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52º Peregrinación de
residentes bolivianos
Una
masiva y colorida muestra de devoción

A
MOVER: el desfile de la colectividad boliviana es tomado
como un atractivo turístico que una vez al año llega a
Luján.
çComo ocurre cada
primer domingo de agosto, la comunidad boliviana
peregrinó a esta ciudad.
Se rindió homenaje a
la Virgen de Copacabana. Desfilaron unas 40 delegaciones
representando a distintas etnias.
Según la
Municipalidad, asistieron más de 100 mil personas.
Los herederos de la
Bolivia profunda, creyente, ancestral, altiplánica,
precolombina, religiosa y colorida coparon este domingo el
casco histórico-basilical. Como todos los años, cientos
de bolivianos y sus descendientes llegaron a esta ciudad
para venerar la Virgen de Luján pero, por sobre todo, a
rendirle homenaje a la Virgen de Copacabana, patrona del
país vecino.
Música, bailes típicos,
recreación de ceremonias ancestrales, ritos de raíces
paganas mezclados con la tradición católica, le dieron
vida y calor a una jornada destemplada, fría y por
momentos ventosa, en la que el sol asomó en cuenta gotas.
En micros algo
desvencijados, camiones y camionetas –muchos de ellos
con su capacidad colmada-, la comunidad boliviana fue
llegando temprano desde distintos puntos del conurbano
donde residen en su gran mayoría. A esta altura, todo un
clásico que lleva 52 años en forma consecutiva
repitiéndose esta auténtica muestra de fe, devoción y
cultura.
Según informó la
Dirección de Prensa, en la Peregrinación de Residentes
Bolivianos participaron “mas de cien mil personas”,
muchos de los cuales continuarán hoy de fiesta con motivo
de celebrarse el Día de la Independencia de Bolivia.
La misa central se hizo
en el altar al aire libre y fue oficiada por el obispo de
La Paz, Gonzalo del Castillo Crespo. El clérigo estuvo
acompañado por el coordinador de la Pastoral de la
Movilidad Humana en Bolivia, el sacerdote Elías Denardi,
y el capellán de la colectividad boliviana en Argentina,
Claudio Belén.
Casi a la misma hora de
la mañana pero en el Edificio La Cúpula, la intendenta
municipal, Graciela Rosso, y el director de Turismo,
Eduardo Cimolai, recibían a representantes del gobierno
de Evo Morales en el país como marco de la inauguración
de una muestra donde se exhibieron fotografías de Roberto
Saldivia, prendas de vestir y distintos objetos aportados
por la Comisión de Devotos de la Virgen de Copacabana.
La exposición seguirá
abierta al público durante toda la semana próxima en el
horario de 9 a 17 y cuenta con el apoyo y logística de la
Dirección de Turismo, la Dirección de Cultura, la
Subsecretaría de Control Urbano y el Área de
Cooperación Internacional.
En la oportunidad, Rosso
aprovechó para hacer entrega del decreto que declaró a
la peregrinación de “interés turístico cultural
municipal”. Entre los considerandos, la jefa comunal
destacó que “el municipio de Luján tiene una nutrida
historia que ha cimentado una profunda integración
social, cultural e institucional con la hermana República
de Bolivia. Año tras año creció la convocatoria de
fieles desde aquella primera misa realizada en 1956 por un
pequeño grupo de residentes que logró entronizar la
imagen de la Virgen Patrona de Bolivia en la Basílica
Nacional”.
“En muchas
oportunidades estas manifestaciones religiosas fueron
acompañadas de las más altas autoridades eclesiásticas
y políticas del país vecino. Al profundizar esta
integración de ambos países a través de distintas
actividades, esta comunidad fue gratamente recibida e
integrada en nuestro municipio, contribuyendo de manera
activa en el desarrollo económico, productivo y de
intercambio cultural de la región”.
FE E INTEGRACIÓN
Antes de hacer entrega de
un reconocimiento al encargado de negocios de la Embajada
de Bolivia, Sixto Valdés Cueto, la intendenta Rosso
expresó: “Para nosotros hoy es un día muy importante
porque comienza una nueva etapa de relaciones con el
pueblo hermano de Bolivia. No sólo con quienes viven en
Luján sino con los representantes del pueblo de Bolivia a
nivel nacional”.
Valdés Cueto devolvió
el elogio al afirmar: “Estar en Luján es como cuando
uno está en el desierto y encuentra un oasis. La fe y la
esperanza son necesarias en la vida de los hombres y de
las mujeres que tienen responsabilidad pública en una
institución. En mi caso, como máximo responsable
diplomático de Bolivia en Argentina, representante del
presidente Evo Morales, vengo a este encuentro maravilloso
de la fe, que no tiene fronteras, que no tiene colores, no
tiene idiomas. La fe es lo que más nos une y nos puede
permitir entendernos por encima de las ideologías, de las
distancias. Luján es el mayor símbolo de la integración
latinoamericana y de los pueblos”.
El diplomático también
manifestó su alegría por la invitación que recibiera de
la Intendencia: “Cuando recibimos la invitación de la
intendenta y conocimos que se ha creado el departamento de
relaciones institucionales, creo que se ha dado un paso
muy grande. Usted intendenta tiene que convertir a Luján
en la capital de la integración latinoamericana. Acá
vienen tantos hermanos, no sólo de Bolivia sino del
continente y es una muestra de la hospitalidad del pueblo
argentino. No me canso de agradecerles a los argentinos, a
la presidenta Cristina y al ex presidente Kirchner,
quienes en los últimos años han aprobado normativas que
permiten una mayor hospitalidad en la Argentina, no sólo
de bolivianos, sino de peruanos y de paraguayos”.
Finalmente, Rosso dijo:
“Queremos mayor intercambio cultural y económico con
Bolivia, que nos sirva y enriquezca a ambos países. Para
nosotros es muy importante que elijamos a Luján como la
ciudad de la integración. En primer lugar porque cuando
asumimos la intendencia lo hicimos con el objetivo de que
esas leyes nacionales se apliquen a la realidad local.
Para que podamos decir que cambiamos un modelo de país,
un modelo de región y en donde los ciudadanos tengan
acceso a los derechos reales. En segundo lugar porque esas
comunidades, con sus características propias, enriquecen
culturalmente a la Argentina”.
El intercambio se puso en
marcha después de las palabras. La mandataria local le
entregó a Valdés Cueto un escudo heráldico, y el
representante de Bolivia le obsequió a Rosso videos,
fotos y material cultural de su país. Finalmente,
compartieron un vino de honor y recorrieron la muestra en
La Cúpula.
La ceremonia religiosa
concluyó a las l3.30, dando inicio a los festejos con
música y bailes tradicionales hasta las 18. Más de 40
agrupaciones representando a los diferentes grupos
étnicos que conforma la colectividad desfilaron por la
plaza Belgrano engalanada con banderas bolivianas,
aportadas por la Dirección de Turismo.
Historia
”La Virgen India”
La Virgen de Copacabana
fue consagrada Reina y Patrona de Bolivia en cumplimiento
de un Decreto Vaticano en 1925. La sagrada imagen de la
“Virgen India” no es una aparición milagrosa sino la
obra de un devoto nativo de Copacabana, Francisco “Tito”
Yupanky, nacido entre 1540 y 1550.
Yupanky, devoto de la
Virgen María, perteneció a una familia orgullosa de su
origen indio. Atraído por las imágenes sagradas se
inicio en el arte de la escultura gracias al apoyo de su
hermano, quien era cacique del pueblo.
El aprendizaje progresivo
de las técnicas escultóricas le dio a Tito la certeza de
que podría lograr una imagen de la Virgen de la
Candelaria para llevarla al templo de Copacabana, su
pueblo en el lago Titicaca, ubicado a 139 Km. de La Paz y
a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar.
Es así como talló la
imagen en madera de maguey, totalmente laminada en oro
fino y en su ropaje se reproducen los colores y las
vestiduras propias de una princesa inca. Su forma original
está permanentemente cubierta por lujosos mantos y trajes
superpuestos a la talla, luciendo además una larga peluca
de pelo natural. La imagen mide un poco más de 1,20
metros y sostiene a un niño de manera muy peculiar, como
si estuviera a punto de caerse. Nunca sale del santuario y
para las procesiones se utiliza una copia de la imagen.
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