Dos ladrones robaron dinero y pertenencias a los clientes.
También golpearon en la cabeza al dueño del negocio pese a que
no se resistió al asalto.
Ahora, tuvo que modificar horarios y la forma de atender a los
clientes.
Cuando empieza a anochecer, el minimercado de Esteban Chañi se
parece más a una farmacia que está de turno que a un comercio que
expende alimentos. A partir de las 18 atiende con la puerta cerrada
pero una vez que le coloquen la reja que inmediatamente mandó a
construir, lo hará barrotes de por medio. Eso sí, tomó la drástica
decisión de no trabajar más los domingos.
El forzado cambio que debió implementar el propietario se lo debe
a la inseguridad y en particular a la situación padecida el domingo
a la noche cuando dos delincuentes armados ingresaron cerca de las
20 a robar. Y no conformes con el dinero entregado por el dueño del
negocio, los asaltantes lo golpearon en la cabeza a pesar de haber
acatado la orden de permanecer arrodillado mientras se llevaba a
cabo el ilícito.
Como consecuencia de este hecho, Chañi no dudó en decirle a EL
CIVISMO: "Me cambió la vida". Y pese a no ser un novato en este tipo
de casos ya que "hace 8 años un grupo comando de cinco personas me
asaltó pero eran profesionales" -acotó-, ahora marcó una diferencia
en el modo de actuar que tuvo aquella banda de ladrones y los
jóvenes extremadamente violentos que en cuestiones de minutos
lograron llevarse dinero y pertenencias de los clientes.
Chañi dice estar indignado "con la sociedad" pero a la vez tuvo
palabras elogiosas tanto para la Policía por haber llegado a los
pocos minutos y esforzarse en dar con el paradero de los ladrones
como así también con los vecinos que demostraron ser solidarios ante
el mal momento vivido.
De los delincuentes poco y nada se sabe. Chañi no los reconoce
como personas del barrio. "Juego a la pelota tres veces por semana,
conozco a todos pero a estos no los tenía en mi carpeta". Sólo sabe
que eran jóvenes posiblemente de entre 22 y 28 años, que actuaron
con los rostros descubiertos, estaban "pasados, dados vuelta" de
droga y que tras permanecer entre "8 a 12 minutos" se fueron del
negocio de la misma forma como llegaron: a pie, y se perdieron en la
inmensidad de la oscuridad nocturna.
Según trascendió, uno de los ladrones habría salido de la cárcel
de Mercedes hace un mes y cargaría con un homicidio. Por ahora, ese
es el comentario más fuerte que se escucha en el barrio Santa Marta,
aunque la Policía no puede acreditar está versión.
BRONCA E INDIGNACIÓN
A Chañi le pusieron un revólver en la cabeza, lo insultaron, lo
obligaron a permanecer arrodillado mientras se desarrollaba el
asalto y a pesar de no ofrecer resistencia, recibió un brutal golpe
en la cabeza que de milagro no le provocó un corte. "Gracias a Dios
no me partieron la cabeza porque la tengo muy dura. Sabían dónde
tenían que pegar, no eran boludos", expresó.
El episodio sucedió cerca de las 20 del domingo, en Los Lirios
2320 casi esquina Las Palmeras, delante de unos 10 clientes, algunos
de ellos niñas de no más de 12 años que estallaron en llantos al ver
lo que estaba pasando.
"Ahora estoy atendiendo el negocio a puertas cerradas y esto
implica un perjuicio total", agregó. Además, insistió en destacar la
celeridad de la Policía. "No me puedo quejar del servicio policial.
Salimos en el patrullero, recorrimos todo el barrio, nos metimos en
el villaje pero no los encontramos", lamentó.
Desde el domingo la vida de este comerciante no es la misma. "No
me siento bien anímicamente, no estoy en condiciones de manejar.
Estoy muy alterado, con mucha indignación, mucha bronca acumulada y
no puedo trabajar así. Te lo digo en criollo: esto es una mierda".
Siguieron en raid
Luego del asalto al mini mercado, los mismos delincuentes habrían
robado en una casa del barrio. Víctima del hecho resultó ser una
vecina de apellido Castillo y por el modo de actuar de los
delincuentes, más la hora en que ocurrió el hecho, el margen de
dudas para relacionar los dos hechos con la pareja de asaltantes es
ínfimo.