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"Todos a dedo" no
Mi intención es refutar
enérgicamente la publicación realizada en este medio
con fecha 17/03/07 y que fue subtitulada "Todos a
dedo" (página 5). Es lamentable que un medio de
reconocido prestigio y que forma parte de la historia
de Luján no tenga la cautela de publicar una nota sin
tener en cuenta que el tema se refiere a personas y
que cada una tiene una formación técnica, profesional
y, sobre todo, moral, diferente, por lo tanto no puede
cometer el error de "meter a todos en la misma bolsa".
Sé que como yo se encuentran
compañeros de trabajo que cuentan con muchos años de
trabajo fecundo al servicio de la Municipalidad y de
los señores contribuyentes que es a quienes nos
debemos, aunque algunos no paguen jamás sus impuestos
y luego se sientan con el derecho a tratarnos como si
fuéramos su alfombra, sin importarles cuánta
dedicación y cuánta voluntad y esfuerzo hayamos
dedicado en nuestra larga trayectoria, para que ellos
tengan una óptima atención.
Si hemos sido reconocidos, o no,
por las autoridades de turno o las anteriores poco
importa para el caso. Cada uno lo sabe, y está a la
vista que no todos somos los más encumbrados en los
cargos ni en los sueldos que cobramos, que en mi caso
con 34 años de antigüedad, siendo Contador Público y
Licenciado en Adm. De Empresas, con el cargo de Jefe
de Departamento, de un área sumamente compleja,
ejercido en forma interina durante más de 13 años y
luego concursado (no a dedo) tengo un básico que no
alcanza a los mil pesos, trabajando ocho horas por
día.
Sí nos importa que la gran
mayoría de la gente nos reconozca con el respeto y
simpatía que recibimos cada día o cada vez que
realizan un trámite y en tantos años es el mejor
premio que hemos recibido.
Sobre los cargos que cada uno
ocupa, seguro que es importante para la gente saber en
cuánto tiempo y en qué forma lo logró, pero no se
puede generalizar, porque se daña a mucha gente
honesta que son nada más que simples trabajadores, que
en algunos casos, con mucho sacrificio, han cursado y
aprobado largas carreras universitarias, y/o han
demostrado idoneidad, honestidad y dedicación durante
muchos años, con diferentes gobiernos de distinto
tinte político (incluidos los de ipso). ¿No sería
entonces mucho más cauto y más justo centrar la óptica
sobre estos aspectos y basar sus afirmaciones sobre
los resultados de una investigación de las fuentes de
información? Siendo esta una premisa fundamental para
aquel que ostente la calidad de periodista.
Por lo expresado solicito la
publicación de la presente, que el responsable de la
nota se rectifique públicamente, haciendo reserva de
los derechos que por Ley me asiste por el daño moral
causado.
Cdor. Ángel R. Bussetti
Nuestro Carlos
Mignone y el museo histórico
"La desaparición de Carlos nos
duele a todos quienes le conocíamos. Pero me siento
muy identificado -y personalmente "muy tocado"- por
las características de su especial generosidad, como
bien señaló Gerardo A. Amado al despedir sus restos...
Y así, tantas cosas y tantos recuerdos... En él se
hacía realidad indudable el lema marista -congregación
tan amada por Carlos- de "las tres violetas":
sencillez, humildad y modestia. Hablé mucho con él en
los últimos momentos y todo me decía que se preparaba
estoicamente para el final de esta vida con una
entereza envidiable..." (Fragmento de carta
electrónica enviada a Isabel Mignone-del Carril, 25 de
febrero de 2007)
En los últimos tiempos de su
vida fue un activo, sereno y anónimo colaborador del
museo histórico, a través de la asociación de amigos.
¿Cuántas cosas necesarias para el Museo habrá pagado
de su bolsillo? Su cargo era repetidamente el de
suplente (por su propia voluntad), pero su opinión
-contundente, que mostraba la dilatada experiencia,
sin levantar jamás la voz- era siempre de las más
autorizadas y sensatas.
Se había acercado más
intensamente al voluntariado hacia mediados de 1990,
especialmente motivado por las exposiciones, muestras
históricas y por las disímiles presentaciones de
extensión cultural; y -claro está- por el afecto y la
envidiable memoria -nunca disimulada- sobre su querido
Luján natal.
Siempre compartió aquella idea
que sostiene que "los amigos" deben procurar acercar
públicos nuevos al museo, por conducto de distintas
actividades culturales y aunque el saldo netamente
económico no fuera de los mejores. Y en cuanto a
proyectos de contenido y/o intereses patrimoniales de
por medio, en los que la entidad hace de herramienta
para la percepción de recursos para el museo, Carlos
hizo de la transparencia una obsesiva bandera que nos
repetía e inculcaba en cada reunión.
Hacia septiembre de 1999 -y
cuando la entidad sufría injustos embates y hasta
diatribas severas, en medio de un cambio parcial de
autoridades- Carlos apoyó explícita y públicamente al
"voluntariado histórico", que se impuso holgadamente a
la lista contendiente.
Recibió con inusuales y
sustanciosas palabras al socio honorario (y ex
presidente de la Comisión Nacional de Apoyo al Museo,
1985) Félix Luna, lo que mereció una carta de
agradecimiento del historiador, señalando precisamente
el carácter de esa presentación que excedía, y mucho,
a la común y tediosa lectura de un currículum vitae.
Para el 250° aniversario de la
instalación del Cabildo de la Villa (1756-2006),
impulsó y promovió -sin descanso y con aportes
dinerarios- la exposición de publicaciones "Luján
Historiográfico" (prestando no pocos ejemplares de su
biblioteca personal) y la mesa redonda "Luján por
historiadores lujanenses", todo ello en diciembre de
2005. En la oportunidad, me reprendió paternalmente
por hacer constar en el programa de mano un
"agradecimiento personal" a su colaboración.
Su desaparición física priva al
museo de proyectos y actividades que tenía en mente,
aún en medio de las vicisitudes más duras de las
dolencias humanas.
Nunca lo olvidaremos.
Néstor Fabián Migueliz |