Sábado 29 de Septiembre de 2007 - Año 92 - Edición 7320 - Edición digital 0620

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El milagro de los 23 kilómetros

El martes se licitó la obra para la repavimentación de 23 kilómetros de la ruta provincial 192. La frase no se extrajo de un diario local de quince años atrás y tampoco forma parte de una información con cinco años de antigüedad. Cuando decimos “el martes” nos referimos al martes pasado, año 2007.

¿Cuántos accidentes tuvieron que acumularse en la estadística para que las autoridades se dignaran a atender la urgencia de todos los que, a diario, padecen esa ruta? ¿Cuántas muertes se habrían evitado si se comprendía la necesidad y la prioridad de esta obra? Preguntas que quedan flotando, ahora que la noticia es la repavimentación.

Luego de lustros de reclamos infructuosos, de vecinos que llenaron carpetas con notas, pedidos, cartas y más cartas pidiendo bacheos, señalización o el simple control de la humareda que cubre el tramo cercano al basural municipal, llegó el anuncio de la obra.

Si las acciones gubernamentales se manejaran con cierto marco de dignidad, el acto de licitación de esta obra de 23 kilómetros (repetimos los kilómetros para que se razone acerca de la pequeñez que, en definitiva, se le estaba solicitando a las autoridades) debía realizarse a puertas cerradas, sin ruido ni exageración en la difusión.

Si las autoridades locales y provinciales fuesen serias y tuvieran un gramo de autocrítica, debían publicar el llamado a licitación, recibir las ofertas, abrirlas, estudiarlas y adjudicar las tareas en la más profunda austeridad.

Cualquier persona sensata, alejada de la lógica de la politiquería, tendría vergüenza al difundir con pompa y circunstancia un acto licitatorio de 23 kilómetros de una ruta. Y más si esa ruta se supo transformar, por su desidia, en una verdadera trampa mortal.

Pero no es casual que portales de noticias como “Rebelión.org” ordenen las notas de Argentina bajo el título “El mundo del revés”. Sin reparar en todo lo expresado anteriormente, el martes se montó el circo de campaña para anunciar que con un presupuesto oficial de 23 millones de pesos se realizará la obra tan esperada en la ruta 192.

“Se iniciaría a fines de este año o principio del próximo”, se ataja la gacetilla oficial. Y en ese texto abundan los elogios del intendente Miguel Prince para el ministro de Infraestructura Provincial, el lujanense Eduardo Sícaro. Y las flores también se tiraron en la dirección contraria.

Ahora todas las autoridades, sordas durante largos años, son impolutos funcionarios con gran sensibilidad social que resuelven disponer de millones para una obra que necesita la gente. La campaña electoral logró el pequeño milagro de la ruta 192.

Este editorial debería acompañarse de imágenes que grafiquen la incontable cantidad de accidentes que ocurrieron en esos benditos 23 kilómetros, para que -al menos por pudor- las autoridades no se muestren orgullosas haciendo, nada más ni nada menos, que lo que debieron realizar hace varios años.

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