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Matemática, ¿estás ahí?
Según el INDEC, la
inflación de marzo fue de 1,1%. Diferentes analistas
privados aseguran que la inflación real fue de entre el
2,1 y el 3,2%. La sensación en la calle se acerca más al
número de los analistas privados, aunque a decir verdad
los bolsillos estén registrando incrementos mayores a los
que discuten los analistas.
Esas cifras oficiales
determinan que la canasta básica alimentaria, utilizada
para medir la indigencia, aumentó en marzo el 1,3%. Por
lo tanto, se necesita acceder a no menos de 455,50 pesos
para no ser considerado estadísticamente un indigente.
Del mismo modo, el
número INDEC fija a la canasta básica total (alimentos y
servicios esenciales) en 982 pesos, el 1,2% más que el
mes pasado. Esa cifra necesita una familia tipo para no
recibir la etiqueta de “pobre argentino”.
Pero en materia de
dibujos, el INDEC tiene una calidad “cuasi casi”
superior a Hermenegildo Sábat, el caricaturista del
diario Clarín. Porque sus técnicos aseguran que en marzo
–muy a pesar del paro del campo y el desabastecimiento-
la carne aumentó en promedio apenas el 3,4%, las verduras
un insignificante 2,2% (porque toman como referencias el
10,4% de rebaja del zapallo, el 15,6% de la manzana, el
5,6% de la cebolla y un muy oficialista limón, que bajó
el 37,2% según el INDEC).
Aunque lamentablemente no
se indican los comercios en los que los técnicos de este
organismo oficial realizan los relevamientos, se afirma
que las hamburguesas, en marzo, bajaron el 1,9%, y que el
pan se consigue a 2,80 pesos el kilo.
En el mundo del dibujo
oficial, tampoco se entienden demasiado las quejas de las
madres que tienen que enviar a sus chicos a la escuela,
porque el gobierno dijo que los útiles escolares y libros
de textos, en el mes del comienzo del ciclo lectivo,
subieron un irrisorio 1,9%.
También hay otra
realidad. Hoy, mejor expresado, la realidad paralela, la
no ficción oficial, se establece con los precios
verdaderos. Una realidad que se presenta muy compleja para
los ciudadanos. Allí, los números del INDEC pasaron a
ser una cifra graciosa o, mejor expresado, tragicómica.
La realidad de la calle
marca que la inflación estaría aún por encima de los
cálculos privados y que con 982 pesos por mes, una
familia tipo que pretenda contar con servicios y educar a
sus hijos no puede subsistir.
En su edición de los
sábados, el diario “Crítica de la Argentina”
comenzó a publicar el valor semanal de la canasta básica
de alimentos para una familia tipo. Y también el costo de
la canasta total, ambas medidas por la Consultora Equis,
sin manipulación oficial.
La semana pasada, la
primera marcaba un valor de 799,27 pesos (contra 455,50 de
marzo versión INDEC) y una canasta total para una familia
tipo (clase media) de 4.318,27 pesos, un poco más alta
que los menos de 1.000 pesos que el gobierno de Cristina
Kirchner considera necesarios para no ser pobre.
Casualmente, los Kirchner
son una familia tipo: padre, madre y dos hijos. Con menos
de 1.000 pesos, Cristina no se compra ni los guantes ni la
boina que utilizó en Francia para reclamar por la
libertad de Ingrid Betancourt.
Creemos haber dicho y
expuesto lo suficiente. Perdonen si no avanzamos más en
el análisis. Tememos que el Observatorio de la
Discriminación en Radio y Televisión, ahora rebautizado
por la gestión kirchnerista como “Observatorio de
Medios”, acceda a este editorial y crea que tenemos
oscuras intenciones discriminatorias. |