|
Escenario de
una disputa sindical
Camioneros y Comerciantes eligieron a Luján como escenario
de una guerra que tiene varias batallas. La obstrucción
para que un corralón no pueda abrir sus puertas, es apenas
la punta del iceberg que se esconde en la disputa gremial.
Los medios de prensa nacional aseguran que detrás de la
pelea local se encuentra el botín: el manejo de la
Confederación General del Trabajo, hoy aliada a las
políticas gubernamentales.
Circunscribir el problema al futuro comercial de la firma
“MJ Materiales” estaría dejando fuera del análisis muchos
otros puntos que forman parte de la discusión. En Luján
hacen apenas una demostración de fuerza, para saber
quiénes son más pesados a la hora de reclamar o conseguir
reivindicaciones. Los empleados del corralón o del
comercio que sea, son meros peones en el tablero de
ajedrez.
También
es cierto, como se dijo esta semana desde el gobierno
municipal, que en Luján tanto los Camioneros como
Comerciantes erraron el método de reclamo.
En
principio, Comerciantes llega tarde a apagar el incendio.
¿Por qué recién ahora se muestra tan preocupado por la
situación de los trabajadores del corralón? ¿Estaban esos
trabajadores bajo todas las condiciones laborales exigidas
por ley?
Y el
miércoles, en el marco de un paro y movilización, también
se confundió la metodología. La adhesión a la medida fue
importante, pero cayó en una contradicción. Gran cantidad
de comercios -en especial del microcentro- permanecieron
con sus persianas cerradas hasta la tarde, más por miedo a
recibir represalias por no adherir a la medida, que en
claro apoyo solidario con quienes enfrentan el conflicto.
Paradójicamente, en la marcha del miércoles se entregó a
la intendenta Graciela Rosso un petitorio para que desde
el Estado se asegure la tranquilidad y la erradicación de
los aprietes en los sitios de trabajo.
Camioneros, en tanto, demostrando que cae a defender una
causa en un terreno que no conoce, le faltó el respeto a
decenas de frentistas con sus afiches, creyéndose dueños
de todas las paredes de la ciudad.
Comerciantes y Camineros eligieron a Luján como escenario
de una batalla, sin que se vislumbren grandes beneficios
ni para los camioneros locales ni para los empleados de
comercio. Existe una ley, y su cumplimiento debería ser lo
único a discutir.
Si en el
marco de la disputa este corralón cierra sus puertas,
¿quiénes serán los auténticos perjudicados? ¿Sus dueños?
¿Los gremialitos? Luján tiene ejemplos históricos en los
que grandes fuentes de trabajo cierran sus puertas, sus
propietarios siguen con su vida habitual sin mayores
sobresaltos y varias decenas de empleados se quedan
esperando que algún día les paguen lo que corresponde,
además de caer sobre sus espaldas la desesperación de la
falta de trabajo.
Si el
corralón de la discordia cierra, ¿Hugo Moyano y Armando
Cavalieri volverán a Luján a darles una solución a sus
defendidos? |