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A los señores de ACIFO
Como papás, abuelos y
tíos de la escuela de fútbol “Los Pumas”, nos
dirigimos a ustedes a fin de desmentir la carta publicada
el día 26 de julio por el Sr. Juan Carlos Rodríguez.
Conocemos muy bien al Sr.
Alejandro Ronsoni, Director Técnico de la categoría ´96
de nuestra escuela de fútbol. Sabemos que los hechos
ocurridos que difaman al Sr. Ronsoni no sucedieron así.
En realidad el problema no fue un par de zapatillas, sino
que al padre del niño le molestó que su hijo jugara
solamente 20 minutos ese partido, ya que fue cambiado por
otro niño que también tenía que jugar.
En ningún momento
discriminó a ningún chico, hace doce años que trabaja
duramente por el bienestar de todos ellos. Y pensamos que
es injusto que una carta basada en mentiras y mal
intencionada, arruine el sacrificio, logros y nuestro
trabajo diario.
La realidad de nuestra
escuelita de fútbol se basa en la solidaridad y buena fe
de todos los que la integramos. Nuestros hijos reciben la
merienda los días de práctica y el almuerzo los días
que juegan partidos. Durante la semana nos esforzamos y
dedicamos nuestro tiempo libre en mejorar las
instalaciones del club, organizamos eventos, rifas,
bingos, para recaudar fondos para distintas necesidades de
los chicos. Como, por ejemplo, ahora con la llegada del
“Día del niño”. Se ha llegado no sólo a
intercambiar la vestimenta, zapatillas y botines entre los
niños, sino que también colaboramos para comprar lo que
los nenes necesitan.
Durante este tiempo hemos
cambiado muchas cosas por nuestra escuelita, tratamos de
hacer y de poner lo mejor de nosotros para el buen futuro
de nuestros niños.
Firmado: Fabio Luján,
Norma Santini, Mariela Conach, Eliana Luján, Daniel
Suárez, Víctor Concha, Mariana Batista, Cintia Lagos,
María Galván y siguen las firmas.
Nahuel Rossi Montero:
un relato obligado
(Cementerio de Luján, 23
de agosto de 2008)
La Muerte es una tela
blanca gigantesca que se raja con invisible puñal; una
ausencia inexplicable; un dolor intenso que se acalla; un
corte instantáneo que deja incógnitas; un portazo como
única respuesta.
Crece la angustia cuando
definimos lo humano como puramente racional, planificado,
al proclamar que somos dueños únicos de nuestra vida y
que existe la posibilidad de atar todos los cabos.
La derrota nos sorprende
en el reposo y desmantela, agresiva, la paciente
construcción, como si muerte y vida estuvieran en
complicidad continua.
Es difícil acertar con
la interpretación cuando un amigo al que esperábamos nos
envía sus cenizas, y ese gesto nos interpela y exige una
respuesta, como tantas veces lo hiciera.
La memoria se comprime y
estalla, y rescatamos la primera charla, en enero del
cincuenta y cuatro en la Plaza Belgrano, las caminatas por
la ribera, los juegos de Carnaval, el relato oral de
infinitas historias, la constante preocupación política,
la ida y vuelta al siglo diecinueve y la familiaridad con
los sucesos, surgida de lecturas o de transmisores
secretos y cercanos, como si se tratara de armar y
desarmar Facundo agregándole nuevos módulos al
mecano.
Después del cincuenta y
cinco todo fue intento y caída, y subimos y bajamos con
la ola, y el entusiasmo y la polémica dejó paso a la
desazón y el dolor.
Este acto semeja una flor
que se cierra al atardecer, y volvemos a la reflexión y
el silencio.
Que encuentren consuelo
Lucy Villarino, su esposa; Nahuel, su hijo de dieciséis
años; Jorgelina y Graciela, sus hermanas; Ito, su
cuñado; sus primos y sobrinos; sus tías; los amigos, las
amigas; la gente del Partido Socialista, y otra gente, con
la que se paraba por la calle.
Isidoro M. González
Maltrato al cliente
Como usuaria del servicio
Banda ancha Speedy, suministrado por Telefónica SA,
quiero compartir con la comunidad de Luján la nefasta
experiencia por la que me está tocando peregrinar.
Del mismo modo puede que
éste sea un medio eficaz para que alguien responsable de
la empresa se entere de este vergonzoso maltrato al
cliente.
Desde el día 12/08/08 la
empresa Telefónica SA ha dejado de brindarme el servicio
al que hice mención anteriormente por el que abono el
importe correspondiente todos los meses.
Desde la fecha mencionada
me he comunicado diariamente al 0800-333-7733 sin ningún
resultado ni respuesta adecuada de su parte.
Indefectiblemente me encuentro con el escollo de toparme
con una grabación mediante la cual sólo se limitan a
explicarme que la empresa está experimentando
inconvenientes en la prestación del servicio del servidor
a Internet y se informa que está trabajando para
reestablecer el servicio en el menor tiempo posible. Me
pregunto, ¿qué entienden por el menor tiempo posible?
¿La empresa no está preparada ni capacitada para
resolver este tipo de problemas en diez días? Considero
que es un tiempo más que prudencial. Si no pueden
resolver estos mínimos inconvenientes entonces, señores,
no caigan en la vorágine de querer captar clientes a los
que ni siquiera luego atienden y dan una explicación
coherente y justa.
Intenté comunicarme con
un operador del servicio técnico (en vano, por supuesto),
he hablado con operadores comerciales que por supuesto,
como a ellos no les corresponde, no me han dado
absolutamente ninguna respuesta en concreto.
El día 19/08 he
solicitado al 112 y mediante trámite Nº 316142710 el
descuento correspondiente a los días en que la empresa no
me ha brindado el servicio. ¿Es lógico que no se cobre
por una prestación no dada, verdad?
Con fecha 20 de agosto me
comuniqué con la dirección de defensa al consumidor de
la Municipalidad de Luján donde me dicen que si era mi
deseo llevara una copia del reclamo pero no me prometían
nada dado que jamás la empresa Telefónica de Argentina
SA concurre a las audiencias. Ante semejante desaliento
igualmente presenté en las oficinas de Telefónica de
Luján una nota con el reclamo. Por supuesto, tampoco tuve
respuesta y a la fecha sigo sin servicio.
Sumado a esto, durante
dos días intento dar la baja el servicio para contratar
otro que funcione en forma correcta llamando al
0800-333-7733 y, ¡oh casualidad!, se me informa
sistemáticamente que no pueden tomar la baja porque no
hay sistema pero sí hay sistema para dar las altas.
Señores, no nos subestimen más.
Por todo lo expuesto
resolví enviar una carta documento, despachada en el día
de la fecha, por medio de la cual exijo “se realice el
descuento correspondiente por los días sin servicio y se
tome la baja del servicio a Speedy sirviendo la presente
como única comunicación dado que no encuentro otra
forma, ya que a vuestra empresa le fallan los sistemas
cuando de dar soluciones al cliente se trata. De
vuestro accionar se desprende engaño con intención de
estafa. Hago reserva de mi derecho a accionar
judicialmente por lucro cesante y por incumplimiento de la
ley de defensa al consumidor y disposiciones de la
Comisión Nacional de Comunicaciones.¨
Ésta es la única manera
que encontré para defenderme, espero que si a alguien le
toca pasar por una situación similar le sirva de algo.
Tanta impunidad, maltrato e indefensión provocan una
terrible sensación de desesperanza y desprotección. Una
lástima...
Silvia Friscia |