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Un freno a prácticas
enquistadas
El gobierno salió a
romper presuntos pactos preestablecidos o, en todo caso,
prácticas que en algún caso no se correspondían con las
normativas vigentes o que estaban más emparentadas a los
beneficios de tener relación estrecha con el poder, que
a los beneficios comunitarios.
Durante los fines de
semana que más se esperan en los comercios dedicados al
esparcimiento nocturno, el cuerpo de inspectores
municipales salió a hacer valer lo establecido por ley.
Venta de alcohol a menores, habilitaciones, permisos y
factor ocupacional fueron los aspectos que se observaron
y que terminaron dejando el tendal.
Las fajas de clausuras se
instalaron en puertas que, meses atrás, parecían
intocables. Todo un gesto para la opinión pública que
tenía instalada en su mente esa idea de que hay
empresarios a los que no se les puede hacer mella.
Un periodista de este
medio escuchó cuando una persona cercana a los recientes
procedimientos nocturnos comentaba en la casa municipal
la satisfacción de haber trabajado con tranquilidad y
-lo más llamativo- que el día después de secuestrar
motos sin sus papeles, labrar actas de infracción en
autos o de sancionar a establecimientos nocturnos,
“nadie llamó a los inspectores o a sus jefes para
pedirles que entregaran tal moto o que no molestaran a
tal propietario”. Tácitamente, parecía dejar en claro
que eso ocurría en la anterior gestión, aunque hoy
resulte incomprobable.
De ser así, el cambio en
el modo de trabajar cuando se trata de infraccionar
cuestiones que ponen en riesgo la vida de las personas
es saludable. Faltará demostrar que además de saludable
es duradero, y que con el correr de los meses y los años
no aparecerán nuevos “padrinos políticos” que protejan a
tal o cual infractor.
En ese contexto de
encarar gestiones con estilo diferente, también se
inscribe lo que sucedió en los últimos días con las
tramitaciones para organizar el festival folklórico
“Encuentro de la Fe y la Historia”. El proyecto había
nacido con una intención comunitaria que rápidamente se
fue transformando en “político dependiente”.
La última comisión de la
Asociación Amigos del Festival estaba integrada por
gente cercana a la cultura local, pero también por
varios ex funcionarios municipales (lo eran hasta el
pasado 10 de diciembre). De allí que en muchas ocasiones
las rendiciones de cuenta por esos eventos generaran
fuertes críticas desde la oposición y poca atención
desde el Departamento Ejecutivo.
Lo cierto es que en los
últimos días, el gobierno entrante frenó las prácticas
habituales y rechazó el pedido de la Asociación para
utilizar el espacio público y realizar el festival.
Dicen los allegados a la intendenta que la idea es
volver a abrir el juego a la “real” participación
comunitaria.
En ese camino, sin duda,
es muy probable que la música no suba a escena durante
2008. Como se decía más arriba, es de esperar que la
suspensión sea para mejorar las condiciones de la
organización, para que el municipio deje de correr con
los gastos y que “terceros” se apropien de las
ganancias. Y que la participación que se pretende lograr
no sea un mero cambio de figuras para terminar
entregando la responsabilidad de la organización a
personas de confianza de la nueva gestión.
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