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Hostería: otro frente de
tormenta
El tema del basural a
cielo abierto se cerró entre los ítems urgentes del
gobierno, pero no está resuelto. En materia de urbanismo,
la ciudad parece en calma pero no se conoce la
planificación que ordenará el futuro y pululan las obras
presuntamente prohibidas aunque no por ello exentas de
conexión directa a todos los servicios.
En la zona turística se
mantienen intactos los contratos o acuerdos comerciales
que tanto daño le hicieron al sector en la última
década y el gobierno todavía no posó su mirada en
ellos.
Los acreedores que le dan
forma a la millonaria deuda municipal están esperando que
la nueva gestión termine el trabajo de saneamiento y se
acuerde un plan de pagos.
En términos políticos,
la propia intendenta Graciela Rosso eligió abrir un
frente de tormenta: enjuiciar a las anteriores autoridades
y esperar que la Justicia le dé la razón.
Todos son focos de
conflicto que la actual gestión enfrenta por herencia o
por falta de un programa de gobierno amplio que sustentara
las candidaturas. Y es en ese contexto en el que se abre
otro litigio: la obra de agua corriente para el barrio
Hostería San Antonio.
Es cierto que la gestión
de Rosso atajó el problema como uno de los tantos legados
irresueltos de la década y pico de gobierno y desgobierno
de Miguel Prince. Pero ya es tarde para lágrimas: la toca
a ella encontrar la solución más adecuada.
Durante la campaña
electoral, y en los primeros meses de gestión, cuando las
máquinas aún no habían arribado a la zona, Rosso se
adelantó en prometer que se haría lo que pedían los
vecinos. Y extrañamente, a contramano de lo que ocurre en
otros lugares, la mayoría de los vecinos –solos o a
través de sus entidades barriales- no quieren la obra.
Los argumentos que se
conocieron hasta ahora se refieren a la excelente calidad
del agua de las napas que los vecinos de la zona consumen
a diario; a la urgencia comparativa de otros barrios de
Luján, con una población mayoritariamente carenciada,
que estarían gustosos de recibir este servicio que no es
bienvenido en la Hostería; la realización de esta red de
agua sin el acompañamiento de las obras de cloacas; y la
sospecha de que detrás de la conexión del agua se
esconden fuertes intereses inmobiliarios que buscan hacer
negocios en la zona y romper con las características
actuales en las que predominan las viviendas de amplios
parques y un ritmo ideal para el descanso.
En su momento, Rosso
entendió todos y cada uno de los argumentos vecinales. La
gente se quedaba tranquila porque la nueva jefa comunal
remediaría los malos pasos dados por la gestión de
Prince. Hay quienes recuerdan que el entonces concejal
Rubén Leopardi, voz cantante del anterior gobierno en el
Concejo, decía que se buscaría la manera de compensar a
la empresa que ganó la licitación con obras en otros
barrios. Su expresión sólo quedó como archivo para la
versión taquigráfica del Concejo y hoy los vecinos ni
siquiera saben dónde encontrar a Leopardi. Las elecciones
determinaron que la respuesta la tenga que dar la nueva
administración.
El gobierno de la
provincia de Buenos Aires giró los fondos, la obra se
licitó, se adjudicó y comenzó a ejecutarse.
Cuando las máquinas ya
estaban en marcha, desde el barrio volvieron a golpear las
puertas de la Municipalidad pidiendo el respeto a aquellas
viejas promesas, pero no encontraron respuestas positivas.
La obra, según afirman
desde el gobierno, no se podrá frenar. Así las cosas,
Rosso tendrá que enfrentar no sólo la enemistad de una
porción de la ciudad. También deberá articular lo
necesario para resolver un conflicto que promete llegar a
la Justicia.
Visto a distancia y luego
de escuchar a las dos campanas que suenan en el conflicto,
no será sencillo obtener un resultado positivo que
conforme a ambos. Al margen de lo que ocurra a raíz del
juicio –si es que se inicia- Rosso seguramente pagará
el costo político de una promesa no cumplida.
Los vecinos, por su
parte, tendrán que discutir mientras la obra avanza y
avanza. Es decir, es probable que cuando la disputa llegue
a su término, la red de agua ya esté conectada. Será
ese el momento de confirmar o no, cuáles eran los
intereses que se escondían detrás de la misma. |