Miércoles 2 de Abril de 2008 - Edición 7365 - Edición digital: 0665

Portada
Editorial
Clasificados
Archivo
Links
Suplementos
Cartas de lectores
Opinión
Lujanenses en el mundo

Foro de discusión
Agradecimientos
Asambleas
Centro de jubilados
Cursos
Hallazgos y extravíos
Mensajes del Alma
Parroquiales
Sociales

Farmacias de turno
Teléfonos útiles Horarios de trenes
Guía de Profesionales
   

Policiales

Ladrones atan a conocida médica, a un hijo, roban y huyen

Asalto en country Las Praderas

Tres delincuentes cortaron la cerca perimetral, recorrieron tres casas y entraron en la vivienda que habita una conocida médica de esta ciudad.

La mujer y uno de sus hijos fueron sorprendidos por los ladrones mientras dormían.

Las víctimas fueron atadas de pies y manos por los delincuentes que se llevaron dinero y objetos pequeños de valor. Huyeron tras romper otro sector del alambrado a pocos metros de la portería.

La Policía trabaja sobre “pistas firmes” para dar con los delincuentes que en la madrugada del lunes ingresaron al exclusivo country “Las Praderas” donde asaltaron a la Dra. Laura Astiz y a uno de sus hijos en el interior de la vivienda. Además, intentaron robar en al menos otras tres fincas más pertenecientes a la familias Gotta, Mastellone y Mac Cormack.

Así lo indicó el teniente Víctor Estevena a este medio, quien se mostró optimista con respecto al avance de la pesquisa tendiente a esclarecer el hecho y detener a las tres personas que cometieron el asalto. “Fueron recavados datos, huellas y rastros firmes”, agregó el responsable policial de la localidad de Open Door.

El caso está siendo investigado también por el fiscal Leandro Marquiegui, personal policial de Policía Científica y de DDI Mercedes. La UFI Nro. 14 instruyó actuaciones por "privación ilegal de la libertad y robo calificado en poblado y en banda".

La Dra. Astiz fue sorprendida por dos de los delincuentes mientras dormía en la habitación ubicada en la planta alta de la casa que habita desde hace 8 años. En tanto, su hijo Matías fue reducido en su habitación de planta baja por otro de los malvivientes.

En diálogo con EL CIVISMO, la conocida médica admitió que en un primer momento pensó que todo se trataba de una pesada broma, aunque enseguida se dio cuenta que lo que estaba ocurriendo era un asalto en tiempo real. “Prenden la luz y veo a un tipo que me apunta. La verdad no lo podía creer. Pensé que era una cargada y que me lo hacían a propósito porque dejo la puerta abierta, pero uno de los delincuentes me dijo: ‘señora, ¿hay alguien más?, quédese tranquila y deme la plata”. La pesadilla estaba comenzando.

La Dra. Astiz y su hijo fueron atados de pies y manos con precintos plásticos. Al joven, además, le sellaron la boca con cinta plástica para embalaje.

Los tres ladrones estaban armados, actuaron con sus rostros descubiertos y no usaron guantes. Buscaban dinero, joyas y objetos de valor pero de tamaño pequeño que pudieran ser sacados fácilmente del country.

FACTOR SORPRESA

El golpe en “Las Praderas” ocurrió aproximadamente a las 3.45, cuando la banda delictiva logró ingresar al predio cortando la cerca perimetral por el lado que da a ruta provincial 192, justo en el límite con Haras Argentino.

Todo indica que el plan era entrar en casas que estuviesen habitadas y sorprender a sus moradores mientras dormían. Con este presunto plan, llegaron a la vivienda de la familia Gotta, pero ante los ladridos de los perros cambiaron de objetivo, aunque dejaron olvidados varios precintos. Luego entraron a la casa de los Mac Cormack, revolvieron el lugar, pero al no encontrar nada de importancia que los satisfaga, siguieron recorriendo el club de golf.

El tercer blanco fue la finca de los Mastellone. En ese lugar, pudieron acceder por una ventana que da a un baño. Una vez en el interior, desistieron de cometer el hurto al no poder entrar a las piezas porque están enrejadas. Finalmente, fue el turno de la casa de la Dra. Astiz donde la suerte cambió de manera radical para los ladrones.

Entre exigencias de dinero y amenazas con secuestrar al hijo de la médica, los hampones se apoderaron de dinero en efectivo (2.800 dólares y unos 2.500 pesos), dos cámaras fotográficas, dos teléfonos celulares, un juego de cubiertos y una computadora portátil donde la Dra. Astiz tenía almacenado numerosas fotografías familiares, trabajos de uso profesional destinados a congresos y conferencias y unos 2.000 archivos de audio de tango que utiliza todos los sábados en el micro radial “Tangos con historias” que difunde por la FM Radio 24.

“Estaba boca abajo, con las manos y los pies atados, los tipos revolviendo toda mi casa y yo pensando que me iban a llevar mi notebooks... y se la llevaron. La verdad, lamento mucho más que se la hayan llevado que las joyas y el dinero”, reconoció, y agregó que uno de los delincuentes le pegó varias veces con el caño del revólver en la cabeza.

SEGURIDAD VULNERADA

Una vez que la médica logró zafar de las ataduras, pudo liberar a su hijo. Inmediatamente dio aviso al personal de seguridad privada con que cuenta el barrio privado y al Puesto de Vigilancia de la localidad de Open Door.

Con respecto a la labor de los custodios del country, la Dra. Astiz no tuvo contemplaciones. “Fueron un desastre. No vinieron ni siquiera a ver qué había pasado, qué habían roto ni cómo habían entrado”, dijo la víctima.

De aspecto infranqueable, “Las Praderas” cuenta con una portería con rígidos controles que asemejan al lugar a una fortaleza. Sin embargo, el alambrado perimetral es lo más parecido a un colador haciendo trizas ahora el mito que tiene ganado el lugar de ser seguro y tranquilo.

Fuentes policiales que hablaron con este medio, contaron que los tres delincuentes salieron por el country, cerca de las 6.10 de la mañana, tras cortar otro sector del alambrado, pero en ese caso a sólo 250 metros de la presuntamente inexpugnable portería.

“Una de las razones por las cuales me fui a vivir a Las Praderas fue justamente que, al estar sola, estaba más segura. Pero ahora estoy pensando volver a vivir en Luján porque no se justifica pagar muchísimo de expensas para que pase esto”, puntualizó la doctora.

 

Un negocio millonario

La seguridad de “Las Praderas” está a cargo de la empresa “RB”. Todos los meses, la empresa embolsa unos 105 mil pesos por brindar este servicio y cada socio debe abonar mensualmente 270 pesos por cada unidad funcional que posee.

La primera hipótesis que suele manejar la Policía cuando ocurre un asalto o hurto en un country apunta a una interna entre los socios del lugar que, por lo general, buscan imponer determinada agencia privada de seguridad y así obtener un rédito extra que nunca es blanqueado. Sin embargo, lo sucedido en “Las Praderas” no parece alinearse en esta dirección.

 

La fortaleza burlada

”Las Praderas” es uno de los clubes de golf y country más viejos y exclusivos de la zona. Fue fundado en 1977 y uno de los socios fundadores fue precisamente la familia Astiz que desde entonces tiene su casa en el lugar.

Situado en el kilómetro 6 de la ruta 192, ocupa 250 hectáreas y está fraccionado en más de 700 lotes, muchos de ellos ocupados por suntuosas mansiones.

“Las Praderas” es sinónimo de golf y en los últimos años le sumó polo, pero también se lo conoce por haber vivido la viuda del narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria, algo que los medios nacionales destacaron esta semana. También tuvo resonancia mediática por ser el lugar de residencia de los empresarios Alfredo Aldaco y Genaro Contartese, piezas claves en el resonante escándalo por corrupción conocido como caso IBM-Banco Nación, sucedido en la década del noventa, como así también haber albergado en uno de sus chalets al marino y represor Alfredo Astiz.

Realizado para una visualización óptima de 800 X 600 px

Para reportar sugerencias o problemas técnicos referentes a este sitio, envíe un mail al webmaster haciendo click aquí

Diseño y Mantenimiento: Juan Carlos del Villar

EL CIVISMO
Directora: María Mercedes Márquez
Dirección: Dr. Muñiz 654 - (6700) Luján - Buenos Aires - Argentina
Teléfono/Fax: 02323 431801

El tiempo en Buenos Aires Observatorio - Predicción a 7 días y condiciones actuales.









Escríbanos

inicio