Miércoles 3 de Octubre de 2007 - Año 92 - Edición 7321 - Edición digital 0621

Portada
Clasificados
Archivo
Links
Suplementos             
Opinión
Cartas de lectores
Lujanenses en el mundo


Agradecimientos
Asambleas
Centro de jubilados
Cursos
Hallazgos y extravíos
Mensajes del Alma
Parroquiales
Sociales

Farmacias de turno
Teléfonos útiles
Horarios de trenes
Cartas de lectores
Guía de Profesionales
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sitio relacionado >>> cartas de lectores

Candidatos sin propuestas

Un candidato que hace décadas que no juega al fútbol se prende en un picadito porque su razonamiento le indica que puede ayudar en la cosecha de votos.

Otro manda a confeccionar un carromato, similar al utilizado en Mar del Plata para promocionar los shows de las revistas, y graba frases que sólo apuntan al impacto, pero que dejan en el aire una sensación de vacío.

“Rinoscopía para los funcionarios”, lanza desde los parlantes, como si se tratara de una excelente ocurrencia o -lo que sería peor- de una brillante idea. ¿Esa es la propuesta de gobierno? ¿Eso es lo esencial para una gestión?

En algunos locales partidarios, la obsesión actual pasa por conseguir que, al menos por un par de minutos, desembarque en Luján o en una localidad uno de los grandes referentes; que venga a dar un empujoncito a la campaña uno de esos candidatos que aparece en las grandes ligas, en los grandes medios. ¿Eso implica que el candidato local respaldado tendrá un buen plan de gobierno si llega al edificio de San Martín 550?

El intendente y candidato constante a la Intendencia (no es visualmente agradable y gramaticalmente recomendado repetir “la re-re-re-reelección”), ya no sorprende.

En elecciones anteriores ya supo borrar con el codo los límites entre gestión y campaña y sobre esos límites borroneados se maneja en el corriente año.

Hoy, toda la estructura de gobierno está a disposición del candidato. Cuando se expresa “toda la estructura”, por supuesto, la mención incluye a los recursos económicos.

Firma de convenios con tal entidad, tallarinada para los abuelos, cena para los vecinos, licitación para la obra esperada décadas, halago para los gremialistas amigos y foto con el matrimonio presidencial y el gobernador disfrazado de gaucho. Combo perfecto para encarar el último tramo de la campaña.

A ello se suma una débil frase de marketing del estilo “porque hay mucho más por hacer” (qué decir cuando corrió tanta agua bajo el puente) y la infaltable canción pegadiza. Este año se reemplazó “Por eso aún estoy/ en el lugar de siempre...”, de Maná, por la no menos pegadiza “Por una gota de voz, en el desierto de tu corazón/ por encontrarte una vez más...”, de Abel Pintos. ¿Qué más? O mejor planteado, ¿para qué más?

Desde una saludable posición apartidaria, volvemos a solicitar “más”. En realidad, insistimos en la carencia de algo básico para el sustento de cualquier candidatura.

Muy lindas las canciones, los slogans, las fotos de los afiches, las visitas, etcétera, etcétera, pero por favor que a alguien con intenciones de intendente, concejal o consejero escolar se le caiga una propuesta.

Es cierto que la política suele funcionar como repelente para ciudadanos, pero es prioritario que en las campañas se presenten y discutan propuestas. El contexto mundial invita a presentar a los candidatos como productos a comprar. Exijamos que esos productos por lo menos vengan acompañados de un folleto explicativo con las medidas que adoptaría en caso de llegar a un cargo.

>>> principal