Miércoles 30 de Enero de 2008 - Edición 7351 - Edición digital: 0651

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Carta de Lectores

Carta a la Dra. Rosso

En nuestro carácter de abonados a la Cooperativa Eléctrica de esta ciudad nos dirigimos a las autoridades competentes, con amplios poderes de intervención y decisión política, para responsabilizar públicamente en ejercicio de nuestros derechos y garantías individuales expresamente incorporados en nuestra Constitución Nacional, al ex ministro de Infraestructura, Vivienda y Servicios Públicos, Sr. Eduardo Sícaro que, de acuerdo a la resolución emanada del decreto provincial Nº 3007 del año 2006, lograra mediante leonina gestión como ministro del gobierno provincial del área afectada a sus funciones, autorizar a todas las cooperativas a nivel provincial licencia para cobrar una cuota fija de “3 pesos” para financiar futuras inversiones.

Este escandaloso e incalificable tarifazo a espaldas de los abonados sin mediar consulta previa, pone al descubierto la cruda realidad que sectores gerenciales, con fuerte respaldo del poder público y ante la notoria ausencia de una seguridad jurídica, han convertido a las cooperativas en mercados financieros.

En nuestro carácter de abonados de esta Cooperativa Eléctrica consideramos estar amparados por soberanos derechos constitucionales al repudiar, rechazar y desconocer el aval o convenio encubierto OCEBA, Organismo de Control de Energía Eléctrica, por considerar que es una flagrante y directa violación a los legítimos derechos de los abonados, por interpretar que hay un avance irracional de origen gerencial que transgrede y lesiona legítimos derechos adquiridos de los asociados.

Porque diferenciamos empresas de este rubro, Edenor, Edesur y otras multinacionales que operan dentro de un libre mercado de competencias, a diferencia de las cooperativas, cuyo origen nacional y contenido social es estar al servicio de la comunidad sin el espíritu encubierto de lucrar.

Las claras normas y reglas de expansión y futuras obras de intervención deberían estar sujetas al capital pasivo acumulado sin transgredir impunemente el transparente contenido fundacional de cooperativas.

Ante la virtual desprotección por no existir un órgano del Estado que regule y controle con justicia, equidad y transparencia decisiones que avasallan y atentan contra la economía popular, rogamos se considere si se cree conveniente un tratamiento H.C.D.

Firmado: Zulma Garavano, Eva Alvelo, Héctor Diodatto, Ramón Manzilla, Lorenzo Alvelo, Patricia Godoy, Alejandro Pimentel, Zunilda Ponti y siguen las firmas.


Abuelos con Graciela Rosso

Los Abuelos de la Tercera Edad, los que la votamos y los que no lo hicimos, estamos totalmente de acuerdo con las medidas tomadas por usted.

Nosotros somos los abuelos para los que la mesa del domingo era sagrada, punto de reunión de la familia; donde la cabecera era privilegio del padre y del abuelo, y la palabra de ellos era escuchada con atención; los avalaba su experiencia y sus años.

Hoy los chicos llegan de "divertirse" a las 9 o 10 de la mañana, evitando así el diálogo familiar.

Es por eso, Dra. Rosso, que estamos totalmente de acuerdo y a sus órdenes para lo que nos necesite. Nos encontrará siempre trabajando en Alem 527, en "La casita del jubilado", junto a otra compañera de tareas, Dora E. Bergara de Revello.

Firmado: Mabel V. de Marotti, Marta A. Danunzio, Mario Groccia, María E. Casas, Francisco Groccia, José M. Cano y siguen las firmas.


El cooperativismo como práctica de afirmación humana

La cooperación es un sistema económico que tiende a la satisfacción de las necesidades de los usuarios, asociados democráticamente, de cuya gestión de servicio son beneficiarios. Su surgimiento es una respuesta a los problemas de la expansión y concentración de la industria, del comercio y de las finanzas que trajo consigo el desarrollo del capitalismo, con sus ciclos y sus crisis que golpeaban rudamente sobre los sectores más débiles de la sociedad. Los principios de sus precursores teóricos, los llamados socialistas utópicos, así como la propia práctica cooperativista apuntaron a resolver problemas sociales, a valorizar la iniciativa y dirección de los asociados, a resaltar la armonía y no la competencia, a criticar al individualismo, a promover la conciliación social entre el capital y el trabajo.

Hablar del cooperativismo es hablar de una actividad humana solidaria de fecundo desarrollo secular en nuestro país.

La cooperativa es una empresa ética y eficaz, jurídica y económica, gestionada democráticamente por sus asociados e integrada por personas que, inspiradas en la solidaridad, persiguen la satisfacción de aspiraciones, necesidades e intereses comunes, sin intermediarios ni fines de lucro.

La eficacia de esta fórmula jurídica socioeconómica quedó sobradamente acreditada mediante la satisfacción de diversas necesidades, aspiraciones e intereses en distintos sectores de la comunidad nacional y extranjera.

Islandia, Finlandia e Israel encuadraron su acción económica casi enteramente en el marco cooperativo. Una nómina más extensa de países implantó la enseñanza de doctrina y práctica cooperativas en escuelas y universidades. La historia del pensamiento cooperativo contó siempre con las mismas metas: eliminación del lucro, desarrollo de la democracia económica y de la dignidad y responsabilidad de quienes accionan en común. Hubo matices ideológicos en las doctrinas, identificaciones transitorias con regímenes y tendencias políticas que no pudieron eliminar ni saldar la deuda con los pioneros de Rochdale.

De ellos derivan también los principios. La democracia es un ejemplo. Incorporada al estatuto de ese grupo el 7 de agosto de 1845 y traducida en la fórmula de equivalencia "un socio-un voto", al margen del capital aportado y de las operaciones realizadas por el ente.

El cooperativismo no es una ideología, sino un sistema correctivo de eventuales distorsiones del mercado o del Estado.

Aurelio Flores Aranda

Abogado e investigador del Área de Estudios en Cooperativismo y Mutualismo de la Universidad de Belgrano

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