Sábado 24 de Marzo de 2007 - Año 92 - Edición 7267 - Edición digital 0567

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Una necesaria relectura del pasado para no olvidar y no bloquear el debate

1976- 24 de marzo- 2007

Escribe: Maria Teresa Tartaglia

 

EL Gran Bonete:

"A mi país se le han perdido muchos habitantes

y dicen que algún cuerpo del ejército los tiene,

yo señor?

Sí señor, no señor, pues entonces quién los tiene?

La policía, yo señor?

Sí señor, no señor,

Pues entonces, quién los tiene?

La cámara del terror, yo señor?

Sí señor, no señor,

Pues entonces quién los tiene?,

Los organismos parapoliciales, yo señor?,

Sí señor, no señor.

Pues entonces quién los tiene?, pues entonces quién los tiene?

Roberto Santoro.

El 24 de marzo de 1976 se inició el golpe militar más terrible y destructivo que vivió la Argentina, con el propósito de acabar con la "subversión" e implantar la defensa del mundo occidental y cristiano, objetivos que significaban terminar con la movilización social, eliminar toda actividad opuesta a las ideas establecidas, desaparecer la justicia social, restablecer la idea de autoridad entendida como se planteaba desde el orden militar, llegando así (como lo expresó el historiador Luis Alberto Romero) a las escuelas, fábricas, talleres, calles, oficinas, familias y a todos los ámbitos donde había que restituir el mandato, reprimir, ordenar un país silenciado por el miedo y el terror. Los militares ocuparon todos los niveles nacionales, provinciales, la mayoría de los municipios, entes autárquicos y empresas públicas. Las funciones de gobierno se repartieron entre las tres armas y las jerarquías y relaciones de dependencias castrenses tuvieron prioridad sobre las establecidas en el sistema constitucional. Las actividades represivas y de control de la población fueron directamente realizadas por reparticiones militares. Los planes económicos de Martínez de Hoz, único civil en el gabinete del General Videla, según se hacía público, eran discutidos y aprobados por los mandos superiores de las Fuerzas Armadas.

La lucha contra la guerrilla fue vista por una gran mayoría de la población, políticos, intelectuales, medios de comunicación e Iglesia como un objetivo positivo y necesario, y los militares aparecieron como los "restablecedores del orden". Al lado de estas voces oficiosas, hubo otras que debieron silenciarse, dejar el país o fueron desvanecidas. Las metodologías ilegales que se emplearon para alcanzar esos desenlaces y el modo en que la definición de subversión se empleó en forma indistinta no sólo contra grupos armados, sino contra las protestas sociales, la cultura y el arco opositor trazó un universo de violencia y el terrorismo de Estado.

Pero para releer el pasado, vayamos a las fuentes escritas que nos permiten recordar desde el hoy, cómo la sociedad y los medios de comunicación opinaban positivamente y la mayoría de la ciudadanía apoyaba el golpe militar:

"El cauce de la Democracia en el país se hallaba obturado, obstaculizado. Había crecido la maleza y de ahí que lo nacional se hallaba desbordado" (La Razón, 13/4/76)

"...General serio, severo, adusto. Está considerado un impecable profesional... Alguien dijo, entre sus amigos, que si Jorge Rafael Videla tuviera que trazarse alguna vez un programa de gobierno, su estatuto sería la pastoral de Monseñor Tortolo... Cuando se habla del nuevo presidente, se habla de un moralista, de un hombre de otro tiempo(...) de corrección personal, de honestidad y pureza llevada al límite del renunciamiento" (Alfredo Serra, Gente N° 558, 1/4/76).

"Desde el 24 de marzo último el país asiste a un nuevo estilo de gobierno (...) El sentido irreversible de esta actitud es claro y debemos comprenderlo: se persigue restituir a la Nación el prestigio perdido en años de desaciertos, desgobierno y vacío absoluto de poder". (El Civismo, 10/04/76).

"Se abre ahora una nueva etapa con renacidas esperanzas. Y si bien el cuadro que ofrece ahora el país es crítico, no hay que olvidarse que todas las naciones tienen sus horas difíciles y que el temple de sus hijos es capaz de levantarlas de su ruinosa caída" (Clarín, 25/3/76).

"La crisis ha culminado. No hay sorpresa en la Nación ante la caída de un gobierno que estaba muerto mucho antes de su eliminación por la vía de un cambio como el que se ha operado (...) Por la magnitud de la tarea a emprender, la primera condición es que se afiance en las Fuerzas Armadas la cohesión con la que han actuado hasta aquí. Hay un país que tiene valiosas reservas de confianza, pero también hay un terrorismo que acecha" (La Nación, 25/3/76).

"El Ministro de Cultura y Educación suprimió los actuales contenidos de ERSA (Estudio de la Realidad Social Argentina (...) y encargó la fijación de nuevos contenidos, esto es sensato y correcto". (La Opinión, 4/4/76).

"A fin de que no quede ninguna parte de estos libros, folletos, revistas, etc... se toma esta resolución para que con este material se evite continuar engañando a nuestra juventud sobre el verdadero bien que representan nuestros símbolos nacionales, nuestra familia, nuestra Iglesia, en fin, nuestro más tradicional acervo espiritual sintetizado en Dios, Patria y Hogar" (Comunicado III del Cuerpo de Ejército en la quema decidida en Córdoba de obras de Marcelo Proust, Gabriel García Márquez, Pablo Neruda, Mario Vargas Llosa, Eduardo Galeano, Saint-Exupéry y siguen los nombres. La Opinión, 30/4/76).

"El 24 de marzo las Fuerzas Armadas enfrentaron tres problemas (...) la subversión generalizada, la hiperinflación y la cesación de pagos externos. Esta situación de caos fue el teatro de las operaciones de la primera batalla. El primer objetivo era devolverle al país un mínimo de normalidad política y económica. Se ganó(...) El 24 de marzo aparece en escena un grupo de hombres atípicos en relación con la tradición reciente. Una nueva generación militar (...) comprometida, que en lugar de dar un paso atrás decide comprometerse institucionalmente con el proceso de reorganización (...) (Mariano Grondona, Carta Política, 8/7/76).

"Y el lector quiere saber algo más, porque el teniente general Videla, aunque sigue perteneciendo más al Ejército que a la Casa de Gobierno, es el presidente de un país que por características propias se resiste a entender conductas institucionales por encima de las personales (...) Mesurado, educado, no utiliza ni el grito, ni el desdén para dirigirse a sus subordinados, sea cual fuere su orden militar. Es siempre igual: serio, preciso, pulcro, ordenado, correcto, estudioso, respetuoso y firme" (Bernardo Neustadt, Extra, 1/1//78).

"El 24 de marzo de 1976 divide la historia política del país (...) En la víspera, un vacío de poder que era cubierto por el desorden, la anarquía, la guerrilla. Al día siguiente, un lento y seguro proceso de reordenamiento, para lo cual prestó su apoyo la ciudadanía. Por ello alcanzó la victoria. Que es preciso cuidar con el esfuerzo de todos, poniéndole cima en el orden económico y social. Las Fuerzas Armadas que han liderado el país en la dura primera etapa inician la cima de la segunda etapa alentadas por la expectativa esperanzada del pueblo (Clarín, 24/3/79).

Frente a estas voces de aceptación estaban las Madres de Plaza de Mayo que salían a reclamar por sus hijos desaparecidos, Abuelas que pedían por sus nietos y otras voces que denunciaban el infierno, el genocidio, algunas desde el exterior. El Mundial de Fútbol de 1978 escondía el hambre, el terror, la miseria, la censura, los soldados, la amargura y la muerte. Todo seguía en la Argentina como dos historias paralelas: el horror y la muerte y la vida cotidiana, la cultura, la educación, el deporte... "A pesar de todo lo que pasó antes del 24 de marzo de 1976, caos, violencia, atraso, corrupción (...) A pesar del boicot contra el Mundial organizado por terroristas (...) A pesar de las consignas subversivas que circulaban clandestinamente (...) A pesar de las presiones de periodistas extranjeros (...) A pesar de todo y contra todos... Los Argentinos hicimos el mundial" (Gente N° 671, 1/6/78).

"Esa única Bandera celeste y blanca son la voz y la enseña de una nación que en la plenitud de su dignidad, se ha encontrado consigo misma" (Mensaje de Videla al país por radio y TV. Clarín, 30/6/78).

Esta es una mínima parte de fuentes para releer, para pensar y no olvidar, escritos de actores que siguen proporcionando opinión, imágenes de Madres y Abuelas que siguen reclamando. Los mensajes del ayer nos permiten releer la historia desde lo que pensaron muchos protagonistas, mostrar cómo se vivieron los hechos, lo que pasaba y unirlo a nuestros sentimientos. Muchos rectificaron sus pensamientos y pidieron perdón. Otros no. Las escuelas no pueden obviar el contenido de los sucesos y la trama desarrollada. Por esto se deben iniciar debates que implican que esta cuestión, el porqué, para qué y lo que realmente ocurrió pueda permanecer como tema activo, fuerte, con las presencias de quienes no están, explicando contenidos para conocer los horrores ocurridos y no olvidar. De esta forma le daremos oportunidad a los jóvenes de poder reconstruir, aprender y conocer las señales del pasado para valorar el significado de conservar la Democracia ganada, más allá de las diferencias que podemos tener. Conocer los conflictos, las tramas más difíciles de la historia, las que no cerraron, las que mantienen las bisagras abiertas, es ayudar a que todos se sientan hacedores de la historia que se escribe diariamente y puedan opinar y crear las condiciones para superar lo que nos falta ganar. Pasado para conocer, presente para construir, futuro para avanzar.