|
Todos sabemos que es mentira
Lo que ocurre es preocupante no sólo por
la lógica del bolsillo, sino porque está expuesta una postura que
todos los ciudadanos comprueban como equivocada, pero que no hace
mella en las autoridades el país. El Instituto Nacional de
Estadística y Censos (INDEC) acaba de dar a conocer la cifra de la
inflación del mes pasado: 0,8 por ciento. Todos sabemos que es
mentira. Todos podemos comprobar el nivel de esa mentira.
El INDEC construye la mentira del
índice inflacionario con precios que nadie, absolutamente nadie,
puede conseguir en el mercado -ni siquiera en los mayoristas. En
todos los rubros de mercadería queda demostrado que los precios no
son los que manda informar el gobierno.
El ficcionario informe de ese
organismo estatal sobre los costos del mes pasado, habló de una baja
en el precio de las verduras de 1,17 por ciento. Y tiene como
referencia precios que no guardan ninguna relación con lo que se
paga en los comercios.
El INDEC calcula su índice, por
ejemplo, con una papa a 1,99 pesos el kilo. El fin de semana pasado,
los hipermercados de Luján ofrecían ese producto a 4,99 el kilo. El
tomate superó ampliamente la barrera de los 10 pesos el kilo y los
vendedores pronostican que el alza seguirá unos días más. Por sólo
citar algunos de los ejemplos cotidianos que más se escucharon en
estos días.
Hace años, el gobierno de los Estados
Unidos instó a la comunidad de ese país a realizar un boicot al
consumo de café, para frenar el precio de importación. La merma en
la venta y el consumo fue tan alta, que los exportadores debieron
dar marcha atrás con un aumento que rondaba el 50 por ciento.
En Argentina, las máximas autoridades
tienen otras urgencias, otras ocupaciones. Ni se les ocurriría hacer
semejantes pedidos. Todo lo insume la campaña.
Con un Estado ausente en la materia,
diferentes organismos de defensa del consumidor tratan de generar
conciencia en la población y pregonan un consumo responsable, que no
sea cautivo de las costumbres y esquive los precios abusivos. Como
docentes, los representantes de esas ONG’s circulan por los medios
de prensa informando que se pueden hacer ensaladas sin tomate, que
se pueden cocinar guarniciones sin papa, que no hay que hacerle el
caldo gordo a los que se benefician con los precios por las nubes.
Además, los precios “imposibles” se
registran en productos perecederos que, por lo tanto, si no se
consumen se pudren. Si el bolsillo no lo cuida su propietario, nadie
vendrá a cuidarlo por él. Y mucho menos un gobierno que no tiene
pruritos en mentir con tal de sostener la calma social hasta tanto
pasen las elecciones del próximo 28.
El presidente Néstor Kirchner ve
fantasmas y acusa a presuntos especuladores que quieren perjudicar
al gobierno “con el discurso de la inflación”. Ni fantasmas, ni
especuladores. La realidad que marca el gasto diario.
La inflación, muy a pesar del INDEC y
sus informes de ficción, está haciendo estragos en la economía
familiar de los argentinos.
Con cierta ironía, hay quienes
aseguran que no hay argumento o explicación oficial que resista un
análisis económico basado en la posibilidad de comprar un kilo de
papa. Se lo demostraron integrantes del Grupo de Jubilados
Independientes al gobernador Felipe Solá, en una de sus últimas
visitas a la ciudad. “Antes, con mi salario, compraba el equivalente
a 500 kilos de papa. Hoy no me alcanza ni para la mitad”.
Miente el INDEC, mienten desde el
gobierno, mienten quienes aseguran que la actual gestión aumentó los
salarios y jubilaciones más que ningún otro gobierno. Antes 500
kilos. Ahora menos de la mitad. Ficción contra realidad.
|