|
Autoritarismo y cruce de intereses
Como si la expectativa del grueso de la población
estuviera atenta y mordiéndose las uñas por la lista de candidatos
que presentarán los partidos, los dirigentes juegan a la escondida
tratando de darle suspenso a una película que interesa a
relativamente pocos.
¿Cuáles serán las razones del desinterés? Hace
mucho tiempo que en el armado de la lista de candidatos de todas las
órbitas se priorizan cuestiones alejadas de lo verdaderamente
importante.
Los hacedores de esas nóminas reparan en colocar a
los muchachos de los gremios, a los que podrían quedar desocupados
(Felipe Solá, por ejemplo), a los representantes de la industria (no
se ilusione que no hablamos de la pequeña y mediana industria), a
los referentes de zonas con alta densidad poblacional, a
personalidades destacadas en sus rubros laborales pero que no tienen
la menor idea sobre una función legislativa, a los que hicieron
aportes para la campaña, a los que juntan las dos condiciones
anteriores, y a políticos que sólo ellos saben por qué están
postulados.
Por supuesto, esa acción se maquilla para salir a
decirle a los potenciales votantes que “hemos elegido a los mejores
hombres y mujeres”.
El tiempo -no mucho- demuestra los frutos de esas
listas: Congresos improductivos y Concejos Deliberantes con figuras
que parecen cartón pintado, con una sola articulación: en el codo
para poder levantar la mano y votar.
Sin embargo, a pesar de esos matices
desmoralizantes, es una instancia interesante para el extraño ghetto
al que todavía le gusta analizar ciertas conductas políticas.
Ocurre que, en el marco de la confección de
listas, es donde se expone, en su máxima expresión, el autoritarismo
y el cruce de intereses.
En ese momento -que se vive por estos días- salen
a relucir algunas de las peores prácticas políticas. ¿Por qué?
Porque lejos de cubrir los espacios vacíos con candidatos que
demuestren idoneidad en una gestión ejecutiva o en una tarea
legislativa, en la inmensa mayoría de los casos responden a la
necesidad de calmar las aguas internas, de responder a todos los
sectores antes mencionados o -mucho menos saludable- a conseguir
voluntades que aseguren la gobernabilidad en los años por venir. ¿O
por qué creen que los gremios siempre tiene lugares reservados en
las listas?
En los pequeños mundos de las ciudades,
lamentablemente, se copian esas prácticas. Y terminan siendo
candidatos comerciantes, dirigentes barriales que aseguran cierto
caudal de votos, ex combatientes, simples sujetos simpáticos. Todo
vale para ganar, aunque después se paguen las consecuencias.
¿Autoritarismo en el armado de las listas? Cómo
calificaría usted a un dirigente que se encierra con su soledad y
con una lapicera, define su candidatura y la candidatura de todas
las personas que irán como candidatos a concejales y consejeros
escolares. Hablar de democracia y de las bondades de la democracia
es sencillo. Hay que tener una fuerte formación democrática para
demostrarlo en los hechos.
El propio Miguel Prince ha cuestionado lo
autoritario y personalista que ha sido, durante décadas, el manejo
que Silverio Sallaberry hacía de su Unión Vecinal. Sin embargo,
sobre la recta final de la presentación de las nóminas, Prince
escribe los nombres de los candidatos sin permitir opiniones y sin
aceptar cuestionamientos.
Autoritarismo y cruce de intereses, ingredientes
infaltables en la confección de listas.
|