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Distintas
propuestas en El Galpón
Tres días de
música

EN ACCION:
el Dadatrío, de Claudio Nuñez, permitió al público local
acercarse a una manifestación musical en la que se funden
jazz, tango y otros variados ritmos.
Jazz,
folklore, tango y música latinoamericana se fusionaron en
los encuentros realizados en El Patio de Atrás. Actuaron
Claudio Nuñez y su Dadatrío, Tabacal y Agustina Blasco y
Alfredo Bogarín.
Nuevos
intérpretes e instrumentistas han encontrado en El Galpón
y en su Patio de Atrás, el espacio natural para dar a
conocer sus inquietudes artísticas. Algunos exhiben en su
currículum la formación y logros obtenidos, dando cuenta
de las distintas agrupaciones que han integrado en su paso
por la música. En todos los casos, han evidenciado
iniciativas propias, esfuerzo y, en especial, mucho empeño
en que sus propuestas alcancen a un público mayoritario.
El último
fin de semana el espacio abierto deparó el encuentro con
tres nuevas estéticas musicales.
El
viernes fue la ocasión de conocer a Claudio Nuñez y su
Dadatrío. Formado en guitarra clásica, composición y
dirección coral, llegó acompañado por Patricio Pietrek en
bajos eléctricos, Daniela Smeke en percusión, batería y
accesorios.
En
diálogo con EL CIVISMO, contó que con 22 años y ni bien
terminado sus estudios en dirección coral en la
Universidad -efectuados para no perder un año por llegar
tarde a la inscripción de dirección orquestal- concretó
una experiencia musical de más de 20 años en Estados
Unidos. El motivo de su partida se debió a que por
entonces, el año 81 “tiempo del Proceso, no había miras de
que se acabara al otro día”. Entonces, incursionando en
política, y sin ninguna experiencia más que de estudios,
se fue con su esposa primero a Los Ángeles y luego a Nueva
York.
“Son dos
planetas diferentes, la costa este y oeste. Los Ángeles
tiene mucha industria musical pero ligada al cine y la
televisión y hay muy poca actividad under que era lo que
me interesaba”. En aquellos años participó en diferentes
proyectos musicales pero rescata puntualmente dos: un trío
de música hindú y otro que fue el primer Claudio Nuñez
Trío con el que hizo música de vanguardia para 30 o 50
personas, “no muy diferente de lo que pasa acá”.
Viviendo
a 30 cuadras de las Torres Gemelas, reconoce que a partir
de 2001 la ciudad de Nueva York se volvió un lugar muy
policíaco, y teniendo dos chicos, uno que empezaba la
escuela primaria y otro el jardín de infantes, con su
esposa decidieron volver.
Aquí
tiene dos formaciones, el Dadatrío y Claudio Nuñez Trío,
con las que actúa en distintos espacios, especialmente en
Palermo viejo; además tiene alumnos de música y hace
arreglos para el exterior. Interrogado acerca de su
música, a la que bautizó “ano(no)dada” como su sello
discográfico, cree que es una forma muy especial, ya que
no es jazz tradicional, aunque tiene improvisación, pero
con influencias de folklore o música hindú. Sin embargo,
su actuación en nuestra ciudad no fue de la calidad que se
esperaba con relación a sus antecedentes.
La
noche de “Tabacal”
Un
cuarteto es la base de “Tabacal”, formación local que
integran Adrián Rodríguez en voz y guitarra; Marcelo
Ismael en bajo; Hugo Pedraza en batería y Franco Sendín en
armónica.
Tres de
sus integrantes mantuvieron a lo largo de seis años una
banda de rock que se conoció como “Los de Abajo”, y al
irse uno de sus integrantes, y gustándole el blues, dieron
forma al nuevo grupo.
Así nació
“Tabacal” hace más de dos años, a la que decidieron
conferirle otro estilo.
Distintos
sitios de la ciudad ya han escuchado su propuesta,
edificada en los comienzos con covers y muy pocos temas
propios. Pero ese repertorio fue variando con el tiempo.
En la actualidad se esmeran en dar a conocer temas
propios, que enlazan rock y blues y “otras cosas” que
afirman, dan identidad al grupo.
Cuentan
que, en su momento, abocados a encontrar el nombre de la
banda la relación vino por el tabaco, un vicio que se
esquiva y que se promociona mucho menos que la droga y que
entienden más poderoso que todos. “Nos identifica
-expresaron casi todos juntos- porque muchas veces
quisimos dejar de fumar sin poder lograrlo”.
Adrián
toma la iniciativa en el momento de componer y escribe
sobre lo que le va pasando, mientras los demás tiran
ideas. Las edades del grupo oscilan entre 21 y 34 y antes
de “Los de Abajo” tuvieron sus propias experiencias en la
música.
En la
actualidad están ocupados en dar forma a su primer
registro, entendiendo que un disco permite abrir muchas
puertas.
Y si bien
tienen la posibilidad de hacerse oír en muchos espacios
locales, la mira está más allá. Por lo pronto, tienen una
invitación para tocar en Córdoba. “Es importante
enfrentarse a otros públicos, a otras caras”, dejan
entrever, subrayando, por último, la importancia que le
dan a la amistad dentro del grupo. Hay discusiones, pero,
como en un matrimonio, hay respeto y sentido de la
responsabilidad, confían.
Blasco
y Bogarín
La noche
del domingo tuvo como protagonistas a Agustina Blasco y
Alfredo Bogarín, que integran voz e instrumento con el
respaldo de la solidez profesional.
Blasco,
ya de joven, tuvo destacada participación en los Torneos
Juveniles Bonaerenses, donde logró imponerse a nivel
regional y llegó a Mar del Plata donde obtuvo el
reconocimiento del jurado. Más adelante y ya
perfeccionándose en canto y música, logró un espacio en
Argentina en Luján y en distintos centros culturales de
nuestra ciudad.
Estudiante de música, ha logrado conformar una dupla
especial con Bogarín, un excelente acompañante
instrumental de guitarra que llegó a nuestra ciudad para
ganarse -por su profesionalismo- el respeto de músicos e
intérpretes vocales.
Juntos
tuvieron a cargo el cierre de los espectáculos de fin de
semana, incluyendo en el repertorio en especial folklore y
tangos.
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