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Ladrones atan a conocida
médica, a un hijo, roban y huyen
Asalto en
country Las Praderas

Tres delincuentes
cortaron la cerca perimetral, recorrieron tres casas y
entraron en la vivienda que habita una conocida médica de
esta ciudad.
La mujer y uno de sus
hijos fueron sorprendidos por los ladrones mientras
dormían.
Las víctimas fueron
atadas de pies y manos por los delincuentes que se
llevaron dinero y objetos pequeños de valor. Huyeron tras
romper otro sector del alambrado a pocos metros de la
portería.
La Policía trabaja sobre
“pistas firmes” para dar con los delincuentes que en
la madrugada del lunes ingresaron al exclusivo country “Las
Praderas” donde asaltaron a la Dra. Laura Astiz y a uno
de sus hijos en el interior de la vivienda. Además,
intentaron robar en al menos otras tres fincas más
pertenecientes a la familias Gotta, Mastellone y Mac Cormack.
Así lo indicó el
teniente Víctor Estevena a este medio, quien se mostró
optimista con respecto al avance de la pesquisa tendiente
a esclarecer el hecho y detener a las tres personas que
cometieron el asalto. “Fueron recavados datos, huellas y
rastros firmes”, agregó el responsable policial de la
localidad de Open Door.
El caso está siendo
investigado también por el fiscal Leandro Marquiegui,
personal policial de Policía Científica y de DDI
Mercedes. La UFI Nro. 14 instruyó actuaciones por
"privación ilegal de la libertad y robo calificado
en poblado y en banda".
La Dra. Astiz fue
sorprendida por dos de los delincuentes mientras dormía
en la habitación ubicada en la planta alta de la casa que
habita desde hace 8 años. En tanto, su hijo Matías fue
reducido en su habitación de planta baja por otro de los
malvivientes.
En diálogo con EL
CIVISMO, la conocida médica admitió que en un primer
momento pensó que todo se trataba de una pesada broma,
aunque enseguida se dio cuenta que lo que estaba
ocurriendo era un asalto en tiempo real. “Prenden la luz
y veo a un tipo que me apunta. La verdad no lo podía
creer. Pensé que era una cargada y que me lo hacían a
propósito porque dejo la puerta abierta, pero uno de los
delincuentes me dijo: ‘señora, ¿hay alguien más?,
quédese tranquila y deme la plata”. La pesadilla estaba
comenzando.
La Dra. Astiz y su hijo
fueron atados de pies y manos con precintos plásticos. Al
joven, además, le sellaron la boca con cinta plástica
para embalaje.
Los tres ladrones estaban
armados, actuaron con sus rostros descubiertos y no usaron
guantes. Buscaban dinero, joyas y objetos de valor pero de
tamaño pequeño que pudieran ser sacados fácilmente del
country.
FACTOR SORPRESA
El golpe en “Las
Praderas” ocurrió aproximadamente a las 3.45, cuando la
banda delictiva logró ingresar al predio cortando la
cerca perimetral por el lado que da a ruta provincial 192,
justo en el límite con Haras Argentino.
Todo indica que el plan
era entrar en casas que estuviesen habitadas y sorprender
a sus moradores mientras dormían. Con este presunto plan,
llegaron a la vivienda de la familia Gotta, pero ante los
ladridos de los perros cambiaron de objetivo, aunque
dejaron olvidados varios precintos. Luego entraron a la
casa de los Mac Cormack, revolvieron el lugar, pero al no
encontrar nada de importancia que los satisfaga, siguieron
recorriendo el club de golf.
El tercer blanco fue la
finca de los Mastellone. En ese lugar, pudieron acceder
por una ventana que da a un baño. Una vez en el interior,
desistieron de cometer el hurto al no poder entrar a las
piezas porque están enrejadas. Finalmente, fue el turno
de la casa de la Dra. Astiz donde la suerte cambió de
manera radical para los ladrones.
Entre exigencias de
dinero y amenazas con secuestrar al hijo de la médica,
los hampones se apoderaron de dinero en efectivo (2.800
dólares y unos 2.500 pesos), dos cámaras fotográficas,
dos teléfonos celulares, un juego de cubiertos y una
computadora portátil donde la Dra. Astiz tenía
almacenado numerosas fotografías familiares, trabajos de
uso profesional destinados a congresos y conferencias y
unos 2.000 archivos de audio de tango que utiliza todos
los sábados en el micro radial “Tangos con historias”
que difunde por la FM Radio 24.
“Estaba boca abajo, con
las manos y los pies atados, los tipos revolviendo toda mi
casa y yo pensando que me iban a llevar mi notebooks... y
se la llevaron. La verdad, lamento mucho más que se la
hayan llevado que las joyas y el dinero”, reconoció, y
agregó que uno de los delincuentes le pegó varias veces
con el caño del revólver en la cabeza.
SEGURIDAD VULNERADA
Una vez que la médica
logró zafar de las ataduras, pudo liberar a su hijo.
Inmediatamente dio aviso al personal de seguridad privada
con que cuenta el barrio privado y al Puesto de Vigilancia
de la localidad de Open Door.
Con respecto a la labor
de los custodios del country, la Dra. Astiz no tuvo
contemplaciones. “Fueron un desastre. No vinieron ni
siquiera a ver qué había pasado, qué habían roto ni
cómo habían entrado”, dijo la víctima.
De aspecto infranqueable,
“Las Praderas” cuenta con una portería con rígidos
controles que asemejan al lugar a una fortaleza. Sin
embargo, el alambrado perimetral es lo más parecido a un
colador haciendo trizas ahora el mito que tiene ganado el
lugar de ser seguro y tranquilo.
Fuentes policiales que
hablaron con este medio, contaron que los tres
delincuentes salieron por el country, cerca de las 6.10 de
la mañana, tras cortar otro sector del alambrado, pero en
ese caso a sólo 250 metros de la presuntamente
inexpugnable portería.
“Una de las razones por
las cuales me fui a vivir a Las Praderas fue justamente
que, al estar sola, estaba más segura. Pero ahora estoy
pensando volver a vivir en Luján porque no se justifica
pagar muchísimo de expensas para que pase esto”,
puntualizó la doctora.
Un negocio millonario
La seguridad de “Las
Praderas” está a cargo de la empresa “RB”. Todos
los meses, la empresa embolsa unos 105 mil pesos por
brindar este servicio y cada socio debe abonar
mensualmente 270 pesos por cada unidad funcional que
posee.
La primera hipótesis que
suele manejar la Policía cuando ocurre un asalto o hurto
en un country apunta a una interna entre los socios del
lugar que, por lo general, buscan imponer determinada
agencia privada de seguridad y así obtener un rédito
extra que nunca es blanqueado. Sin embargo, lo sucedido en
“Las Praderas” no parece alinearse en esta dirección.
La fortaleza burlada
”Las Praderas” es uno
de los clubes de golf y country más viejos y exclusivos
de la zona. Fue fundado en 1977 y uno de los socios
fundadores fue precisamente la familia Astiz que desde
entonces tiene su casa en el lugar.
Situado en el kilómetro
6 de la ruta 192, ocupa 250 hectáreas y está fraccionado
en más de 700 lotes, muchos de ellos ocupados por
suntuosas mansiones.
“Las Praderas” es
sinónimo de golf y en los últimos años le sumó polo,
pero también se lo conoce por haber vivido la viuda del
narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria, algo que
los medios nacionales destacaron esta semana. También
tuvo resonancia mediática por ser el lugar de residencia
de los empresarios Alfredo Aldaco y Genaro Contartese,
piezas claves en el resonante escándalo por corrupción
conocido como caso IBM-Banco Nación, sucedido en la
década del noventa, como así también haber albergado en
uno de sus chalets al marino y represor Alfredo Astiz. |