Sábado 15 de Septiembre de 2007 - Año 92 - Edición 7316 - Edición digital 0616

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“Por obras completas”

Entramos en los días en lo que todo lo que se diga, se haga, se deje de hacer o incluso se escriba, estará contagiado o tildado de “campaña”.

Los bloques de concejales se moverán al ritmo de los temas que generen -o que los ediles creen que generan- mayor atención en el potencial electorado. Siempre ocurrió y nada indica un cambio de modalidad.

El intendente y sus funcionarios se mostrarán en cuando acto se organice, mezclando los difusos límites entre mandatario y candidato. Y tratarán, en ese contexto, de ofrecer, prometer y regalar todo lo que tengan a su alcance para obtener apoyo en las urnas.

Ojalá, para el bien de gran cantidad de lujanenses, a todo ello se le agregue el verbo solucionar. Ojalá el jefe comunal, en su afán de conseguir los votos necesarios para seguir en el cargo por cuatro años más, solucione algunos de los temas pendientes que ven pasar elecciones, meses, años, gestiones, funcionarios, promesas y más promesas, pero nunca se arriba a una solución. “Por obras completas”, dijo Miguel Prince hace muchos años. Y bien podría ser el slogan de este año.

A esta altura del editorial, lo más práctico para los lectores que se sienten identificados con este panorama, sería ofrecer un espacio (amplio espacio) en blanco para que cada uno anote los temas pendientes que aguardan solución.

Seguramente aparecería el mejoramiento en la atención en los consultorios del Hospital, para lo cual hay que encarar la ingrata tarea de pedir turno con una enorme antelación y a cualquier hora de la madrugada.

No faltará el nostálgico que pida la limpieza del río, un millón de veces anunciada y nunca concretada. O un corte definitivo a los elementos que contaminan agua, suelo y aire en la localidad de Jáuregui y sus alrededores.

Sin grandes pretensiones, los vecinos de barrios como el Juan XXIII pedirán que de una vez por todas se acuerden del arreglo de las calles, verdaderas pistas de 4x4, aunque por ellas no transite ningún competidor, sino simples ciudadanos.

Los barrios cercanos al basural apuntarán la necesidad de que se dejen de prometer ampulosas soluciones para el basural municipal (con su eterno humo, su descontrolada contaminación de napas y su proliferación de alimañas), cuando en lo cotidiano queda demostrado que el Departamento Ejecutivo no tiene el coraje o la capacidad para cerrar definitivamente ese espacio y crear salidas alternativas.

En el centro, habrá vecinos que solicitarán un ordenamiento del tránsito o políticas de seguridad que no tengan como única vía para la acción el bolsillo de los contribuyentes.

O aparecerán comerciantes con intenciones de trabajar en la zona turística, pero en condiciones de explotación claras y parejas, que se alejen de las vistas gordas, los perdones y las tarifas amistosas que dejan la zona prácticamente liberada a los mismos de siempre.

Todo lo que se haga, se diga o se escriba será minimizado calificándolo de “electoralista”. Las elecciones se desarrollan un día cada dos años. Hay problemas que se sufren todos los días, todos los años.

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