Miércoles 27 de Agosto de 2008 - Edición 7408 - Edición digital: 0708

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Cartas de Lectores

A los señores de ACIFO

Como papás, abuelos y tíos de la escuela de fútbol “Los Pumas”, nos dirigimos a ustedes a fin de desmentir la carta publicada el día 26 de julio por el Sr. Juan Carlos Rodríguez.

Conocemos muy bien al Sr. Alejandro Ronsoni, Director Técnico de la categoría ´96 de nuestra escuela de fútbol. Sabemos que los hechos ocurridos que difaman al Sr. Ronsoni no sucedieron así. En realidad el problema no fue un par de zapatillas, sino que al padre del niño le molestó que su hijo jugara solamente 20 minutos ese partido, ya que fue cambiado por otro niño que también tenía que jugar.

En ningún momento discriminó a ningún chico, hace doce años que trabaja duramente por el bienestar de todos ellos. Y pensamos que es injusto que una carta basada en mentiras y mal intencionada, arruine el sacrificio, logros y nuestro trabajo diario.

La realidad de nuestra escuelita de fútbol se basa en la solidaridad y buena fe de todos los que la integramos. Nuestros hijos reciben la merienda los días de práctica y el almuerzo los días que juegan partidos. Durante la semana nos esforzamos y dedicamos nuestro tiempo libre en mejorar las instalaciones del club, organizamos eventos, rifas, bingos, para recaudar fondos para distintas necesidades de los chicos. Como, por ejemplo, ahora con la llegada del “Día del niño”. Se ha llegado no sólo a intercambiar la vestimenta, zapatillas y botines entre los niños, sino que también colaboramos para comprar lo que los nenes necesitan.

Durante este tiempo hemos cambiado muchas cosas por nuestra escuelita, tratamos de hacer y de poner lo mejor de nosotros para el buen futuro de nuestros niños.

Firmado: Fabio Luján, Norma Santini, Mariela Conach, Eliana Luján, Daniel Suárez, Víctor Concha, Mariana Batista, Cintia Lagos, María Galván y siguen las firmas.


Nahuel Rossi Montero: un relato obligado

(Cementerio de Luján, 23 de agosto de 2008)

La Muerte es una tela blanca gigantesca que se raja con invisible puñal; una ausencia inexplicable; un dolor intenso que se acalla; un corte instantáneo que deja incógnitas; un portazo como única respuesta.

Crece la angustia cuando definimos lo humano como puramente racional, planificado, al proclamar que somos dueños únicos de nuestra vida y que existe la posibilidad de atar todos los cabos.

La derrota nos sorprende en el reposo y desmantela, agresiva, la paciente construcción, como si muerte y vida estuvieran en complicidad continua.

Es difícil acertar con la interpretación cuando un amigo al que esperábamos nos envía sus cenizas, y ese gesto nos interpela y exige una respuesta, como tantas veces lo hiciera.

La memoria se comprime y estalla, y rescatamos la primera charla, en enero del cincuenta y cuatro en la Plaza Belgrano, las caminatas por la ribera, los juegos de Carnaval, el relato oral de infinitas historias, la constante preocupación política, la ida y vuelta al siglo diecinueve y la familiaridad con los sucesos, surgida de lecturas o de transmisores secretos y cercanos, como si se tratara de armar y desarmar Facundo agregándole nuevos módulos al mecano.

Después del cincuenta y cinco todo fue intento y caída, y subimos y bajamos con la ola, y el entusiasmo y la polémica dejó paso a la desazón y el dolor.

Este acto semeja una flor que se cierra al atardecer, y volvemos a la reflexión y el silencio.

Que encuentren consuelo Lucy Villarino, su esposa; Nahuel, su hijo de dieciséis años; Jorgelina y Graciela, sus hermanas; Ito, su cuñado; sus primos y sobrinos; sus tías; los amigos, las amigas; la gente del Partido Socialista, y otra gente, con la que se paraba por la calle.

Isidoro M. González


Maltrato al cliente

Como usuaria del servicio Banda ancha Speedy, suministrado por Telefónica SA, quiero compartir con la comunidad de Luján la nefasta experiencia por la que me está tocando peregrinar.

Del mismo modo puede que éste sea un medio eficaz para que alguien responsable de la empresa se entere de este vergonzoso maltrato al cliente.

Desde el día 12/08/08 la empresa Telefónica SA ha dejado de brindarme el servicio al que hice mención anteriormente por el que abono el importe correspondiente todos los meses.

Desde la fecha mencionada me he comunicado diariamente al 0800-333-7733 sin ningún resultado ni respuesta adecuada de su parte. Indefectiblemente me encuentro con el escollo de toparme con una grabación mediante la cual sólo se limitan a explicarme que la empresa está experimentando inconvenientes en la prestación del servicio del servidor a Internet y se informa que está trabajando para reestablecer el servicio en el menor tiempo posible. Me pregunto, ¿qué entienden por el menor tiempo posible? ¿La empresa no está preparada ni capacitada para resolver este tipo de problemas en diez días? Considero que es un tiempo más que prudencial. Si no pueden resolver estos mínimos inconvenientes entonces, señores, no caigan en la vorágine de querer captar clientes a los que ni siquiera luego atienden y dan una explicación coherente y justa.

Intenté comunicarme con un operador del servicio técnico (en vano, por supuesto), he hablado con operadores comerciales que por supuesto, como a ellos no les corresponde, no me han dado absolutamente ninguna respuesta en concreto.

El día 19/08 he solicitado al 112 y mediante trámite Nº 316142710 el descuento correspondiente a los días en que la empresa no me ha brindado el servicio. ¿Es lógico que no se cobre por una prestación no dada, verdad?

Con fecha 20 de agosto me comuniqué con la dirección de defensa al consumidor de la Municipalidad de Luján donde me dicen que si era mi deseo llevara una copia del reclamo pero no me prometían nada dado que jamás la empresa Telefónica de Argentina SA concurre a las audiencias. Ante semejante desaliento igualmente presenté en las oficinas de Telefónica de Luján una nota con el reclamo. Por supuesto, tampoco tuve respuesta y a la fecha sigo sin servicio.

Sumado a esto, durante dos días intento dar la baja el servicio para contratar otro que funcione en forma correcta llamando al 0800-333-7733 y, ¡oh casualidad!, se me informa sistemáticamente que no pueden tomar la baja porque no hay sistema pero sí hay sistema para dar las altas. Señores, no nos subestimen más.

Por todo lo expuesto resolví enviar una carta documento, despachada en el día de la fecha, por medio de la cual exijo “se realice el descuento correspondiente por los días sin servicio y se tome la baja del servicio a Speedy sirviendo la presente como única comunicación dado que no encuentro otra forma, ya que a vuestra empresa le fallan los sistemas cuando de dar soluciones al cliente se trata. De vuestro accionar se desprende engaño con intención de estafa. Hago reserva de mi derecho a accionar judicialmente por lucro cesante y por incumplimiento de la ley de defensa al consumidor y disposiciones de la Comisión Nacional de Comunicaciones.¨

Ésta es la única manera que encontré para defenderme, espero que si a alguien le toca pasar por una situación similar le sirva de algo. Tanta impunidad, maltrato e indefensión provocan una terrible sensación de desesperanza y desprotección. Una lástima...

Silvia Friscia

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