las bisagras
abiertas, es ayudar a que todos se sientan hacedores de
la historia que se escribe diariamente y puedan opinar y
crear las condiciones para superar lo que nos falta
ganar. Pasado para conocer, presente para construir,
futuro para avanzar.