Asalto
en barrio Luna
Desvalijan
una casa y se llevan hasta los pájaros

LUGAR DEL HECHO: Pascual Simone al 1400, domicilio de la
familia Donadío asaltada este jueves a la madrugada.
Tres delincuentes
ingresaron en un domicilio particular poco después de la
medianoche del jueves.
En la vivienda se
encontraba una mujer con cuatro hijos pequeños.
Además de desvalijar
y revolver toda la casa, se llevaron un auto y lo
abandonaron en el barrio Sarmiento.
Tres ladrones asaltaron
una vivienda en la madrugada del jueves. El episodio
sucedió en Pascual Simone 1473, barrio Luna, donde reside
la familia Donadío. Los hampones esperaron a que el
dueño de casa saliera a trabajar para poder dar el golpe.
Se presume que los malvivientes conocían los movimientos
de las víctimas.
Daniel Donadío trabaja
como chofer de la empresa La Serenísima. Poco antes de la
medianoche partió hacia el interior del país al volante
de un camión térmico en busca de materia prima para
abastecer a la usina láctea.
Ni bien transitó los
primeros metros observó a dos sujetos, en sendas motos de
baja cilindrada, merodear por su domicilio en actitud que
le despertó ciertas sospechas. Al llegar a la ruta 47,
divisó un auto que también le llamó la atención. En la
casa había quedado su esposa y cuatro de sus seis hijos
pequeños. Pegó la vuelta, regresó a su casa y a los
pocos minutos volvió a salir. Una vez que se alejó lo
suficiente, quienes quedaron en la casa comenzaron a
padecer una auténtica pesadilla nocturna. “Sabían
todo, estaban esperando que me fuera para hacer lo que
pasó”, afirmó Daniel.
Cuando todos dormían,
los delincuentes aprovecharon para ingresar a la casa. Lo
hicieron por una ventana sin rejas que da al dormitorio de
la hija mayor.
Rocío Donadío, de 14
años, relató cómo fueron esos interminables minutos que
le tocó padecer tanto a ella como a su madre y a sus
hermanitos. “Eran las 12.57. Recién me había acostado.
La perra desde hace un mes ladraba todas las noches. Se
metieron por la ventana de mi pieza. Yo vi a tres, estaban
con capuchas pero se ve que conocían todo”. Era el
comienzo de una odisea no deseada para nadie.
VOCES Y RUIDOS EXTRAÑOS
“Escuché que estaban
hablando y parecía como que abrían la ventana de mi
pieza, pero como estaba entredormida mucha importancia no
le dí. Luego escuché a mi mamá que decía: ‘llévense
todo’. Me levanté y veo a uno que estaba desconectando
el televisor y el DVD. Le dije: ‘andate de mi casa’,
pensando que era uno solo, pero se me tiró encima y me
pegó con el revólver en la frente”, señaló.
Rocío recuerda que dos
de los delincuentes tenían los rostros cubiertos con
capuchas y las manos enfundadas en guantes como los que
usan los albañiles. Además, dedujo que son personas de
entre 20 y 30 años.
Al menos dos estaban
armados, y con la culata de un revólver uno de los
ladrones le aplicó un golpe que le provocó a Rocío un
corte en la frente que le hizo perder bastante sangre.
“Pedían plata,
revolvieron toda la casa”, señaló Rocío, y calculó
que el desagradable momento duró entre 40 minutos y 1
hora. Su padre acotó: “tiraron todo, no dejaron nada”.
Quince horas después del
hecho la casa seguía toda revuelta y no porque los
Donadío no tuvieran ánimo de ordenar y así empezar a
olvidar –si es que pueden- la peor secuencia que
recuerde la familia, sino porque esperaban desde hacía
más de mediodía la llegada de peritos policiales que
tomarían rastros, tal como le habían prometido que iba a
suceder en la fuerza de seguridad.
Más allá de esto, lo
cierto es que los delincuentes arrasaron con todo. Rocío
confeccionó una lista de las cosas que faltaban. Anotó
dos televisores –de 29 y 21 pulgadas-, teléfonos
celulares, computadora, DVD, amoladora, herramientas,
agujereadora, dinero –incluido 75 centavos que tenía la
niña en el bolsillo de un pantalón-, cigarrillos y hasta
cuatro jilgueros.
El botín fue cargado en
el Fiat Duna que estaba en la casa. El auto apareció en
las primeras horas del jueves. Lo habían abandonado en la
calle Roux del barrio Sarmiento no sin antes destrozarle
la consola para sacarle el estéreo.
A todo esto, las
víctimas fueron obligadas a entrar al baño y
permanentemente mortificadas y amenazadas debieron
permanecer encerradas hasta que los cacos se alejaron del
barrio Luna, lugar tranquilo donde los Donadío vivieron
12 años sin mayores sobresaltos, hasta este jueves a la
madrugada.
Algo está fallando
La familia Donadío vive
en Pascual Simone y De las Américas. A pocas cuadras
está la ruta 47. La zona queda más cerca del
Destacamento Estación que de la Comisaría Luján
Segunda. Sin embargo, este barrio depende de la seccional
con base en la localidad de Jáuregui. Desde que dieron
aviso a la Policía y hasta que llegó un móvil a la casa
donde ocurrió el delito pasó suficiente tiempo para que
los delincuentes huyeran, descargaran el vehículo y lo
dejaran abandonado en el barrio Sarmiento.
“Llamé tres veces
desde el TC, siempre me atendió una mujer. En un momento
le dije: ‘¿Cuánto tengo que esperar? Hace más de
media hora que estoy esperando’”, recordó el padre
Daniel Donadío.
La resolución del caso
es una obligación para la fuerza de seguridad a la hora
de dar respuesta no sólo a la familia Donadío sino
también para tranquilidad del resto de la ciudadanía.
Dependerá de la
idoneidad de los investigadores para dar con los autores
del hecho, de la capacidad que tengan para recuperar los
bienes sustraídos y de llevar tras las rejas a los
sujetos que se aprovecharon de una indefensa mujer y sus
hijos pequeños para desvalijar la vivienda de un
trabajador y hasta tuvieron la “valentía” de golpear
a una niña con un arma.