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La saludable excepción de
comunicar
El miércoles tuvo lugar
la sesión extraordinaria por el polémico proyecto de
agua corriente en el barrio Hostería. La intendenta
Graciela Rosso respondió a la convocatoria del Concejo
Deliberante y expuso, durante más de una hora,
antecedentes y actualidad de la obra. “Yo no voy a ir a
la Justicia para impedir que alguien tenga acceso al agua
potable”, comunicó sin vueltas la jefa comunal. Punto y
aparte.
El municipio mostró sus
cartas, transparentó el juego, y de ahora en más los
vecinos que se oponen al proyecto saben que por la vía
política no podrán acceder al objetivo de frenar los
trabajos.
Al margen de los
argumentos que esgrimen ambas partes, lo ocurrido el
miércoles representa una saludable excepción para un
gobierno que, hasta el momento, no se caracteriza por
mantener una comunicación fluida con la ciudadanía, sea
de manera directa o con la intermediación de los medios
de comunicación.
Este déficit asomó por
primera vez justo antes del cambio de gestión y con un
tema menor. A pocos días del triunfo en las urnas, Rosso
viajó a Cuba. Las personas que se habían encargado de
las tareas de prensa durante la campaña electoral no se
animaron a confirmar la excursión de la intendenta electa
por la isla caribeña. “Eso dicen”, fue la respuesta.
En marzo, desaparecieron
del Hospital Municipal alrededor de 2 mil kilos de tapitas
de plástico que los lujanenses juntaron solidariamente
para ayudar al establecimiento de salud. No hubo ninguna
comunicación oficial.
Más cerca en el tiempo,
la falta de comunicación despertó la preocupación de
los vecinos del barrio Santa Elena. De manera desprolija
se enteraron que el gobierno planeaba instalar una planta
de pretratamiento de líquidos cloacas en el ex matadero
municipal. También de manera desprolija se enteraron que
el proyecto había quedado archivado, a semanas de hacerse
público.
Desde el punto de vista
estrictamente institucional, la política de comunicación
del gobierno es tan incierta como las estrategias que
piensa implementar para resolver los problemas más
urgentes de Luján. La Dirección de Prensa, a cargo de
Fabián Pérez, se encarga de seguir el día a día de la
intendenta, pero en la práctica no tiene ninguna
incidencia en las decisiones que atañen al manejo
comunicacional.
En paralelo, desembarcó
en Luján Rubén Zilber, supuestamente asesor de medios,
supuestamente ad honorem, supuestamente con la intención
de aceitar la relación entre el gobierno y el periodismo
local. Zilber organizó algunas reuniones donde se habló
de la nueva Ley de Radiodifusión y de la posibilidad de
crear un Observatorio de Medios. Cuando este bisemanario
intentó conocer detalles de ese proyecto, el “especialista”
en comunicación comunicó que no iba a comunicar.
El silencio y la
comunicación insuficiente que practica el gobierno
favorecen los rumores, que proliferan por igual en la Casa
Municipal como en los barrios. Los trascendidos abarcan
una amplia gama de temas, desde la demora en una obra
barrial hasta la supuesta renuncia de la jefa comunal para
ocupar un cargo a nivel nacional.
El miércoles, el
gobierno comunicó. Dio los argumentos legales que impiden
la suspensión de los trabajos en Hostería. Para eso fue
necesario esperar varios meses y una convocatoria del
Concejo Deliberante. En adelante, la gestión municipal
podría evitar situaciones de incertidumbre con el simple
hecho de transformar la saludable excepción de comunicar
en una práctica cotidiana. |