|
Llegan, rezan y huyen La
Peregrinación Juvenil tiene su convocatoria antepuesta: un millón de
personas. ¿Alguien se ocupó de calcular fehacientemente esa cifra?
En realidad, ¿a alguien le interesa conocer exactamente la cantidad
de feligreses que caminan desde Liniers hasta Luján? ¿O todos quedan
felices con el dato presunto?
Lo cierto es que este año se volvió a hablar de
una caminata realizada “por alrededor de un millón de fieles”. Otros
medidores a “ojímetro” aseguran que este año vino menos gente que en
ocasiones anteriores.
Así lo señaló una de las coordinadoras de la
salida, el sábado a la tarde en Liniers. Y lo corroboraron decenas
de vendedores que esperan con las manos y los bolsillos abiertos a
los cansados peregrinos.
Una información resultará irrefutable para
cualquiera de las partes interesadas en la masiva manifestación de
fe: cada año las visitas se quedan menos tiempo en las tierras de la
Virgen.
Llegan con lo justo, ingresan a la Basílica,
salen, buscan a su colectivo, su combi o el tren, y regresan a su
ciudad. Es mínimo el porcentaje de fieles que se queda a esperar la
palabra sacerdotal de la misa central, y menos aún a recorrer los
atractivos del lugar.
¿Por qué no analizar las razones de esa verdadera
huida? La Arquidiócesis de Mercedes-Luján, las autoridades del
municipio, los comerciantes, ¿no tendrían que rever una serie de
acontecimientos que ayudan a ese escape rápido?
Sin duda, parte de las explicaciones que nadie
parece dispuesto a dar se encontrarán en todo lo que rodea a los
peregrinos.
Hace años que la masiva convocatoria se transformó
en tribuna para las más variadas propagandas. Juan Carlos Blumberg,
por ejemplo, se mezcló hace diez días entre los gauchos y el domingo
pasado entre los jóvenes, para rapiñar votos en su intención de
llegar a la Gobernación. Este año fue Blumberg, o Felipe Solá
disfrazado de gaucho; dentro de dos años serán otros.
Los sectores católicos más conservadores
utilizaron el camino de los peregrinos para inundarlo con carteles
que exponen su posición en relación con el aborto. ¿Todos los fieles
habrán estado de acuerdo?
Los comerciantes de la zona turística y del
sendero de llegada a Luján actúan como si el arribo de miles y miles
de personas fuese la salvación económica para todo el año. Compran
mercadería por 1 peso y la venden a 5 pesos. Ofrecen sus baños
particulares “por dos pesitos”. “Total, pasan una vez en el año”,
argumentó uno de los improvisados mercachifles.
Todos quieren aprovecharse de la peregrinación y
nadie les pone un freno. Si hasta parece avalada la venta de
“certificados de la fe”, unos papeles con una presunta bendición y
acreditación de la condición religiosa que se les ofrece a todos los
caminantes.
Los caprichosos cálculos que rodean a la masiva
marcha a pie indicarían una merma en la cantidad de peregrinos y una
notable disminución del tiempo de permanencia en la Ciudad de la Fe.
¿Cuánto tendrá que ver, en lo que ocurre, el abusivo aprovechamiento
que se realiza con una manifestación que, en sus protagonistas, no
tiene más motivaciones que la fe?
|