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Dudas de
la esposa del hombre que murió al caer de un edificio
“Para mí,
todo es muy raro”

ESCENARIO:
de la cima de este edificio cayó Rossi el domingo último a
las 6 de la madrugada aproximadamente.
En
diálogo con EL CIVISMO, la mujer del hombre que murió el
domingo a la madrugada tras caer de un edificio en
construcción descartó la hipótesis del suicidio.
En el
lugar del hecho no fueron encontrados los lentes, una
pieza inseparable que tenía Andrés Rossi.
¿Dónde
están los lentes de Andrés Rossi? ¿Quién los tiene? ¿Hubo
una o más personas que fueron testigos de la caída y luego
huyeron por la parte trasera del edificio para escapar por
los fondos de una casa deshabitada que tiene su frente en
Dr. Muñiz 677? ¿Con quién se peleó “Pupo” en el interior
de “Al Diablo” la noche del sábado? ¿Subió atraído sólo
por curiosidad? ¿Lo hizo obligado por alguna circunstancia
en particular? ¿Fue únicamente por los efectos del alcohol
que lo llevaron a la cima de la construcción? ¿Lo
obligaron a tener que ascender los tres pisos en medio de
la oscuridad? ¿Alguien lo empujó o cayó al perder el
equilibrio? ¿Huía de algo o de alguien y eligió la
construcción para refugiarse? ¿Perseguía a alguien e
intentó atraparlo en el interior del edificio a medio
terminar?
Todas
estas preguntas buscan respuestas y alguien necesita
conocerlas: Rosana Zanetti, desde el domingo viuda de
“Pupo” Rossi, para algún día poder explicarle a sus dos
hijas qué fue lo que le pasó a su marido en la madrugada
del domingo 20 de enero de 2008.
De todos
los enigmas que rodean el caso, hay uno que no deja de
llamar la atención: los lentes de gruesos cristales eran
los ojos que tenía Andrés Rossi para poder mirar y no
aparecen por ninguna parte. Quienes lo conocían, aseguran
que sin esos anteojos era incapaz de subir y menos bajar
por sí solo una escalera.
Lo cierto
es que “Pupo” murió al caer a un techo de una altura
aproximada a los 15 metros. En medio de la oscuridad,
subió o fue llevado hasta la azotea de un edificio de tres
plantas que está a medio construir en Alsina al 1400. Sus
inseparables lentes no fueron encontrados.
Por todo
esto, las circunstancias que rodean esta muerte no
terminan de cerrarle a Rosana Zanetti. La mujer no está
convencida que se trate de un suicidio y desmiente que el
trágico final que tuvo su marido haya sido por cuestiones
pasionales, como se especuló en un principio, entre varias
hipótesis que se barajaron cuando el hecho era puro
misterio.
En
cambio, abre varios interrogantes con la esperanza de
poder llegar a develar qué le ocurrió a Andrés Sebastián
Rossi con quien esa noche cenó, bebió en abundancia, salió
a bailar, se separaron aproximadamente a las 5 de la
madrugada y al despertarse nunca se imaginó que su esposo
era un cuerpo sin vida e indocumentado que estaba en el
Hospital Municipal con la cabeza destrozada.
LOS
SONIDOS DE LA NOCHE
Vecinos
del lugar de la tragedia relataron que “Pupo” Rossi cayó
de la losa del tercer piso hacia el techo de chapa que
tiene un garage de una casa lindera, gritó, se levantó,
volvió a perder el equilibrio y terminó contra el piso del
pequeño jardín que tiene a la entrada la vivienda. A los
pocos minutos, murió.
Rosana
arma una y otra vez las horas que van desde la noche del
sábado cuando todo era felicidad hasta el domingo a la
mañana donde la incertidumbre por comprobar que su marido
no había regresado al hogar se convirtió luego en una
pesadilla de la que no logra recuperarse.
Hace un
raconto de esos momentos y destaca que ella estuvo
llamativamente nerviosa pero no sabe bien por qué.
Paralelamente, y como algo extraño en la relación con su
pareja, esta vez quien quería salir a bailar era Andrés.
Rosana, en cambio, prefería pasar la noche en un lugar
tranquilo y alejado del mundanal ruido que suele haber en
el centro cuando la gente sale a divertirse un sábado a la
noche.
LAS
ÚLTIMAS HORAS
“Alrededor de las 2 fuimos a ‘Al Diablo’. Andrés estaba re
contento y todo el tiempo bailando pero yo me sentía mal.
En un momento, desaparece del boliche. Luego, vuelve,
choca con algunos chicos y chicas y se enfrenta cara a
cara con un pibe de rastas que tenía una remera blanca.
Después se va y aparece con un chico de seguridad que se
llama Marcelo Peralta y es amigo mío de la infancia”.
Para esa
hora, los dos habían bebido varias cervezas, reconoce
Rosana. Peralta le propuso a Zanetti que se retirara del
boliche con su marido. Ante la insistencia del personal de
“Al Diablo”, decidió salir del local pero antes fue a
buscar la cartera que había quedado en la barra. Pasaron
unos minutos, se dirigió a la puerta, pero Andrés ya no
estaba. Eran poco más de las 5.
“No era
la primera vez que lo sacaban de un lugar, pero nunca fue
por causas violentas”, admitió su mujer, y no negó que
durante la noche del sábado y posterior madrugada fatal
del domingo la pareja había consumido alcohol: “No
estábamos súper borrachos sino que estábamos alegres”,
dijo en diálogo con EL CIVISMO.
Entre las
5.30 y las 6, los vecinos que residen tanto al lado como
enfrente del edificio sin terminar escucharon nuevamente
ruidos en los techos y gente hablando en el interior de la
construcción. Los últimos sonidos que oyó el vecindario
ese domingo a la madrugada fueron una exclamación que
efectuó Rossi cuando cayó al techo del garaje, el golpe de
su cuerpo contra las chapas de zinc y un sonido seco que
produjo el cuerpo al dar de lleno en el pequeño jardín.
Después, fueron los quejidos de “Pupo” que antecedieron al
silencio de su muerte.
A partir
de ese momento, todo es enigma. Rosana ya no volvió a ver
a Andrés hasta el mediodía del domingo cuando se enteró
que había muerto. “Quiero hablar con Marcelo Peralta para
saber si salió acompañado de alguien”, busca saber.
“Los
anteojos no aparecieron por ningún lado y Andrés no se
puede subir a ese lugar de noche porque sin anteojos no
veía nada. De ‘Al Diablo’ salió con los anteojos. Más de
una vez, jodiéndolo, y no de buena onda, le han sacado los
anteojos”, agregó.
“Si
estaba la puerta abierta y tenía ganas de hacer pis, a lo
mejor entró -estimó-. De noche no se ve nada pero de día
yo vi que tiene escaleritas y es como que te lleva a
subir, está bueno, es interesante. Quizás yo sea medio
infantil y él era como yo. Quizás, por el estado de
alcoholemia que tenía lo atrajo ese lugar. Es como un
laberinto que te atrae para recorrerlo, como un palacio
que falta terminarlo. Pero para mí, todo es muy raro”,
sostuvo ante este medio.
Depresivo e introvertido
Rosana
Zanetti definió su relación con Andrés Rossi como
“obsesiva” ya que no quería volver a sufrir como le había
sucedido con su anterior pareja.
“Andrés
no se metía con nadie, no era agresivo ni robaba. Jamás se
metió a un lugar así, nunca intentó suicidarse, no se
había peleado conmigo. Nos íbamos a ir a Córdoba en dos
semanas y estaba haciendo artesanía en macramé. Tenía
presiones económicas pero nunca hubo una gota de agua que
lo hiciera estallar. Era depresivo e introvertido”, contó. |