Sábado 16 de Agosto de 2008 - Edición 7405 - Edición digital: 0705

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Policiales

Custodio agredió a un joven por caminar por una vereda

Una inexplicable y lamentable confusión


VEREDA CON CUSTODIA: al parecer, al dueño de esta casa no le agrada que cualquier vecino camine por la vereda.

En la mañana del miércoles, el custodio de una mansión atacó a un muchacho que pasaba por la vereda. Le apuntó con un arma y lo golpeó sin mediar palabras.

La víctima es un humilde joven que padece epilepsia y se dirigía al Hospital Municipal.

Tomó intervención la Municipalidad que dispuso asistencia médica y legal a la persona que habría sido confundida con un delincuente.

Cristian Carrere tiene 18 años y padece epilepsia. El miércoles a la mañana se dirigía al Hospital Municipal en busca de medicación. Caminaba con las manos en los bolsillos, llevaba una mochila y con la mirada trataba de encontrar un lugar para sacar fotocopias. Aunque parezca increíble, esta actitud le pudo costar caro.

Le faltaba media cuadra para llegar al centro de salud pública cuando fue interceptado por un hombre que le apuntó con un arma de fuego, lo tiró al piso y comenzó a golpearlo. El iracundo sujeto no era un delincuente, aunque por la actitud demostrada obligaba a pensar lo contrario. Se trataría de un peligroso gendarme, presuntamente contratado por un vecino para que le custodie su propiedad.

El incompresible ataque ocurrió a las 9.30 en plena vía pública, más concretamente en San Martín al 1800. El “error” de Carrere, un humilde joven del barrio Parque Lasa, fue pasar caminando por la vereda de la mansión que posee el poderoso empresario del transporte Julio Forastieri.

Sin mediar palabras, el custodio apareció blandiendo un arma por detrás de un automóvil que estaba estacionado y le apuntó al indefenso joven. Carrere se asustó, no opuso resistencia, no entendía lo que estaba pasando.

El custodio aparentemente lo habría confundido con un ladrón. Tal vez pensó, con prejuicio, que ese joven de tez morena reunía por su aspecto las características que muchos le adjudican al delincuente juvenil. En este sentido, es probable que haya pensado que en el bolsillo del pantalón Carrere portara un arma, cuando en realidad lo único que tenía era un teléfono celular. “Justo unos días antes le había dicho que cuidara el celular por si te van a robar”, dijo Juan Carrere, el padre de Cristian, a EL CIVISMO. Hoy, para una persona que sufre epilepsia un celular puede salvarle la vida.

EN PRIMERA PERSONA

“Iba al Hospital a renovar el carnet para retirar los medicamentos. Justo después que había mandado un mensaje y guardaba el celular, un tipo se paró frente a un auto, me apuntó con un arma, me dijo que saque las manos de los bolsillos y que me quede quieto. Pensé que me iban a robar. El tipo viene, me empuja contra la pared, me sigue repitiendo que sacara las manos de los bolsillos y me tira contra el piso”, relató la víctima.

Carrere sostuvo que la persona que lo atacó no llevaba puesto uniforme alguno que lo identificara como personal de empresa privada de seguridad o de fuerza de seguridad estatal. Recuerda, en cambio, que las personas que pasaban a esa hora por el lugar no intervinieron. Mientras tanto el mal momento que estaba sufriendo no cesaba.

“Cuando estaba tirado de espalda, se puso arriba mío. Me sostuvo un brazo y me dio algunos golpes con el arma”, agregó, mientras mostraba las marcas que le quedaron en el pómulo izquierdo, en la cabeza y en la nunca.

Ante la sucesión de golpes, Cristian atinó a sacar las manos de los bolsillos y mostrarle a su agresor que no tenía otra cosa que no fuese un teléfono celular. “Antes que me golpeara le dije que era epiléptico y que iba a hacer unos trámites en el Hospital pero el tipo no me escuchaba. Después, llamó a otro para que me revise y se fijara en la mochila. Una vez que comprobaron que no tenía nada, pedí que me dejaran sentar porque estaba todo ensangrentado. Cuando quise ir al Hospital, me dijeron que me quede hasta que llegara la Policía”.

Minutos después un móvil policial llegó hasta la mansión de la familia Forastieri. Cristian aseguró que el agresor le manifestó al personal policial que le había pegado con la mano, “pero se nota por las marcas que me dio con un arma”, aseveró el joven como para que no quedaran lugar a dudas.

Minutos después, Cristian Carrere ingresaba al Hospital, pero lo hacía con la cabeza rota y el rostro desfigurado. El hecho no pasó desapercibido por las autoridades municipales que además de brindarle asistencia médica pusieron a disposición de la víctima los servicios del área de Asuntos Legales de la Comuna.

En la tarde del miércoles, un remis llegó hasta el domicilio de la familia Carrere. El chofer, contratado por el empresario Julio Forastieri, le encomendó enviarle las disculpas del caso y le dejó una tarjeta con un número telefónico que el padre de Cristian hasta este jueves a la tarde no había utilizado.

Tras lo sucedido, familiares de la víctima contaron a este medio que le llegaron comentarios de otros incidentes similares que habrían ocurrido en la vereda del fastuoso chalet. “Según nos dijeron, a un pibe lo amenazaron con una ametralladora y le dijeron: ‘vos negrito por esta vereda no pasas’. A un matrimonio le habría pasado algo parecido”, señalaron a este medio y formularon una pregunta elemental que hasta ahora no tiene respuesta: “¿Son los dueños de la vereda?”

”Son cosas que pasan”

En la tarde del jueves EL CIVISMO fue hasta el domicilio del empresario del transporte Julio Forastieri. Más allá de que los pintores dijeran que el dueño de casa no se encontraba en ese momento, acceder aunque sea al portero eléctrico fue una misión imposible: las rejas imponen una distancia suficiente para que el brazo no llegue al lustroso llamador dorado.

A esa hora, no se observó la presencia de personal de seguridad custodiando la propiedad pero en cambio había una cuadrilla de pintores. Salvo uno de los pintores que calificó al hecho como: “son cosas que pasan”, el resto prefirió hacer silencio y seguir con sus tareas.

 

 

Algunas preguntas

- ¿Desde cuándo la vereda de San Martín al 1800 es privada?

- ¿Cómo es posible que un custodio ataque a un joven que pasaba caminando por el lugar?

- ¿Estamos en presencia de un caso de discriminación?

- ¿Qué antecedentes tiene la persona que cometió este hecho para trabajar en “seguridad”?

- ¿Fue un hecho aislado o han ocurrido otros casos en este lugar como contaron familiares de la víctima?

- ¿Qué hace el Estado para evitar que se comentan excesos como el ocurrido este miércoles?

- ¿Tiene responsabilidad el dueño de casa por el lamentable incidente ocurrido frente a su domicilio?

- ¿Si la víctima en lugar de un celular tenía un arma, el custodio lo mataba?

- ¿Qué pasaba si al joven epiléptico le daba una convulsión en el momento en que era sujetado y golpeado en la cabeza?

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