En un escondido recuadro
de la página 14
"El Partido Justicialista bonaerense convocó
formalmente a elecciones internas para el próximo 30 de
noviembre. Y ratificó que el oficialismo propondrá al
vicegobernador Alberto Balestrini para la jefatura
provincial del partido. En la reunión del consejo
bonaerense realizada anoche (por el lunes) se definió
además el cronograma que desembocará en el comicio y
puso como plazo para la presentación de candidatos el 20
de octubre". Noticia publicada ayer por el diario
"Crítica de la Argentina" en el bajo fondo de
la página 14. Para aquellos conocedores de la cocina del
periodismo gráfico, será redundante señalar que el
margen inferior de la página 14 no es el sitio más
destacado para la difusión de una información.
Seguramente los editores de "Crítica" no se
equivocaron al reservar el espacio. Entienden que su
público no pide más al respecto.
La misma noticia, para el mundillo político y en
particular para quienes ostentan el poder en Nación,
Provincia y Municipalidad de Luján, sin dudas que
merecería la tapa o las páginas 3, 5 o 7. No más lejos
de la portada.
En esos comicios que ayer se anunciaron en un escondido
recuadro de la página 14 se dirime la renovación de la
conducción provincial y las autoridades partidarias de
los 134 municipios bonaerenses. Son, en otras palabras, la
antesala de las elecciones legislativas de 2009.
Para distritos como Luján, mucho se pone en juego en las
urnas partidarias que abrirá el Partido Justicialista el
próximo 30 de noviembre. Luján, como lo expresa el día
a día, difícilmente logre sortear la fecha sin una feroz
interna.
La conducción formal del PJ local está en manos de Luis
Vanin, históricamente ligado a Miguel Ángel Prince. Y si
bien hoy el idilio no estaría en su apogeo, hay algo de
lo que no cabe ninguna duda: desde la mirada del gobierno
de Graciela Rosso, Vanin tiene bien grande la etiqueta de
opositor.
Rosso, en alianza con el sector de María Inés
Fernández, logró arrebatarle la administración comunal
a interminables doce años de gestión ininterrumpida de
Prince y sus colaboradores. Son ellos, entonces, los que
el 30 de noviembre saldrán a disputarse los espacios.
Para las urnas de octubre pasado y para muchos de los
votantes de aquella fecha, Rosso (con sus aliados) y
Prince (con tropa propia), representan para Luján
proyectos antagónicos. Por eso uno ganó y el otro
perdió a la hora de confrontar el Luján de los próximos
años. Sin embargo, esos extraños -y, por qué no,
tramposos- vericuetos de la política vernácula hacen que
ambas estructuras internas trabajen bajo el mismo paraguas
protector: el kirchnerismo.
Para las últimas
elecciones, las banderas y escudos de esa fuerza política
quedaron en manos de Rosso. Habrá que ver si no hay
modificaciones al respecto.
Para Prince y sus subalternos, la contienda interna será
un escenario de definición. Desde que Cobos y compañía
le dieron un cachetazo al oficialismo en el terreno
campestre, Prince acentuó su coqueteo con Felipe Solá,
el ex gobernador a quien Carlos Kunkel -esta misma semana-
no dudó en calificar de "oligarca". Tal es el
problema de identidad del princismo que la semana pasada
se pensó que el líder carismático, que volvió a
caminar las calles para planificar su retorno, no iría a
la charla que Kunkel brindó en el barrio Padre Varela.
Pero Prince, en materia de asociaciones, no es un
principiante. Tal vez por eso se asomó a la reunión, dio
el presente y minutos después se retiró sin hacer ruido.
Todo esto y mucho más de lo que asomará a la luz entre
la actualidad y el próximo 30 de noviembre, se esconde
tras las internas que ayer "Crítica" anunció
en un escondido recuadro de la página 14. Seguramente los
editores de
"Crítica" no se equivocaron al reservar el
espacio. Entienden que su público no pide más al
respecto.
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