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Candidatos sin propuestas Un
candidato que hace décadas que no juega al fútbol se prende en un
picadito porque su razonamiento le indica que puede ayudar en la
cosecha de votos.
Otro manda a confeccionar un carromato, similar al
utilizado en Mar del Plata para promocionar los shows de las
revistas, y graba frases que sólo apuntan al impacto, pero que dejan
en el aire una sensación de vacío.
“Rinoscopía para los funcionarios”, lanza desde
los parlantes, como si se tratara de una excelente ocurrencia o -lo
que sería peor- de una brillante idea. ¿Esa es la propuesta de
gobierno? ¿Eso es lo esencial para una gestión?
En algunos locales partidarios, la obsesión actual
pasa por conseguir que, al menos por un par de minutos, desembarque
en Luján o en una localidad uno de los grandes referentes; que venga
a dar un empujoncito a la campaña uno de esos candidatos que aparece
en las grandes ligas, en los grandes medios. ¿Eso implica que el
candidato local respaldado tendrá un buen plan de gobierno si llega
al edificio de San Martín 550?
El intendente y candidato constante a la
Intendencia (no es visualmente agradable y gramaticalmente
recomendado repetir “la re-re-re-reelección”), ya no sorprende.
En elecciones anteriores ya supo borrar con el
codo los límites entre gestión y campaña y sobre esos límites
borroneados se maneja en el corriente año.
Hoy, toda la estructura de gobierno está a
disposición del candidato. Cuando se expresa “toda la estructura”,
por supuesto, la mención incluye a los recursos económicos.
Firma de convenios con tal entidad, tallarinada
para los abuelos, cena para los vecinos, licitación para la obra
esperada décadas, halago para los gremialistas amigos y foto con el
matrimonio presidencial y el gobernador disfrazado de gaucho. Combo
perfecto para encarar el último tramo de la campaña.
A ello se suma una débil frase de marketing del
estilo “porque hay mucho más por hacer” (qué decir cuando corrió
tanta agua bajo el puente) y la infaltable canción pegadiza. Este
año se reemplazó “Por eso aún estoy/ en el lugar de siempre...”, de
Maná, por la no menos pegadiza “Por una gota de voz, en el desierto
de tu corazón/ por encontrarte una vez más...”, de Abel Pintos. ¿Qué
más? O mejor planteado, ¿para qué más?
Desde una saludable posición apartidaria, volvemos
a solicitar “más”. En realidad, insistimos en la carencia de algo
básico para el sustento de cualquier candidatura.
Muy lindas las canciones, los slogans, las fotos
de los afiches, las visitas, etcétera, etcétera, pero por favor que
a alguien con intenciones de intendente, concejal o consejero
escolar se le caiga una propuesta.
Es cierto que la política suele funcionar como
repelente para ciudadanos, pero es prioritario que en las campañas
se presenten y discutan propuestas. El contexto mundial invita a
presentar a los candidatos como productos a comprar. Exijamos que
esos productos por lo menos vengan acompañados de un folleto
explicativo con las medidas que adoptaría en caso de llegar a un
cargo.
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