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Convivir con los animales condenados a
morir
Lamentablemente, debo decir que la
firmante de la nota “Voto a la prevención”, publicada el
día 20 de marzo pasado, en parte tiene razón, pero
existen cuestiones elementales que hacen a la
convivencia con los animales, en esta oportunidad los
perros, donde nosotros como sociedad no respetamos, a
saber:
Los perros en la calle son la
consecuencia del abandono y la irresponsabilidad de la
sociedad que no respeta las campañas de vacunación,
castración, etc. Cuando el problema ya está, el destino
es la calle, si no lo matan antes.
Así mismo notamos gran cantidad de perros
adultos, claro son viejos y comienzan los problemas,
destino final la calle. Tenemos también los que
consideran al perro un juguete, cuando son cachorros es
el regalo ideal, cuando se hace grande, destino la
calle.
El perro además se enferma, como
nosotros; lamentablemente para muchos, el destino es la
calle. Y así tantas otras causas que demuestran tanta
crueldad y desamor. Por tal motivo nosotros mismos, como
sociedad, recibimos las consecuencias de tantos otros
que nada les importa.
Los muchos o pocos proteccionistas que
hay, colaboran como pueden desde el anonimato y todos no
tienen menos de 5 perros o gatos en sus casas. No se
puede salir a mencionar cada cosa que se hace, que es
mucho pero nunca alcanza, porque cuando se logra
rescatar o ubicar a 2 o 3, abandonaron en la calle otros
tantos.
Con respecto a los turistas, nada los
puede asombrar porque esto pasa también en la Capital
Federal, otras localidades y más grave en el Gran buenos
aires, y se van observando en la ruta, está llena de
perros y muchos muertos. La sociedad los abandona en la
ruta, qué triste final. Además, si de turismo tenemos
que hablar, qué podemos decir del espectáculo de las
peregrinaciones gauchas, fomentadas por la iglesia y las
autoridades municipales de turno. Lindo turismo para
ver.
Si de contaminación se trata, los
primeros en contaminar somos nosotros mismos, tantos
casos: las bolsas no la rompen sólo los perros; sobre
accidentes, habría para escribir varias hojas,
estadísticamente vamos primero lejos, hay perros que
saben cruzar la calle, pero como nosotros no respetamos
nada, son víctimas ellos. Es cierto que hay casos de
mordeduras, insignificante en proporción a los robos,
violaciones, maltratos de la misma sociedad, etc.
Por lo tanto, cuando crucemos la plaza,
por ejemplo, es más factible que le roben y no que la
muerda un perro. También es cierto que los perros se
pelean, quizás se copiaron de nosotros, nos peleamos
todo el tiempo.
Tenemos por delante dos alternativas, una
difícil y otra fácil, la primera sería concretar un
proyecto serio a corto, mediano y largo plazo de control
de los animales, y la segunda sería mucho más rápida
pero lamentable, el abandono en la calle y la muerte.
Pueda ser que podamos encontrar un
equilibrio sano, criterioso, comprensivo y con sentido
común para una convivencia con ellos. Son parte de este
mundo con los mismos derechos que nosotros. (Ley 14.346
de protección animal)
José Salucci
29 de abril: Día del Animal
“llegará el día en que el hombre
comprenda el alma de las bestias, entonces matar a un
animal será un delito tan grave como asesinar a un ser
humano”. (Leonardo Da Vinci)
Llega otro Día del Animal y siento en mí
el mismo sentimiento de frustración de todos los años.
¿Será posible que aun el hombre no respete y proteja a
los animales? Estamos en el siglo XXI, la frase que
escribió, nada menos que Leonardo Da Vinci data del
siglo XV, ¿cuántos años han pasado? Llego a pensar que
no hemos evolucionado para nada.
Seguimos indiferentes ante las miradas
ingenuas y piadosas de tantos animales que nos rodean,
no nos importan, no nos importa su sufrimiento, su
soledad, su hambre, su sed, su frío...
Ay, Dios mío, ¿qué está pasando con el
alma del hombre?
Dedico estas líneas a los cientos de
animales que diariamente son sacrificados con
inyecciones letales, a los que son alimento del género
humano, a los que caen en trampas, a los que son
hostilizados y castigados en jineteadas y en corridas de
toros o ”Fiesta San Fermín”, a los que viven en
cautiverio en estrechas jaulas, a los que viven
encadenados, privados de su libertad, a los que mueren
en las absurdas cazas deportivas, a los que reciben el
castigo y maltrato de los circos, a los que son
utilizados en las riñas de gallos, al noble y sufrido
caballo que, luego de una vida de latigazos y duro
trabajo, como premio es llevado al frigorífico, a los
que son torturados en ritos satánicos.
Y muy especialmente lo dedico a los que
diariamente deambulan desesperadamente por nuestras
calles buscando alguien que los quiera, escapando de los
autos, abandonados, tristes, purgando el delito de
existir o tener hambre, a esos que duermen a la
intemperie soportando las inclemencias del tiempo, los
que para algunos “molestan” y entonces no encuentran
mejor solución que llamar al municipio para que los
lleve.
Claro, es más fácil sacarlos de mi vista
que buscarle un hogar.
“El animal es una vida. Y toda vida
sufre. Todo lo que vive es mi prójimo por el solo hecho
de sufrir. Respetar la vida de los otros. De los seres
humanos y los animales exactamente como respetamos la
propia”. (Palabras de Albert Schweitzer, Premio Nobel de
la Paz)
“El animal es creación de Dios y como tal
merece el respeto y consideración del hombre. Todo deseo
de matar a los animales, toda dureza y toda crueldad
hacia ellos deben ser condenados” (dijo su Santidad Pio
XII)
¿Sabía usted que en países como EE.UU.,
España, Italia, Alemania, México, (por nombrar algunos)
utilizan animales para tratamientos psiquiátricos o
psicológicos, para tratar a niños con discapacidad
motora o para llenar la soledad de los abuelos que
habitan en los geriátricos?
Así, diariamente, perros y gatos son
llevados a hospitales neuropsiquiátricos, a geriátricos,
a fundaciones que se ocupan de aliviar el dolor humano.
En nuestro país este accionar es llevado
a cabo en el Hospital de Niños y en el Zoológico de
Buenos Aires.
No todo esta perdido, unamos nuestras
fuerzas, todos los que aun conservamos el corazón sano y
conocemos la nobleza de los animales, nosotros ,sí,
podemos hacer mucho por los que no hablan, hablemos por
ellos, defendamos sus derechos.
No pasemos indiferentes ante un pobre
animal abandonado, denunciemos maltratos, inculquemos en
nuestros hijos y nietos el amor y respeto que ellos
merecen y, si es necesario, presionemos para que ningún
animal sufra.
Dios quiera que el próximo Día del Animal
no tenga que volver a escribir siempre lo mismo, que
podamos festejar junto a ellos el Día del Animal en un
mundo donde se los respete como lo que son, verdaderos
hijos de la hermosa creación divina.
“Y en las miradas del animal mudo hay
palabras que sólo entiende el alma del sabio...”.
No necesitamos ser sabios, sólo
necesitamos tener un corazón noble, honremos la vida que
Dios nos dio trabajando por los seres mas indefensos y
así sabremos que no pasaremos en vano por este mundo.
Graciela Domínguez |