Sábado 26 de Enero de 2008 - Edición 7350 - Edición digital: 0650

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Dudas de la esposa del hombre que murió al caer de un edificio

“Para mí, todo es muy raro”


ESCENARIO: de la cima de este edificio cayó Rossi el domingo último a las 6 de la madrugada aproximadamente.

En diálogo con EL CIVISMO, la mujer del hombre que murió el domingo a la madrugada tras caer de un edificio en construcción descartó la hipótesis del suicidio.

En el lugar del hecho no fueron encontrados los lentes, una pieza inseparable que tenía Andrés Rossi.

¿Dónde están los lentes de Andrés Rossi? ¿Quién los tiene? ¿Hubo una o más personas que fueron testigos de la caída y luego huyeron por la parte trasera del edificio para escapar por los fondos de una casa deshabitada que tiene su frente en Dr. Muñiz 677? ¿Con quién se peleó “Pupo” en el interior de “Al Diablo” la noche del sábado? ¿Subió atraído sólo por curiosidad? ¿Lo hizo obligado por alguna circunstancia en particular? ¿Fue únicamente por los efectos del alcohol que lo llevaron a la cima de la construcción? ¿Lo obligaron a tener que ascender los tres pisos en medio de la oscuridad? ¿Alguien lo empujó o cayó al perder el equilibrio? ¿Huía de algo o de alguien y eligió la construcción para refugiarse? ¿Perseguía a alguien e intentó atraparlo en el interior del edificio a medio terminar?

Todas estas preguntas buscan respuestas y alguien necesita conocerlas: Rosana Zanetti, desde el domingo viuda de “Pupo” Rossi, para algún día poder explicarle a sus dos hijas qué fue lo que le pasó a su marido en la madrugada del domingo 20 de enero de 2008.

De todos los enigmas que rodean el caso, hay uno que no deja de llamar la atención: los lentes de gruesos cristales eran los ojos que tenía Andrés Rossi para poder mirar y no aparecen por ninguna parte. Quienes lo conocían, aseguran que sin esos anteojos era incapaz de subir y menos bajar por sí solo una escalera.

Lo cierto es que “Pupo” murió al caer a un techo de una altura aproximada a los 15 metros. En medio de la oscuridad, subió o fue llevado hasta la azotea de un edificio de tres plantas que está a medio construir en Alsina al 1400. Sus inseparables lentes no fueron encontrados.

Por todo esto, las circunstancias que rodean esta muerte no terminan de cerrarle a Rosana Zanetti. La mujer no está convencida que se trate de un suicidio y desmiente que el trágico final que tuvo su marido haya sido por cuestiones pasionales, como se especuló en un principio, entre varias hipótesis que se barajaron cuando el hecho era puro misterio.

En cambio, abre varios interrogantes con la esperanza de poder llegar a develar qué le ocurrió a Andrés Sebastián Rossi con quien esa noche cenó, bebió en abundancia, salió a bailar, se separaron aproximadamente a las 5 de la madrugada y al despertarse nunca se imaginó que su esposo era un cuerpo sin vida e indocumentado que estaba en el Hospital Municipal con la cabeza destrozada.

LOS SONIDOS DE LA NOCHE

Vecinos del lugar de la tragedia relataron que “Pupo” Rossi cayó de la losa del tercer piso hacia el techo de chapa que tiene un garage de una casa lindera, gritó, se levantó, volvió a perder el equilibrio y terminó contra el piso del pequeño jardín que tiene a la entrada la vivienda. A los pocos minutos, murió.

Rosana arma una y otra vez las horas que van desde la noche del sábado cuando todo era felicidad hasta el domingo a la mañana donde la incertidumbre por comprobar que su marido no había regresado al hogar se convirtió luego en una pesadilla de la que no logra recuperarse.

Hace un raconto de esos momentos y destaca que ella estuvo llamativamente nerviosa pero no sabe bien por qué. Paralelamente, y como algo extraño en la relación con su pareja, esta vez quien quería salir a bailar era Andrés. Rosana, en cambio, prefería pasar la noche en un lugar tranquilo y alejado del mundanal ruido que suele haber en el centro cuando la gente sale a divertirse un sábado a la noche.

LAS ÚLTIMAS HORAS

“Alrededor de las 2 fuimos a ‘Al Diablo’. Andrés estaba re contento y todo el tiempo bailando pero yo me sentía mal. En un momento, desaparece del boliche. Luego, vuelve, choca con algunos chicos y chicas y se enfrenta cara a cara con un pibe de rastas que tenía una remera blanca. Después se va y aparece con un chico de seguridad que se llama Marcelo Peralta y es amigo mío de la infancia”.

Para esa hora, los dos habían bebido varias cervezas, reconoce Rosana. Peralta le propuso a Zanetti que se retirara del boliche con su marido. Ante la insistencia del personal de “Al Diablo”, decidió salir del local pero antes fue a buscar la cartera que había quedado en la barra. Pasaron unos minutos, se dirigió a la puerta, pero Andrés ya no estaba. Eran poco más de las 5.

“No era la primera vez que lo sacaban de un lugar, pero nunca fue por causas violentas”, admitió su mujer, y no negó que durante la noche del sábado y posterior madrugada fatal del domingo la pareja había consumido alcohol: “No estábamos súper borrachos sino que estábamos alegres”, dijo en diálogo con EL CIVISMO.

Entre las 5.30 y las 6, los vecinos que residen tanto al lado como enfrente del edificio sin terminar escucharon nuevamente ruidos en los techos y gente hablando en el interior de la construcción. Los últimos sonidos que oyó el vecindario ese domingo a la madrugada fueron una exclamación que efectuó Rossi cuando cayó al techo del garaje, el golpe de su cuerpo contra las chapas de zinc y un sonido seco que produjo el cuerpo al dar de lleno en el pequeño jardín. Después, fueron los quejidos de “Pupo” que antecedieron al silencio de su muerte.

A partir de ese momento, todo es enigma. Rosana ya no volvió a ver a Andrés hasta el mediodía del domingo cuando se enteró que había muerto. “Quiero hablar con Marcelo Peralta para saber si salió acompañado de alguien”, busca saber.

“Los anteojos no aparecieron por ningún lado y Andrés no se puede subir a ese lugar de noche porque sin anteojos no veía nada. De ‘Al Diablo’ salió con los anteojos. Más de una vez, jodiéndolo, y no de buena onda, le han sacado los anteojos”, agregó.

“Si estaba la puerta abierta y tenía ganas de hacer pis, a lo mejor entró -estimó-. De noche no se ve nada pero de día yo vi que tiene escaleritas y es como que te lleva a subir, está bueno, es interesante. Quizás yo sea medio infantil y él era como yo. Quizás, por el estado de alcoholemia que tenía lo atrajo ese lugar. Es como un laberinto que te atrae para recorrerlo, como un palacio que falta terminarlo. Pero para mí, todo es muy raro”, sostuvo ante este medio.

Depresivo e introvertido

Rosana Zanetti definió su relación con Andrés Rossi como “obsesiva” ya que no quería volver a sufrir como le había sucedido con su anterior pareja.

“Andrés no se metía con nadie, no era agresivo ni robaba. Jamás se metió a un lugar así, nunca intentó suicidarse, no se había peleado conmigo. Nos íbamos a ir a Córdoba en dos semanas y estaba haciendo artesanía en macramé. Tenía presiones económicas pero nunca hubo una gota de agua que lo hiciera estallar. Era depresivo e introvertido”, contó.

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