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Donde se
“hace” educación se hace política, nunca partidismo
A diferencia
de otros espacios, aquellos donde se “hace” educación
nunca puede hacerse partidismo, ni desde las ideas, ni
desde los actos humanos, ni desde los actos políticos, y
menos desde la ubicación o no de las personas que imparten
los valores y contenidos culturales, técnicos, sociales,
cognitivos, actitudinales y de procedimientos. Esto es
así, entre muchas otras cosas, para poder garantizar la
libertad e independencia en el pensamiento de los que
enseñan y aprenden, en la necesidad de una continuidad en
las gestiones de supervisión y de trabajo de los docentes.
Las instituciones educativas nunca terminan sus procesos
en años calendarios, ni lectivos; una gestión lleva, y
conlleva, la vida educativa de personas (no de elementos
de consumo o producción) en procesos más o menos
duraderos, según los distintos niveles de la enseñanza.
Esta
estabilidad laboral e institucional (justo ahora que las
instituciones están tan en crisis, pensemos en las
instituciones policiales, de justicia, hasta las
familiares) se garantiza (y para que entiendan los que no
están en el sistema) desde el Estatuto del Docente, marco
legal para formar, designar, ascender, sancionar,
respaldar, calificar, evaluar, licenciar, seguir el
desempeño, categorizar, promover y demás, a todos y cada
uno de los agentes y organismos oficiales dependientes de
la Dirección General de Cultura y Educación, sea pública o
privada en cualquier nivel y rama, en cualquier lugar del
territorio de la provincia de Buenos Aires.
En el
ámbito público nos encontramos con las escuelas cuyo
empleador y “dueño” es el mismo, el Estado provincial o
sea todos, porque Estado es cada uno de los ciudadanos. No
es el dueño el gobierno, que llegaría a ser sinónimo, en
su origen remoto de partidismo. Ya que los gobernantes
ascienden al “poder” por representación y respaldo de un
partido político, que es reconocido por un grupo más
numeroso que otro de votantes, se supone que como
representante del pueblo, de masas, una vez en el
ejercicio del gobierno deja de lado su partidismo para
poder ser democrático desde la función pública a la que
accedió, gracias a la confianza y credibilidad que ejerce
sobre el pueblo.
En el
ámbito privado están aquellas instituciones que siendo
oficiales (y para ello tienen que estar reconocidas por el
Estado provincial y compartir sus normas desde la
Dirección Provincial de Educación de Gestión Privada (DiPrEGeP)
tienen un dueño que garantiza la estabilidad (esto nos
habla de Estado de Derecho) de los actores de la educación
y del funcionamiento de los edificios según la norma legal
de bioseguridad, que es el Estado. Y otro diferente de
éste que es un particular, una empresa u otro organismo de
estado “menor”, por ejemplo una Municipalidad. Así, dos
formas o niveles de Estado, uno provincial y otro
municipal, pueden ser dueños y empleadores al mismo tiempo
de una misma institución. Al fin tendría esto que garantir
mucho más la estabilidad y acuerdo ya que, en síntesis, el
“dueño” seríamos nuevamente todos y cada uno de los
ciudadanos desde nuestros representantes.
Por otro
lado
Es la
Educación, o debería ser, un aspecto prioritario a atender
por los gobiernos, ya que ellos mismos son lo que son,
desde las personas, gracias a la educación recibida y por
la educación recibida. Los pueblos son por la educación de
sus hombres. Por los que la recibieron en organismos
formales, y los que aprendieron (por sordera de quienes
debían garantizar el derecho de los ciudadanos a recibir
educación pública) la de “la calle”. Surge, entonces, el
simple razonamiento de que es imprescindible sumar para
acrecentar, hacer crecer, mejorar, desarrollar, acompañar
cualquier institución que estando en funcionamiento, y
pudiendo demostrar en el día a día y en la evaluación año
a año, su apuntalamiento y un voto de confianza a los
actores de este sistema.
En el
medio de este simplificado análisis sobre el sistema
educativo oficial y la independencia de la educación sobre
los hombres e ideas de los que hacen la política
partidaria, nos encontramos con el Instituto Municipal
Superior de Educación y Tecnología “Dr. Emilio Mignone”
(nombre más que significativo en cuanto a la lucha por la
Educación, las libertades, y los Derechos Humanos). En
este Instituto que nació por el año 1987, momento en que
la mayoría de los institutos se creaban desde el ámbito
privado, ya que el Estado se encontraba reestructurándose,
renacía o no terminaba de entender la importancia de los
lugares públicos y gratuitos para la formación de
formadores. Éramos, por entonces, uno de los sitios que
buscaron un espacio (desde un accionar conjunto y
comprometido entre Estado provincial y municipal) para la
Educación Superior Oficial; era, y es, educación pública y
gratuita. Este Instituto creció y buscó desde los
diferentes directores (y a lo largo de los diferentes
gobiernos, con muy diferentes ideologías partidarias)
siempre dependientes de la Educación de la Provincia,
desde sus “cabezas” en la DENO, la DiEGeP -actualmente
DiPrEGeP- diferentes espacios. Con esta última gestión se
buscaron, a lo largo de los últimos cuatro años, un
crecimiento en la cantidad de carreras, pero más
importante todavía, en cuanto a la calidad. Así, de la
mano de Griselda Krauth, Raúl Matranga, Claudia Arana, y
los coordinadores de cada carrera, María Dolores Martínez,
Margarita Rols, Mariana Ballesteros, Graciela Cortabarría
y Daniel Merialdo, quienes supieron leer las necesidades e
intereses de una sociedad toda, se abrieron las carreras
nuevas, atendiendo la calidad de los títulos, ya que son
licenciaturas y tecnicaturas, en articulación con
Universidades y con actualización y especializaciones a
través de cursos.
Se
encuentran involucrados treinta y cinco docentes y sesenta
y nueve docentes no subvencionados, siendo la carrera de
Educación Física la que cuenta con subvención total por
parte de la Dirección General de Cultura y Educación, y
responde a 260 alumnos de variadísimas edades y
condiciones sociales, económicas y culturales, y que,
además, llegan de diferentes ciudades cercanas como San
Antonio de Areco, S. Andrés de Giles, Mercedes, Moreno.
Como
todos los agentes de la Educación Oficial sus trabajos y
estabilidad son garantidos desde derechos y deberes, por
la normativa vigente que es la ley escrita en el Estatuto
del Docente. Existen responsabilidades y competencias
compartidas entre el estado provincial y el municipal.
Como todo dueño, la Municipalidad puede determinar la
continuidad o no del personal, la continuidad o no del
Instituto. El Estado provincial, desde la Dirección
General de Cultura y Educación, deberá analizar la
legalidad de estas acciones para garantizar el
cumplimiento del Estatuto. Pero cabe ahora analizar, y
ésta es tarea de cada uno de los ciudadanos, de los
actores de la educación dentro de este Instituto y de las
autoridades en general y en particular:
- Qué
dueño puede pensar en modificar radicalmente aquello que
ha demostrado que funciona muy bien, que crece año a año,
que es formador de ciudadanos libres, pensantes, con
juicio crítico, independientes, capaces de generar y
generarse lugares de trabajo, que responde a demandas
laborales genuinas de la ciudad, que cuentan con una
reinserción laboral real, concreta, que responde a la
vocación popular, y que está dentro de la Política del
Estado provincial.
- Qué
dueño puede pensar en desbaratar arbitrariamente una
organización humana de trabajo educativo.
- Qué
dueño puede generar dentro de los espacios laborales
diversidades que nunca permitan la unidad, desde su
concepción, ante la falta de claridad en el accionar, las
dobles palabras, los mensajes encontrados, las altas y
bajas consecutivas, los no encuentros personales, los
dimes y diretes.
- Qué
dueño puede pensar generar, además, un gasto extra
(pensando en una doble dirección, un doble secretariado,
doble representación legal) cuando los que están son pagos
por el Estado provincial sin ocasionar gastos propios.
- Qué
dueño puede pensar en desestabilizar un establecimiento
educativo en funcionamiento poniendo en peligro la
continuidad del mismo cuando el Estado nacional y
provincial apuntan a la creación de establecimientos en
todos los distritos ramas y niveles de educación
invirtiendo fondos desde la DPI (Dirección Provincial de
Infraestructura), por ejemplo, como hacía más de una
década no se hacía.
Desde mi
humilde e ignorante lugar de pensamiento creo que ningún
dueño puede cerrar ni cambiar radicalmente nada, ningún
espacio educativo que determine comprobadamente un lugar
de crecimiento social. Y menos un dueño que represente a
un pueblo, como lo es la Municipalidad, dueño del
Instituto. Ya que el intendente, desde su figura, nunca
hace lo que quiere sino lo que sus representados quieren,
los beneficie, les genere un lugar de mejoramiento de
vida, les garantice un mejor estilo de vida, les abra
caminos y espacios laborales.
Nunca
quien haya llegado a un espacio de “poder puede”,
arbitrariamente, desbaratar un sistema ni desconocer una
normativa. Desatendiendo, sobretodo, lo que significa y
representa la estabilidad de las instituciones sociales y
lo que significa trabajar con personas y bregar por un
equilibrio. Siempre son bien recibidos los cambios, las
modificaciones, en tanto y en cuanto respeten, sumen,
resguarden, atiendan, hayan sido comprobadas las
necesidades de ejecución y estas surjan de un análisis;
cuando no terminan siendo arbitrarias, autoritarias,
apresuradas, partidistas. Y, entonces, se violenta la
forma.
Y donde
se hace educación sinceramente se hace política, ya que
los hombres somos políticos por naturaleza, pero nunca
puede hacerse partidismo, a menos que se necesite un
pueblo sin independencia de pensamiento.
Solamente
espero que si presenciamos un desbaratamiento del
Instituto no nos tome por sorpresa, no podamos decir: “Yo
no sabía nada”, no tengamos que lamentarnos sobre lo ya
hecho. Son estos días en que no todos estamos con la
totalidad de las atenciones puestas, son tiempos de
descanso, son momentos en que cuesta informarnos, son
tiempos en que, lo que se haga, puede entenderse como
entre “gallos y medianoche”.
Silvia
López Arce
Carta
enviada a la Municipalidad el 24 de enero
Aclaración
Con
respecto a la nota aparecida en este bisemanario con fecha
del 23 de enero último, titulada “Falta de respeto”, la
comisión de la Plaza de las Artes de Luján quiere aclarar
que la feria se rige por un reglamento interno en donde se
establecen normas, rubros y cupos que son tenidos en
cuenta por los fiscales para realizar su trabajo.
Hay
algunos artesanos que no comprenden cuando los cupos están
cubiertos y puede ser motivo de mala interpretación.
También
queremos aclarar que esta persona nunca fue dejada sin
puesto, es más, hasta el día 26 de enero estuvo ocupando
dos puestos.
Es
importante destacar que la tarea de fiscal no es fácil y a
veces puede ser mal interpretada.
Comisión
Asoc. Plaza de las Artes de Luján
Personería Jurídica Mat. 29.638
Permiso
Municipal Decreto 518 |