|
EL
CIVISMO dialogó con el designado arzobispo Agustín
Radrizzani
“Los
religiosos progresistas miran más hacia el futuro”
El 29
de marzo por la tarde, el hoy obispo de Lomas de Zamora,
Agustín Radrizzani, tomará posesión de la Arquidiócesis de
Mercedes-Luján.
Dialogó con este medio sobre su pasado, su trabajo junto a
Jaime de Nevares, su veneración por Ceferino Namuncurá y
su cátedra de Derechos Humanos.
También opinó sobre el ateísmo manifestado por nuestra
jefa comunal. “Es un botón de muestra de nuestro mundo
actual”, dijo.
- Lo
primero que le pido es si se puede presentar brevemente.
- Nací el
22 de septiembre de 1944, en la ciudad de Avellaneda. Hice
mis estudios en Bernal porque de pequeñito mis padres
compraron una casita a ser pagada a 40 años. Viví toda mi
vida en Bernal y la Teología la hice en Italia. A la
vuelta de esos estudios, fui el encargado de la formación
de seminaristas. Era maestro de novicios cuando el Papa me
pidió que vaya como obispo a la provincia de Neuquén. Ahí
reemplacé al obispo Jaime de Nevares. Después de diez años
fui a Lomas de Zamora y después de seis años y medio voy a
la Arquidiócesis de Mercedes-Luján.
- ¿Lo
conoció personalmente a Jaime de Nevares?
- Sí, sí,
vivimos cinco años juntos.
-
Usted que lo conoció, ¿cómo lo describiría?
- Se lo
conoce por su fama. Yo lo describiría como un hombre
profundamente humano y profundamente creyente. Era un
hombre con una gran riqueza humana, muy culto. Era
abogado, había ejercido esa profesión y dejó todo para
ingresar en el seminario. Como sacerdote trabajó con los
seminaristas y terminó siendo obispo en Neuquén. En esa
provincia intentó defender a los obreros en El Chocón, a
los indígenas y a los extranjeros, en especial a los
chilenos. Él trataba de defender siempre a los que menos
tenían y menos podían. Era voz de los que no tenían voz.
Yo creo que por él se llegó a definir a Neuquén como la
capital de los Derechos Humanos.
- ¿De
su paso por el sur surge su defensa de la beatificación de
Ceferino Namuncurá?
- Sí, y
también por pertenecer a la familia salesiana. Es muy
atrayente la figura de Ceferino, el indiecito santo. Era
un muchacho, un niño y un adolescente sin riquezas, sin
título, sin tierras y sin salud, que demuestra que Dios
termina eligiendo lo pequeño y lo humilde para realizar
sus obras grandes.
- ¿Qué
opina de la definición de los religiosos entre
conservadores y progresistas?
- Creo
que los dos tratan de servir al reino de Dios. Los
conservadores quisieran que el pueblo, las familias y la
gente no vaya a perder la riqueza de la fe que ha recibido
de sus mayores, con sus novenas, la plena ortodoxia, las
procesiones. En cierto modo, algunos conservadores miran
más al pasado. Y los progresistas miran más hacia el
futuro. Pero los dos tratan de construir el mundo para que
responda al bien común y que la ciudadanía pueda ser cada
vez más humana.
-
¿Usted se posicionaría más como un progresista?
- Sí,
depende de las cosas. Si me preguntás si me interesa que
los sacerdotes lleven sotana o no la lleven, te diré que
lo que quisiera es que los sacerdotes y los obispos
estemos al servicio de la gente, independientemente de más
o menos sotana. Son todas cosas que te la sugiere la misma
historia.
- La
intendenta de Luján, si bien aclaró que no tiene
intenciones de hacer difusión de su condición, se definió
como atea. ¿Lo cree un condicionante para su labor
pastoral?
- Creo
que es un botón de muestra del mundo actual. Si hace un
siglo todos se profesaban creyentes y una minoría eran
ateos o indiferentes, en el momento actual algunos se
profesan creyentes, otros indiferentes y otros ateos o
agnósticos. Para mí eso no es un obstáculo en la tarea
pastoral. Lo que es importante es que haya una relación
humanamente cordial de ella hacia la Iglesia y de la
Iglesia hacia ella.
- Para
lo cual usted estaría predispuesto.
- Sin
duda. No tengo dificultad.
-
Hablando de predisposición, ¿está al tanto de las visitas
anuales a Luján que hace el Círculo San Bernardo de
Claraval?
- No, no,
no tengo presente a ese Círculo. No los conozco, no tengo
trato.
-
Cuando se supo de su designación, hubo medios que
recordaron la figura de Ogñenovich, quien fuera obispo de
Mercedes-Luján. ¿Lo conoce?
- Sí, sí,
lo he conocido. Es alto, grande y con vozarrón fuerte.
- ¿Al
arzobispo Rubén Di Monte lo conoce?
- Nos
encontramos dos veces al año en la Conferencia Episcopal.
Pero no tengo una relación muy grande con él porque no
somos limítrofes. Yo tengo más relación con el obispo de
San Justo, de Quilmes y de Avellaneda. Y con el cardenal
Bergoglio porque formamos parte de la misma Provincia
Eclesiástica.
-
Usted además tiene un cargo en la Conferencia Episcopal.
- Soy
vicepresidente segundo. Los obispos eligen una especie de
comisión directiva, con un presidente, dos vicepresidentes
y un secretario. Estas cuatro personas tienen que
armonizar los diferentes problemas y plantearlos en las
reuniones. Si hay un problema puntual en la Conferencia
Episcopal, es más fácil reunir a cuatro personas que
reunir a veinte o cien como en un plenario. La comisión es
un elemento de agilidad para respuestas inmediatas ante
situaciones sociales que surgen con la historia.
-
¿Usted da clases de Derechos Humanos en una universidad?
- Soy
profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad
Nacional de Lomas de Zamora. Soy el titular de la cátedra.
Era la cátedra de monseñor Novak. Yo lo visité cuando ya
estaba bastante enfermo y él me dijo que estaba muy
contento que un obispo muy amigo sea vecino de diócesis.
Me lo dijo pensando que salía de esa. Pero su salud se
agravó. El 23 de junio de 2001 tomé posesión en Lomas de
Zamora y poco tiempo después él fallece. Un par de meses
después la Universidad me pidió que yo asumiera la cátedra
de Derechos Humanos. En ese momento les dije que no me
sentía con tiempo disponible porque quería conocer la
Diócesis de Lomas, que es muy extensa. Me dijeron que me
tome un tiempo. Me reuní con laicos y abogados y me
dijeron que me acompañarían en la cátedra. Es una cátedra
que ya tiene 5 o 6 años de vigencia y tiene mucha
concurrencia de alumnos, más que por mí, por los
profesores que me acompañan. Ubiqué a gente muy
cualificada y recta en su modo de proceder.
- No
debe haber muchos obispos como docentes en universidades
nacionales a cargo de clases de Derechos Humanos y menos
como titulares de cátedra.
- Creo
que no, creo lo mismo que vos.
“NO
SOY SUPERMAN”
-
Tengo entendido que ha venido unas cuantas veces a la
Basílica.
- Estuve
en la Basílica unas cuantas veces. Voy a la Basílica al
menos dos veces al año, pero no conozco la diócesis. Sólo
sé del atractivo de la Virgen y sé que es un lugar de
mucha repercusión para la piedad popular. Tengo el
conocimiento que puede tener cualquier fiel.
- ¿A
usted le consta que cada fin de semana estaría viniendo
más gente a Luján?
- No
conozco esos detalles, pero es una alegría saber que esa
gente frecuenta la ‘casa de la Madre’, porque es el lugar
donde como a Juan Diego la Virgen de Guadalupe le pidió
que hiciera una ermita o capilla para trasmitir su ternura
a sus hijos. Eso es un poco lo que tiene Luján.
-
¿Están definidos los detalles de su asunción?
- Será el
29 de marzo a las 15.30, en la Basílica. Se eligió este
templo no porque sea más o menos que Mercedes, porque en
realidad la Catedral es en Mercedes. Pero había dos
problemas: la capacidad y la gente que iría de esta zona
sur. El viaje se les hace un poquito más complicado. Sin
embargo, el 30 de marzo estaré en la Catedral de Mercedes.
- ¿Ya
tuvo un diálogo de transición con Di Monte?
- El día
que me nombraron, él vino por la tarde a saludarme. Pero
después no nos vimos más o sólo de pasada.
-
¿Queda pendiente alguna reunión? Aunque desconozco cómo
son estas situaciones.
- Yo
tampoco lo sé. Estamos iguales.
- Por
último, ¿qué mensaje le daría a los feligreses que toman
la noticia de su llegada con gran expectativa?
- Deseo
ir a allí y conocerlos, acompañarlos, ayudarlos. Haré lo
que pueda, como hice en Neuquén y en Lomas de Zamora.
Varios me dijeron lo mismo que vos, que hay gran
expectativa. Yo no soy ni superman ni el agente 007, pero
voy a acompañar a las comunidades en la medida de mis
posibilidades y trataré de ayudar a resolver los
problemas. Con la ayuda de Dios, espero no crear problemas
nuevos. |