Sábado 8 de Septiembre de 2007 - Año 92 - Edición 7314 - Edición digital 0614

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Autoritarismo y cruce de intereses

Como si la expectativa del grueso de la población estuviera atenta y mordiéndose las uñas por la lista de candidatos que presentarán los partidos, los dirigentes juegan a la escondida tratando de darle suspenso a una película que interesa a relativamente pocos.

¿Cuáles serán las razones del desinterés? Hace mucho tiempo que en el armado de la lista de candidatos de todas las órbitas se priorizan cuestiones alejadas de lo verdaderamente importante.

Los hacedores de esas nóminas reparan en colocar a los muchachos de los gremios, a los que podrían quedar desocupados (Felipe Solá, por ejemplo), a los representantes de la industria (no se ilusione que no hablamos de la pequeña y mediana industria), a los referentes de zonas con alta densidad poblacional, a personalidades destacadas en sus rubros laborales pero que no tienen la menor idea sobre una función legislativa, a los que hicieron aportes para la campaña, a los que juntan las dos condiciones anteriores, y a políticos que sólo ellos saben por qué están postulados.

Por supuesto, esa acción se maquilla para salir a decirle a los potenciales votantes que “hemos elegido a los mejores hombres y mujeres”.

El tiempo -no mucho- demuestra los frutos de esas listas: Congresos improductivos y Concejos Deliberantes con figuras que parecen cartón pintado, con una sola articulación: en el codo para poder levantar la mano y votar.

Sin embargo, a pesar de esos matices desmoralizantes, es una instancia interesante para el extraño ghetto al que todavía le gusta analizar ciertas conductas políticas.

Ocurre que, en el marco de la confección de listas, es donde se expone, en su máxima expresión, el autoritarismo y el cruce de intereses.

En ese momento -que se vive por estos días- salen a relucir algunas de las peores prácticas políticas. ¿Por qué? Porque lejos de cubrir los espacios vacíos con candidatos que demuestren idoneidad en una gestión ejecutiva o en una tarea legislativa, en la inmensa mayoría de los casos responden a la necesidad de calmar las aguas internas, de responder a todos los sectores antes mencionados o -mucho menos saludable- a conseguir voluntades que aseguren la gobernabilidad en los años por venir. ¿O por qué creen que los gremios siempre tiene lugares reservados en las listas?

En los pequeños mundos de las ciudades, lamentablemente, se copian esas prácticas. Y terminan siendo candidatos comerciantes, dirigentes barriales que aseguran cierto caudal de votos, ex combatientes, simples sujetos simpáticos. Todo vale para ganar, aunque después se paguen las consecuencias.

¿Autoritarismo en el armado de las listas? Cómo calificaría usted a un dirigente que se encierra con su soledad y con una lapicera, define su candidatura y la candidatura de todas las personas que irán como candidatos a concejales y consejeros escolares. Hablar de democracia y de las bondades de la democracia es sencillo. Hay que tener una fuerte formación democrática para demostrarlo en los hechos.

El propio Miguel Prince ha cuestionado lo autoritario y personalista que ha sido, durante décadas, el manejo que Silverio Sallaberry hacía de su Unión Vecinal. Sin embargo, sobre la recta final de la presentación de las nóminas, Prince escribe los nombres de los candidatos sin permitir opiniones y sin aceptar cuestionamientos.

Autoritarismo y cruce de intereses, ingredientes infaltables en la confección de listas.

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