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El principal sospechoso no habría estado
Los Laureles
Caso Romina Islas: el misterio de la
bolsa verde
Fuentes allegadas a la investigación reconocieron
que “Gary” habría estado internado en una clínica
porteña el día que ocurrió el crimen.
El
novio de la joven asesinada en Los Laureles dijo a
este medio que no apareció una bolsa verde
conteniendo un buzo.
A cinco días del crimen de la joven
Romina Islas, la investigación no arrojó novedades de
relevancias que pudieran ayudar a esclarecer el caso.
Por el contrario, fuentes consultadas por este medio
admitieron tener dudas con respecto a si el principal
sospechoso se encontraba en Luján en el momento en que
sucedió el homicidio.
Si bien horas después del hecho
familiares de la víctima apuntaron a un joven apodado
“Gary” de ser el presunto autor del asesinato, EL
CIVISMO pudo saber de distintas fuentes que el fiscal
Reggi maneja como dato que este individuo estaría
internado desde el viernes 18 de abril en una clínica de
Capital Federal, y que a la hora en que ocurrió el
homicidio se encontraba prestando declaración en los
Tribunales porteños.
Las dudas de los investigadores se
trasladan también a los familiares directos y políticos
de la joven degollada este lunes en horas de la mañana a
dos cuadras de su casa del barrio Los Laureles.
Tanto el novio como el padre del joven
se mostraron desorientados al conocer que “Gary” no
sería el criminal y pusieron énfasis en decir que el
caso no tiene vinculaciones pasionales, al menos de esta
parte, como señalaron fuentes allegadas a la
investigación en la tarde del lunes.
En la tarde de ayer, el novio de Romina
le contó a EL CIVISMO que hasta ahora no aparece una
bolsa de color verde con un buzo en su interior que se
había llevado la joven consigo el lunes a la mañana
cuando se dirigió desde el barrio Ameghino hasta su
domicilio en Lezica y Torrezuri.
Al parecer, la bolsa de color verde
habría sido vista en manos de un joven por una vecina de
Los Laureles minutos después de las 8 y que este
individuo abordó un colectivo para alejarse del barrio.
UN BARRIO CON MIEDO
En el Ameghino, donde vive el novio de
la víctima, son pocos lo que aseguran haber oído hablar
de un tal “Gary”. Otros, creen que es el mismo sujeto al
que conocen por el apodo de “Sebi” y algunos dijeron que
la Policía estaba buscando a una persona a la que le
dicen “El Orejón”, quien sabría de la existencia de
“Gary” o de los últimos pasos que dio en vida Romina
Islas. De todos modos, son conjeturas que se hacen en un
barrio donde muchos vecinos viven con miedo y que en
muchos casos sospechan de hasta su propia sombra.
A “Gary” se lo buscó sin éxito la misma
noche del lunes. Estaba en la mira de la Policía desde
hacía unos días pero por el caso del ataque incendiario
ocurrido semanas atrás en el pub Efecto 2000 donde fue
sindicado como el autor de ese hecho.
En el entorno de la víctima lo recuerdan
como una persona peligrosa y que sería capaz de matar
por venganza. Por eso, cuando se enteraron del hallazgo
sin vida de Romina se acordaron de un episodio ocurrido
en enero cuando “Gary” robó el teléfono celular de la
hermana de la joven asesinada pero fue descubierto y
ajusticiado por allegados de Islas.
HIPÓTESIS Y DUDAS
La hipótesis de una venganza por parte
de algún conocido de la víctima cobró fuerza casi desde
el instante mismo en que apareció el cuerpo escondido
entre un monte de crispas, ubicado en El Lucero y
Hermano Marista Sebastián.
Por algunas características que rodearon
al suceso, los investigadores se inclinaron por esta
posibilidad dejando en un segundo plano que se trate de
un crimen con ribetes pasionales. Aunque el detalle de
que en el cuerpo de la víctima no se hayan observado -a
simple vista- marcas de lesiones como signo de haber
opuesto resistencia, hizo dudar a los pesquisas a la
hora de tener que definirse por una de las dos
principales conjeturas para orientar la investigación.
Pero de lo que no tuvieron duda, en un primer momento,
fue en asegurar que la víctima conocía a su asesino.
El paso del tiempo sin novedades parece
no ayudar al esclarecimiento del homicidio. Suele
escucharse en estos casos que si un crimen no logra
resolverse en las primeras 24 horas, cada minuto que
pasa juega en contra de la investigación. Mientras
tanto, el reloj sigue corriendo.
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