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“Por obras completas”
Entramos en los días en lo que todo lo que se diga, se haga, se deje
de hacer o incluso se escriba, estará contagiado o tildado de
“campaña”.
Los bloques de concejales se moverán al ritmo de
los temas que generen -o que los ediles creen que generan- mayor
atención en el potencial electorado. Siempre ocurrió y nada indica
un cambio de modalidad.
El intendente y sus funcionarios se mostrarán en
cuando acto se organice, mezclando los difusos límites entre
mandatario y candidato. Y tratarán, en ese contexto, de ofrecer,
prometer y regalar todo lo que tengan a su alcance para obtener
apoyo en las urnas.
Ojalá, para el bien de gran cantidad de
lujanenses, a todo ello se le agregue el verbo solucionar. Ojalá el
jefe comunal, en su afán de conseguir los votos necesarios para
seguir en el cargo por cuatro años más, solucione algunos de los
temas pendientes que ven pasar elecciones, meses, años, gestiones,
funcionarios, promesas y más promesas, pero nunca se arriba a una
solución. “Por obras completas”, dijo Miguel Prince hace muchos
años. Y bien podría ser el slogan de este año.
A esta altura del editorial, lo más práctico para
los lectores que se sienten identificados con este panorama, sería
ofrecer un espacio (amplio espacio) en blanco para que cada uno
anote los temas pendientes que aguardan solución.
Seguramente aparecería el mejoramiento en la
atención en los consultorios del Hospital, para lo cual hay que
encarar la ingrata tarea de pedir turno con una enorme antelación y
a cualquier hora de la madrugada.
No faltará el nostálgico que pida la limpieza del
río, un millón de veces anunciada y nunca concretada. O un corte
definitivo a los elementos que contaminan agua, suelo y aire en la
localidad de Jáuregui y sus alrededores.
Sin grandes pretensiones, los vecinos de barrios
como el Juan XXIII pedirán que de una vez por todas se acuerden del
arreglo de las calles, verdaderas pistas de 4x4, aunque por ellas no
transite ningún competidor, sino simples ciudadanos.
Los barrios cercanos al basural apuntarán la
necesidad de que se dejen de prometer ampulosas soluciones para el
basural municipal (con su eterno humo, su descontrolada
contaminación de napas y su proliferación de alimañas), cuando en lo
cotidiano queda demostrado que el Departamento Ejecutivo no tiene el
coraje o la capacidad para cerrar definitivamente ese espacio y
crear salidas alternativas.
En el centro, habrá vecinos que solicitarán un
ordenamiento del tránsito o políticas de seguridad que no tengan
como única vía para la acción el bolsillo de los contribuyentes.
O aparecerán comerciantes con intenciones de
trabajar en la zona turística, pero en condiciones de explotación
claras y parejas, que se alejen de las vistas gordas, los perdones y
las tarifas amistosas que dejan la zona prácticamente liberada a los
mismos de siempre.
Todo lo que se haga, se diga o se escriba será
minimizado calificándolo de “electoralista”. Las elecciones se
desarrollan un día cada dos años. Hay problemas que se sufren todos
los días, todos los años.
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