Miércoles 9 de Enero de 2008 - Edición 7345 - Edición digital: 0645

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Opinión

Para que esto no suceda tomemos conciencia, cuidemos el agua

Carta escrita en el año 2070

Estamos en el año 2070, acabo de cumplir los 50, pero mi apariencia es de alguien de 85. Tengo serios problemas renales porque bebo muy poca agua, creo que me resta poco tiempo.

Hoy soy una de las personas más viejas en esta sociedad.

Recuerdo cuando tenía 5 años, todo era muy diferente, había muchos árboles en los parques, las casas tenían bonitos jardines y yo podía disfrutar de un baño quedándome debajo de la ducha por una hora.

Ahora usamos toallas humedecidas en aceite mineral para limpiar la piel.

Antes las mujeres mostraban sus bonitas cabelleras. Ahora debemos raparnos la cabeza para mantenerla limpia sin usar agua.

Antes mi padre lavaba el coche con el agua que salía de la manguera. Hoy los niños no creen que el agua se utilizaba de esa manera.

Recuerdo que había muchos anuncios que decían “CUIDA EL AGUA” sólo que nadie hacia caso, pensaban que el agua jamás se podía terminar.

Ahora todos los ríos, presas, lagunas y acuíferos están irreversiblemente contaminados o agotados. Inmensos desiertos constituyen el paisaje que nos rodea por todos lados.

Las infecciones gastrointestinales, enfermedades de la piel y de las vías urinarias, son las principales causas de muerte.

La industria está paralizada y el desempleo es dramático.

Las fábricas desanilizadoras son la principal fuente de empleo y te pagan con agua potable en lugar de salario.

Los asaltos por un bidón de agua son comunes en las calles desiertas. La comida es el 80% sintética.

Antes la cantidad de agua indicada como ideal era beber 8 vasos por día para una persona adulta, hoy sólo puede beber medio vaso.

La ropa es descartable, lo que aumenta la cantidad de basura, tuvimos que volver a la (cámara séptica) como en el siglo pasado porque las redes de cloacas no se pueden usar por falta de agua.

La apariencia de la población es horrorosa, cuerpos desfallecidos, arrugados por la deshidratación, llenos de llagas en la piel por los rayos ultravioletas que no tienen la capa de ozono que los filtraban en la atmósfera. Por la sequedad de la piel una joven de 20 años está como si tuviera 40. Los científicos investigan, pero no hay solución posible. No se puede fabricar agua, el oxígeno también esta degradado por falta de árboles lo que disminuyó el coeficiente intelectual de las nuevas generaciones. Se altera la morfología de los espermatozoides de muchos individuos y como consecuencia hay muchos chicos con insuficiencias, mutaciones y deformaciones.

El gobierno nos cobra por el aire que respiramos, 137 m3 por día por habitante adulto, y la gente que no puede pagar es retirada de las “zonas ventiladas” que están dotadas de gigantescos pulmones mecánicos que funcionan con energía solar. No son de buena calidad, pero se puede respirar, la edad promedio es de 35 años.

En algunos países quedaron manchas de vegetación con su respectivo río, que es fuertemente vigilado por el ejército.

El agua se volvió un tesoro muy codiciado, más que el oro o los diamantes.

Aquí, en cambio, no hay árboles porque casi nunca llueve y cuando llega a registrarse una precipitación es de lluvia ácida.

Las estaciones del año están severamente transformadas por las pruebas atómicas y de las industrias contaminadas del siglo XX.

Se advertía cuidar el medio ambiente y nadie hizo caso.

Cuando mi hija me pide que le hable de cuando era joven, describo lo bonito que eran los bosques. Le hablo de las lluvias, de las flores, de lo agradable que era darse un baño y poder pescar en los ríos y en las represas, beber toda el agua que quisiere. Y lo saludable que era la gente.

“¡Papá! ¡Por qué se acabó el agua!

Entonces siento un nudo en la garganta, no puedo dejar de sentirme culpable porque pertenezco a la generación que terminó destruyendo el medio ambiente o simplemente no tomamos en cuenta tantos avisos. Ahora nuestros hijos pagan un precio muy alto, sinceramente creo que la vida en la tierra ya no será posible dentro de muy poco, porque la destrucción del medio ambiente llegó a un punto irreversible. Cómo me gustaría volver atrás y hacer que toda la humanidad hubiera comprendido esto... ¡cuando todavía podíamos hacer algo para salvar nuestro planeta tierra!

¿Tomaremos conciencia necesaria para cuidar nuestro entorno y ayudar a preservar la naturaleza para que el futuro de nuestros hijos sea mejor?

 

Documento escrito en la revista “Crónica de los tiempos” de abril del 2002

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