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Felicitaciones
Deseo expresar mis más
calurosas felicitaciones por la designación de la
Historiadora Araceli Bellota como directora del Complejo
Museográfico Enrique Udaondo.
En numerosas exposiciones
radiales y televisivas, escuché -con mucha atención e
interés- su lúcida comparación entre los hechos del
presente con los del pasado histórico.
Sólo una mente brillante
-como la suya- una mente abierta a cambios en las
ideologías intransigentes y en desmedro de las
apreciaciones que se deleitan con opiniones mono-vócicas,
puede rescatar nuestro patrimonio histórico... primero
en Luján y luego... -si Dios quiere- en el resto de la
estupidez histórico-cívico-cultural-constitucional, que
muchos ciudadanos que no compartimos la unilateral
visión de la historia debemos soportar.
María Inés Ponte
Tarjetas de crédito
¿palanca del consumo?
Las compras con tarjeta
de crédito y débito son un pilar clave para sostener el
fuerte consumo de bienes y servicios en la Argentina.
Según un informe de la Fundación Mercado, se espera que
para este año sólo las tarjetas de crédito muevan
$11.000 millones de pesos mensuales. Y sin contar los 15
millones de tarjetas de débito habilitadas.
Otra muestra de la
importancia de los “plásticos” surge de un informe de la
AFIP, cuyos datos muestra que en los primeros ocho meses
del año 2007 las ventas con tarjetas de crédito y débito
crecieron en todo el país un 24% respecto del año
anterior. En ese lapso el organismo devolvió 786,6
millones de pesos en concepto de IVA a quienes
realizaron compras con tarjetas (5% del IVA a las
compras con tarjeta de débito y 3% a las compras
realizadas con tarjetas de crédito).
El uso de tarjetas de
crédito supone, además, la posibilidad de ganarle la
pulseada a la inflación (en las compras a plazo sin
interés) y a la vez un método de financiación para los
bienes durables.
Según publicó la
consultora CCR, “la elección del crédito con tarjeta
varía según los niveles de ingresos. Cuanto más alto más
se relaciona con comodidad y detección de algún
beneficio; cuanto más bajo, con la posibilidad de
mantener un sobresueldo”.
En los últimos tiempos
los consumidores medios y altos comenzaron a desempolvar
viejas conductas de comprar a crédito para aprovechar la
situación inflacionaria. Pero el problema es que la
gente no sólo gasta el dinero que tiene, sino el que
cree que va a tener.
Siguiendo con el informe
descriptivo de la consultora CCR, ésta asegura que “los
actuales niveles de consumo están un 10% por encima de
1998, éste es el mejor de los últimos 10 años en
términos de consumo”.
Con respecto a la
relación con la época del 1 a 1 cabe agregar que antes
las personas no tenían aumento de salarios y hoy, en
general, tiene incrementos durante el año, con lo cual
la expectativa es que se va a poder afrontar el costo de
las cuotas sin mayores dificultades.
Desde la Confederación
Argentina de la Mediana Empresa (CAME) se informa que
“por ahora no se ve una actitud especulativa de la
gente, ya que, por lo común, no usa el plazo de 12
cuotas sino entre 3 y 6 cuotas”.
Apenas el 30% de la
población es usuaria de tarjetas y sólo la mitad de
todas las ventas se pagan con plástico. Según la
consultora Claves Información Competitiva (CCIP), “a
fines de 2007 habrá cerca de 24 millones de tarjetas de
crédito en circulación, de las cuales el 64% serán
emitidas por entidades del sistema financiero.
A modo de conclusión,
esta aparente estabilidad económica está alentando la
emisión de nuevos plásticos, aunque los “tarjeta
habientes” se muestran más cautelosos que en el pasado
en el uso del crédito, principalmente debido a la crisis
económica de 2001. El uso sin control de una tarjeta
hipoteca su sueldo por lo menos un año, téngalo en
cuenta.
Rodolfo A. Tesone
Curiosidades de la
historia
La farsa de Bayona
En 1807, Napoleón
Bonaparte, solicitó permiso al rey de España para
atravesar su territorio, con el propósito de invadir
Portugal, pero tras su triunfo en Portugal, las tropas
francesas no se retiraron de España. La presencia de
soldados franceses en territorio español aumentó la
oposición hacia Godoy, enfrentado con los sectores más
tradicionales por su política reformista hacia Napoleón.
A finales de 1807 se
produjo la Conjura de El Escorial, conspiración
encabezada por Fernando, Príncipe de Asturias, que
pretendía la sustitución de Godoy y el destronamiento de
su propio padre. Pero frustrado, el propio Fernando
delató a sus colaboradores.
En marzo de 1808, ante la
evidencia de la ocupación francesa, Godoy aconsejó a los
reyes que abandonaran España. Pero se produjo el Motín
de Aranjuez, levantamiento popular contra los reyes
aprovechando su presencia en el palacio de Aranjuez.
Godoy fue aprisionado por los amotinados. Carlos IV,
ante el cariz de los acontecimientos, abdicó en su hijo
Fernando VII.
Napoleón no reconoció
como rey a Fernando VII y lo citó para una reunión en la
localidad francesa de Bayona, ante lo cual Carlos IV
reasumió el trono y asistió a la reunión. Allí Carlos IV
cedió a la presión de Napoleón y abdicó la Corona de
España. Finalmente, Napoleón nombró a su hermano, José
Bonaparte, rey de España.
Antes de conocerse esta
farsa (conocida como "la farsa de Bayona", por la cual
España tuvo cuatro reyes en un mismo día), el pueblo
español ya había intentado resistirse a las tropas
francesas que ocupaban sus ciudades, formando Juntas
Provinciales que gobernaban en nombre de Fernando VII,
quien se encontraba prisionero por Napoleón.
Luciano Cavido |