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Las dos veredas de la inseguridad
De un lado se escucha que la Policía no
responde con la celeridad lógica para una emergencia;
que se llama a los teléfonos disponibles de las
comisarías, la distrital o los destacamentos y nadie
responde; que se detiene a los responsables de robos o
asaltos pero a las pocas horas recuperan la libertad;
que la Policía toma ciertas denuncias con sorna,
anticipando el nulo resultado que se conseguirá; que no
hay recorridas habituales de efectivos en patrulleros y
que si lo hacen caminando, es notoria su distracción;
que se desconfía de “ciertos” menores, de aquellos que
se movilizan en moto, de los delivery, de “los
sospechosos que se juntan en la esquina a tomar vino,
cerveza y drogas”.
También se escucha, desde esta misma
vereda, que las autoridades políticas tendrían que
presionar para conseguir mejoras; que hay que obtener
más recursos humanos y materiales; que ellos fueron
elegidos para dar seguridad a los vecinos y que se pagan
los impuestos para aportar los fondos; que tienen que
plantear cambios en la legislación vigente; que no puede
ser que la Justicia, la Policía, las autoridades
políticas y los vecinos transiten el mismo problema por
caminos separados.
Se escucha desde la otra vereda, la
ocupada por las autoridades municipales, que se está
trabajando “con todo el esfuerzo” para solucionar los
problemas; que se exigirá a la Policía cumplir con su
deber y si hay que pedir cambios, se hará; que se
reclama a las autoridades provinciales y nacionales
porque todo no se puede afrontar desde una comuna; que
tengan en cuenta a los funcionarios del área de Control
Urbano, Prevención Comunitaria o Seguridad para acercar
inquietudes y/o datos respecto de lo que está
sucediendo.
También se escucha, desde esta misma
vereda, que es un problema que viene de arrastre; que no
es sencillo atacarlo y solucionarlo en forma directa e
inmediata; que se trabaja en articulación con la
Justicia; que se tienen en marcha proyectos para
incrementar la contención social; que todos debemos
poner nuestro grano de arena.
Tenemos que aclarar que esto se escucha
por estos días en la ciudad de Luján, a raíz de la
preocupación de los comerciantes del centro, que se
sienten desprotegidos ante la inseguridad y quieren
respuestas.
Lo aclaramos porque es lo mismo que se
escucha, en el mismo ámbito, con los mismos actores (es
decir, comerciantes y vecinos en una vereda y las
autoridades municipales en la otra vereda), desde hace
más de diez años. Los matices son ínfimos. Antes había
más presión para imponer la “mano dura”; ahora, cuanto
mucho, se vota a Luis Patti; antes las autoridades
comunales aclaraban que la seguridad es una
responsabilidad provincial, ahora se archivó ese
argumento porque está más que claro que si se sospecha
que la calle San Martín tiene zona o momentos
“liberados” los comerciantes irán a golpear a la Casa
Municipal, no a la Casa de Gobierno ubicada en la ciudad
de La Plata. Antes se trataban de mejorar los recursos
existentes; ahora, si la queja acosa, se llama
directamente a la Gendarmería. Como dicen en el barrio
hace mucho más de diez años, “a grandes problemas,
grandes soluciones”. |