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Gran fiesta de campaña
El sábado todo lo abarcó la fiesta. En
plena campaña, las inauguraciones, aunque puntualmente ni siquiera
se trate de eso, toman una dimensión que silencia todo lo que se
pueda mascullar alrededor.
Los medios de prensa nacional, que a
los fines electorales de Nación y Provincia son los únicos que
importan, hablaron de inauguración de la segunda etapa de las obras
de la Basílica Nacional, anuncio de la tercera y la inauguración de
parte de la remodelación en la plaza Belgrano. Algunos, los del tono
más oficialista, no dudaron en titular “reapertura de la Basílica”.
Parece que había cerrado y nadie se enteró.
Lo cierto es que, en sintonía
perfecta con las ambiciones de los candidatos del Frente para la
Victoria, las autoridades de la Arquidiócesis de Mercedes-Luján
permiten que las (necesarias) obras de remodelación del templo se
anuncien e inauguren durante incontable cantidad de veces. Y que
esas “veces”, casualmente, aporten un granito de arena en los
momentos claves de las campañas electorales.
El hecho de que la restauración de la
Basílica haya sido la primera licitación pública del gobierno de
Néstor Kirchner se dijo y repitió en infinidad de ocasiones. ¿Nadie
se pregunta si estas acciones no son pura y exclusivamente trabajos
lógicos para un gobernante? Porque tal como se preparó el entorno
para el acto del sábado, parecería que hay que rendir pleitesía o
reverencia al presidente y los demás funcionarios.
¿Podemos preguntarnos para cuándo
iban a estar listas las obras de la Basílica? Cuando se cambie el
vidrio de un vitreaux y estemos en campaña, ¿se lo presentará como
la “décima” etapa de restauración de la Basílica?
“Gracias Kirchner por la plaza”,
rezaban otros pasacalles que ahora, según indica la moda, lo firman
empresas comerciales de la zona que en realidad sólo prestan su
nombre pero no se hacen cargo de ningún gasto de confección y/o
colocación.
La plaza, ¿no debió estar terminada
hace más de un año? ¿Los costos se ajustaron a lo presupuestado?
¿Está previsto el ordenamiento del tránsito en los alrededores de la
plaza, o tienen previsto tapar el torso y destapar los pies?
¿Alguien responderá por qué, casualmente, el piso del remodelado
espacio público tiene el mismo costoso material que apareció en la
vereda del nuevo local del Frente para la Victoria? ¿Cuánto costó el
acto del sábado? Con ese dinero, ¿cuántos insumos hubiese adquirido
el Hospital?
Preguntas que, con el ruido de la
“inauguración” del sábado, quedaron sin respuesta.
Lo importante no era responder esa
clase de cuestionamientos. Y menos reparar en el incumplimiento de
los plazos establecidos.
Lo importante era la foto con el
matrimonio presidencial, el saludo a los escasos vecinos y los
muchos funcionarios que se acercaron para hacer número y proyectar
cuatro años más. Cuatro años que, si se mantiene la misma modalidad
de gestión, estarán plagados de anuncios de obras, inauguraciones y
proyectos de remodelación. Aunque no se cumplan los plazos
establecidos y queden gran cantidad de preguntas por responder.
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