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Conceptos errados
He vuelto a leer con sorpresa, en la
edición del día 5 de abril, comentarios desatinados del
Sr. Raúl César que me obligan nuevamente a instruirlo al
respecto. Juan Maydub será granjero pero, si son suyos
los conceptos expresados por el Sr. César, no posee la
información académica necesaria según se desprende de
los conceptos vertidos. El ser granjero no siempre
asegura que se conozca más allá de lo diariamente
necesario de la misma forma que un peluquero no es apto
para opinar sobre la dermatología del cuero cabelludo;
para eso están los médicos.
Fumigar, como dice el Sr. César, implica
el uso de humos, tal cual se desprende de su etimología.
Pulverizar se utiliza para líquidos y espolvorear para
polvos. Todos estos conceptos los tenemos claros los que
conocemos del tema.
Yendo al meollo de la cuestión, el Sr.
Maydub recomienda “fumigar” las camas tres veces durante
la crianza, concepto que el Sr. César, en su ignorancia,
parecería tomar como propio. Dicha ignorancia le impide
discernir que los humos ahogarían a los pollos y los que
sobreviviesen incorporarían insecticida en sus carnes el
cual luego sería transmitido al humano. La incorporación
de un larvicida en el alimento produciría el mismo
efecto, impidiendo el consumo. Por otro lado, las moscas
no pueden reproducirse en las camas de los barrilleros,
pues al eclosionar los huevos, las larvas serían
inmediatamente devoradas por los pollos como cualquiera
sabe que sucede con los animales a campo que se
alimentan de insectos y gusanos.
Esta seguidilla de conceptos alejados de
la realidad sólo puede darse por mezclar conceptos
debido a la falta de conocimiento. Se confunde al
barrillero con la ponedora; esta última puede ingerir
larvicidas pues no están destinadas a consumo y por
estar en jaulas elevadas su gusano cae al piso poniendo
las larvas fuera del alcance del ave.
Yo no creo que los señores César y Maydub
busquen envenenar a la población, sino que por no poseer
los conocimientos necesarios yerran en sus opiniones.
En ocasiones anteriores, y por este
medio, le expliqué al Sr. César que la falta de
inviernos fuertes favorecen a los insectos. Este verano
después de un invierno frío hubo menor incidencia de
moscas, por lo cual el mismo reconoce que la situación
mejoró. Esto fue así a pesar de un verano seco; y aquí
va otra información con el fin de hacer docencia:
veranos secos favorecen a las moscas y desfavorecen al
mosquito, de estos últimos tuvimos pocos.
Espero que estas líneas aclaren los
conceptos pues a la ignorancia se la debe combatir con
el conocimiento, y quiero creer que lo expresado por el
Sr. César proviene del desconocimiento y no esconda
segundas intenciones, aunque resulta llamativo que sea
él el único que insiste en este tema a pesar que se
expresa en plural y parecería en nombre de una
Asociación desconocida hasta el momento. Estoy seguro
que la comunidad Avícola de la zona agradece al Sr.
César que no nos quiera erradicar, especialmente sus
vecinos linderos que llevan décadas instalados siendo
por mucho pre existentes a la casa de fiestas que el Sr.
César regenta.
Eduardo Gallo
Ing. Agrónomo-Productor Avícola
Aclaración
En las páginas 10 y 11 de la edición del
12 de abril de vuestro prestigioso bisemanario, bajo el
título “Una sociedad de fomento disputada por punteros
del PJ”, se deslizan algunos errores que creo necesario
aclarar.
Bajo el subtítulo “Claves para entender
el conflicto”, se afirma “Viera conduce la UOM...”,
cuando en realidad el compañero Viera ha dejado de
pertenecer al órgano de conducción en el año 2000, es
decir hace ocho años. Se menciona también al Cro. Viera
como “hombre fuerte de la UOM”, cuando, como se dijo, no
ejerce ningún cargo de conducción por hallarse jubilado.
De manera alguna nuestro sindicato
participa de internas de sociedades de fomento, siendo
sus objetivos la defensa del trabajador metalúrgico. Más
allá del respeto que tenemos por la figura del Cro.
Viera su intervención en los hechos que se describen es
estrictamente personal, basada en el derecho que
cualquier vecino tiene de participar en la defensa de
los intereses de su barrio.
Por lo expuesto solicitamos deje
expresamente aclarado que nuestra Organización no tiene
relación alguna con el conflicto que señala el artículo
ni apoyamos –por no corresponder- posición alguna en él.
Miguel A. Cardozo
Prohibición
Deseo hacer conocer lo sucedido el pasado
sábado 19 de abril a la noche, cuando me dirigí a las
instalaciones de CEMJUPEL (Centro de Jubilados y
Pensionados de Luján) para asistir al tradicional
baile–encuentro de los sábados.
Cuando llegué al lugar, la puerta de
ingreso estaba cerrada, golpeé la misma y al cabo de un
rato me abrieron y me comunicaron que no podía ingresar
porque el cupo de presentes en el sitio ya estaba
cubierto. Entonces, pedí ingresar para buscar a mi
hermano que estaba dentro del lugar y me negaron la
entrada, cerrándome la puerta en la cara. A los pocos
minutos llegaron otras personas, con las intenciones de
entrar y bailar, y a ellos también le negaron el
ingreso, conformándose un grupo de personas que
estábamos afuera, en la calle, asombrados por la actitud
tomada por la CD del lugar y por la forma que nos
trataron, siendo todos nosotros personas grandes que no
haríamos ningún tumulto dentro.
Más nos asombró la poca seriedad que esta
señora (de apellido Rebottaro) que nos comunicó la
prohibición que teníamos para entrar y de la forma que
nos lo hizo saber, su falta de compostura, cerrándonos
en la cara la puerta, y el poco respeto que nos
tuvieron. También sugerimos hablar con el presidente (de
apellido Layana) pero el mismo no se hizo presente,
manteniéndose dentro de la sede y sin dar la cara para
manifestar el porqué de dicha actitud.
Por eso me gustaría que esto llegara a
los oídos de funcionarios municipales, porque a esta
altura de mi vida no tengo paciencia para aguantar
atropellos de esta índole y que no me respeten. Desde ya
muchas gracias.
Elisa Carmen López
¿A la Universidad la hacemos todos?
Nada sabemos sobre el funcionamiento de
la Universidad Nacional de Luján, y mucho menos
conocemos su organización interna. Parece ser que no le
pertenece a la comunidad, o bien simplemente es una
institución ajena a los problemas que afectan a la
sociedad.
Dentro de su estructura departamental se
encuentran los Departamentos de Ciencias Básicas,
Ciencias Sociales, Educación y Tecnología. A su vez, se
dividen en distintas áreas a las que les corresponde un
jefe de División y un Coordinador. Las sedes y centros
ubicados en Campana,
Chivilcoy,
San Miguel y Capital Federal, se hallan con el objetivo
de que todos puedan acceder a la formación sin que sea
un impedimento la lejanía.
Sin embargo, esta organización responde y
corresponde también a dificultades que desfavorecen a
los estudiantes, y son desconocidas. En este caso nos
referimos a la carrera de Profesorado en Historia, y más
precisamente a la materia Ideas Políticas, dictada por
el Prof. Aníbal Jáuregui. Esta materia de cuarto año es
recursada por la mayoría de los alumnos, y hasta cuatro
veces en algunos casos. En las instancias de exámenes es
masivamente desaprobada con aplazos y sin argumentos
concretos por parte del docente. La denominamos,
“materia histórica”, porque más de la mitad del alumnado
se queda estancado si lograr avanzar en la carrera. Por
estos motivos, junto con agrupaciones de Historia se
convocó a la decana del Departamento, Alicia Rey, y al
jefe de la División, Alejandro Fernández, para proponer
soluciones.
Dentro de las propuestas estaba el
desdoblamiento de la cursada, que correspondía
legalmente por la cantidad de alumnos cursantes.
En un principio se avaló nuestro pedido,
que hoy quedó nada más que en palabras. En última
instancia se reunieron las autoridades y profesores, que
negociando de antemano, oponiéndose a la propuesta. A
ello se le sumó la renuncia de la decana y del jefe de
División; y mal que nos pese aún no hemos recibido
respuestas. Mientras tanto, los alumnos continuamos
confeccionando estadísticas, sugiriendo medidas
directas, y enfrentando el clientelismo universitario.
Ésta es sólo una de las tantas
dificultades que tenemos; otros, como la falta de
concursos en las materias, los profesores pagos que no
dictan clases, las no lógicas correlaciones entre las
materias, y la ausencia de alternativas de horarios de
cursadas, todavía no resueltos.
Otro dato contundente e histórico es que,
en 20 años de la carrera, sólo se han graduado 80
alumnos. Por más desalentador que sea, debemos seguir en
la lucha, porque no es sólo “asunto” de centros
estudiantiles, sino que nos involucra a toda la
comunidad académica.
En definitiva, estas dificultades no son
solamente universitarias, las hallamos en todos los
ámbitos de la sociedad. Pero al no comprometernos no
hacemos valer nuestros derechos. Tampoco es un tema
meramente ideológico, es un tema en el que debemos
involucrarnos porque somos parte de esta realidad.
Alumnos de la carrera de Historia de la
Universidad Nacional Luján
Con la vida a cuestas...
Muchas veces estamos tan metidos en
nuestros problemas que no nos tomamos el tiempo
necesario para mirar a nuestro alrededor. Si
levantásemos la cabeza de vez en cuando, nos daríamos
cuenta que los inconvenientes que nos quitan el sueño
son diminutos, comparándolos con la situación que
atraviesa buena parte de la población.
Los observadores más avezados tienen la
posibilidad, día a día, de ver a una gran cantidad de
chicos tirando de algún carro para poner un pan sobre la
mesa de su casa. Con esta realidad, cuesta creer que en
Argentina tengamos alguna posibilidad de construir una
sociedad mejor.
¿Cómo podemos planificar el futuro si
los ciudadanos de mañana no tienen un hoy? Si los que,
supuestamente, podrían tener un futuro mejor, no tienen
un presente. Esos chicos -por llamarlos de alguna manera
basándome en su imagen, porque a pesar de su estatura y
su peso, la vida ya los atropelló- tendrían que estar en
su casa a la espera de un nuevo día de clases y no
recorriendo las calles de la ciudad a la medianoche.
Tengamos en cuenta que un pueblo sin
educación no tiene chances como Nación. Entonces,
mientras que nuestros gobernantes utilicen el tiempo
tratando de solucionar los problemas urgentes y no
pongan energías en solucionar los de fondo, esto no
tiene salida.
En nuestro país perdemos el tiempo en
discutir si la gente del Gran Buenos Aires debe
atenderse en los hospitales porteños o si la gente de
Capital puede traer la basura a la provincia. Sin dudas,
esos son problemas graves pero ¡por favor! que les
avisen: las bacterias, el dolor y el hambre no se
detienen en la General Paz.
En fin, parece mentira que nos cueste
tanto levantar la cabeza y mirar a los costados. Sin
duda, gran parte de la responsabilidad de lo que pasa,
es nuestra. Sí, nuestra, porque es más fácil agachar la
cabeza y ensimismarnos en nuestros problemas que mirar a
ambos lados, indignarnos y reclamar por los que no son
escuchados.
Aquellos que tengan la posibilidad de
ver, no por la cercanía sino porque tienen la voluntad
de hacerlo, tienen que exigir que las cosas cambien.
Para eso deben comprometerse con los problemas y
utilizar todas las herramientas a su alcance, para que
los que no tengan voz utilicen su garganta y sus ganas
de gritar para hacerse visibles.
Omar Moreti
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