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Rosso
decretó que se analice caso por caso
Revisan
la deuda heredada de la anterior gestión
Esta
semana se difundió un decreto que tiene la firma de la
intendenta y el secretario de Economía. Allí se resuelve
revisar la deuda municipal hasta el 10 de diciembre
pasado.
“Existen razonables dudas en torno a los compromisos
adeudados”, argumenta la jefa comunal.
Mediante
un decreto dado a conocer el martes de esta semana, la
intendenta municipal Graciela Rosso somete a “revisión y
verificación” la totalidad de la deuda que mantiene la
comuna y que fue contraída con anterioridad al 10 de
diciembre de 2007. En el artículo primero se aclara que se
revisará esa morosidad “surja o no de sus estados
contables”, y que se hace con el fin de “determinar tanto
su origen y el destino del gasto realizado, como el
cumplimiento de las formalidades legales exigidas por las
normas vigentes, de modo de determinar su legitimidad”.
La medida
se adopta en el marco de la emergencia
económico-financiera y administrativa declarada por el
decreto Nº 2961/2007, aunque Rosso aclara que se hace “sin
perjuicio de la intervención que oportunamente corresponda
al Concejo Deliberante en tanto se requiera de su
autorización para la consolidación, diferimiento o
sujeción a modo condición legal, de las obligaciones
verificadas y pendientes de cumplimiento”.
El
decreto encomienda la tarea a la Secretaría de Economía y
Finanzas y lo habilita a la conformación de un equipo de
trabajo.
Los
argumentos del decreto son amplios en sus conceptos. En
principio, se menciona “la existencia de una cuantiosa
deuda flotante que ha contraído la gestión municipal
finalizada el 10 de diciembre próximo pasado, según surge
de los estados contables confeccionados al momento del
traspaso de la administración”.
“El
volumen de la misma, además de constituir una pesada carga
que debe soportar la actual administración que no la
contrajo, limita y compromete severamente el
funcionamiento de la comuna y la prestación de los
servicios públicos a su cargo”, agregó la jefa comunal.
Con todo,
expresó que “existen razonables dudas en torno a los
compromisos adeudados, toda vez que en numerosos casos se
desconoce el origen y destino de las adquisiciones
presuntamente efectuadas, la realización de compulsas de
precios para concretar las contrataciones, y otras
condiciones de los trámites”.
“Por otra
parte -añade- se han recibido reclamos de quienes invocan
su condición de acreedores pero cuyos aparentes créditos
no hallan respaldo en los registros contables ni
documentales de la Municipalidad”.
Rosso
admitió que “sin perjuicio de ello, tampoco puede
desconocerse que los compromisos de gastos asumidos hasta
el 10 de diciembre de 2007 y su evidente falta de
financiamiento vulneraron el principio del equilibrio
fiscal establecido por la Ley 11.582, generando un
considerable déficit acumulado en sucesivos ejercicios
económico-financieros”.
“Tales
circunstancias exigen la pormenorizada revisión de las
operaciones que dieron lugar a la deuda acumulada por la
comuna, a los efectos de verificar el cumplimiento de las
tramitaciones reglamentarias como así también la legalidad
de las obligaciones, vale decir la legitimidad adjetiva y
sustantiva de los compromisos incumplidos”.
La
intendenta consideró que ello permitirá, tras las
comprobaciones que se efectúen, “adoptar las medidas que
en cada caso resulten pertinentes o dar curso -cuando así
corresponda- al procedimiento contemplado en el artículo
140º del Reglamento de Contabilidad y Disposiciones de
Administración para las Municipalidades de la Provincia de
Buenos Aires”.
Ante el
panorama descrito, las autoridades locales, tal como
expresaron en el decreto, entendieron que “corresponde
establecer criterios racionales para elaborar, con
carácter de emergencia, un programa de cancelación de
deudas verificadas, a fin de obtener una progresiva
reducción del cuantioso pasivo que pesa sobre las finanzas
municipales”.
Por
último, se aclaró que “tales decisiones se adoptan en el
marco de la competencia, atribuciones y deberes que emanan
del artículo 107 y siguientes de la Ley Orgánica de las
Municipalidades de la Provincia de Buenos Aires”.
El
decreto difundido tiene la firma de Rosso y del secretario
de Economía y Finanzas Héctor Artero.
Donde
se cruzan los caminos del Club Luján y el gobierno
El
impacto en el fútbol
El 2 de
enero de 2008, bajo el título “Sin bendición”, el diario
deportivo Olé publicó una nota del periodista local
Gustavo Caminos en la que informaba sobre un “conflicto en
puerta”. La bajada del título indicaba que “la
Municipalidad le quitó el apoyo económico al Club Luján y
ahora la entidad debe afrontar todos los gastos”.
Caminos
escribió: “La derrota del ahora ex intendente Prince en
las elecciones de octubre, fue el inicio de la historia.
La CD (Comisión Directiva) de Luján estuvo integrada por
dirigentes de su riñón. El presidente Gabriel Miranda pasó
por escritorios importantes de la Municipalidad hasta
aterrizar en un despacho con más prestigio de la
gobernación de Felipe Solá.
“Por
compromisos que no se podían obviar, o por contactos de
privilegio, para el club no significaba una dificultad
afrontar los sueldos. A mitad de año, Miranda renunció y
dejó su cargo interinamente en manos de Fernando
Marcigliano. Hasta allí, el apoyo nunca se debilitó”.
Caminos
contó que “el triunfo de la doctora Graciela Rosso en la
Municipalidad de Luján produjo el quiebre. Se encontró con
una deuda superior a los 20 millones de pesos y declaró la
emergencia económica. No hace falta ser muy inteligente
para descartar a Luján entre sus prioridades. El aporte
superaba ampliamente al 50% del total del presupuesto
(cerca de $30.000) del plantel”.
Los
documentos que comienzan, tímidamente, a aparecer en los
despachos del gobierno entrante no sólo abonarían los
datos que vertió Caminos en su nota. También dejarían al
descubierto prácticas habituales que beneficiaban a
jugadores, técnicos, dirigentes del Club Luján y
funcionarios con o sin relación directa con la entidad
deportiva.
La
información da cuenta de la relación estrecha entre la
Municipalidad y un proveedor céntrico, que accedía a
extender mercadería, órdenes de compra, vales, o
directamente dinero en efectivo para personas cercanas al
equipo de La Banda o que formaban parte de la estructura
de gobierno.
La
impunidad para esa maniobra era tal que algunos de los
beneficiados -se menciona entre ellos al responsable de
una cartera municipal, a un ex dirigente y sus familiares
directos, y a ex directores técnicos- no tenían problemas
en estampar su firma en los documentos comerciales.
Lo cierto
es que el ida y vuelta de servicios dejó un rojo para ese
proveedor que actualmente superaría los 130 mil pesos. No
obstante ello, no habría cortado el suministro de
mercadería a la comuna. Es uno de los casos que está bajo
la lupa de la Secretaría de Economía.
El 5 de
enero pasado, el actual presidente del Club Luján,
Fernando Marcigliano, admitía que la billetera municipal
estaba detrás de la camiseta de La Banda. Si bien quiso
desmentir la información del diario Olé, en diálogo con EL
CIVISMO aceptó que “debía agradecer a Prince el apoyo que
nos dio a nivel logística, ya sea en el aporte de micros o
mantenimiento del predio; en ponerse de acuerdo para poner
el Campo Municipal en condiciones y en lo que respecta al
tema de los operativos policiales”.
Atrás
quedaron los tiempos en que el Club Luján, con la
“bendición” gubernamental, carecía de problemas
económicos, recibía el apoyo que admite su actual
presidente y habría conseguido recursos mediante terceros.
Atrás quedaron los tiempos en que tenía resto hasta para
pintar la pared más televisiva de la cancha de Argentino
de Merlo, donde Luján hizo las veces de visitante, con un
“Gracias Gabriel Miranda”.
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