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Los superpoderes
En nuestro país,
lamentablemente, muchas actitudes equivocadas,
irregulares y hasta en muchos casos delictivas, se
difunden y contagian como si se tratara de una
enfermedad epidémica. Desde la violencia en el fútbol
hasta la inconciencia en el manejo vehicular; desde el
descuido por el medioambiente hasta la arbitraria
administración que cada día más funcionarios públicos
hacen de los bienes del Estado, son algunos ejemplos de
las "malas costumbres" a las que los argentinos cada vez
nos acostumbramos más y hasta adherimos o consentimos
con nuestra indeferencia.
Pero si hay algo que
degrada a una sociedad hasta consumirla, es la falta de
respeto por sus instituciones públicas. Y aún más grave,
si esos vicios son impulsados y/o consolidados por
funcionarios electos. Nuestro gobierno se define
constitucionalmente como "republicano". ¿Lo sabrán los
intendentes "superpoderosos"? Porque aunque los Concejos
Deliberantes, autodefinidos como "infrapoderosos", les
hayan concedido la posibilidad de hacer uso y abuso de
los recursos del común, aquéllos, a partir de sus
principios éticos y morales (de los que evidentemente
carecen), deberían negarse a tal degenerado privilegio.
Fundamentar este
disparate institucional en la necesidad de dar respuesta
a "...gente desesperada que golpea la puerta del
municipio..." demuestra, al menos, el desconocimiento
que estos funcionarios poseen de la Ley, que contempla
las situaciones de urgencia extrema, permitiendo al
intendente gastar en conceptos que el presupuesto no
prevé.
Pero la Ley se refiere a
situaciones catastróficas, imposibles de presupuestar, o
de una emergencia y urgencia tal que su falta de
atención inmediata pondría en peligro la subsistencia
misma de la comunidad. Para el resto de las necesidades
colectivas que deban atenderse desde el Estado, existe
una magnífica herramienta llamada "presupuesto",
diseñada todos los años por los representantes de la
ciudadanía.
Y ese diseño, para que
resulte eficaz y eficiente a la hora de satisfacer esas
necesidades colectivas, debe basarse en técnicas
modernas de planificación y control. Si estas técnicas
se aplicaran (presupuestación por programas, gestión por
objetivos y resultados, tableros de comando, etc.), muy
pocas necesidades públicas quedarían sin prever. Pero
parece que los intendentes del conurbano, o desconocen
la existencia de estas técnicas (lo que resultaría grave
y evidenciaría falta de idoneidad para el cargo que
ocupan), o prefieren ignorarlas (aunque la normativa los
obliga a aplicarlas) para hacer del presupuesto no ya
una potente herramienta para la buena administración del
erario, sino un instrumento para consolidar la demagogia
y el clientelismo que vienen caracterizando desde hace
años a muchas de estas administraciones comunales.
Presentar ante el Concejo
Deliberante un presupuesto con poco crédito para
contratos y mucho para salud, educación y vivienda
"queda bien". Pero luego, a lo largo del ejercicio, los
superpoderes permiten que esas partidas se transfieran a
contratos de personal infundados, subsidios a amigos, u
obras faraónicas adjudicadas a algún empresario cercano
al poder político.
Volvamos a respetar la
República, porque será la única forma de volver a
respetarnos como sociedad.
Cdor. Carlos Pedro Pérez
Docente ordinario a cargo
de la materia Contabilidad Pública de la UNLu
Ex Contador Municipal y
ex Concejal por dos períodos
A los Jubilados
Independientes
Mi nombre es Osvaldo
Santillán, presidente del Centro de Jubilados y
Pensionados de Open Door, y me pregunto:
- Por qué no gestionamos
la posibilidad de tener una terapia intensiva para los
jubilados, que somos 12.000 aproximadamente.
- Por qué no gestionamos
conseguir 20 o 30 camas para nuestra asistencia
primaria.
- Por qué no gestionamos
el 82% móvil.
- Por qué cuestionan al
interventor, nombrado por la intendenta, si todavía no
sabemos cómo va a actuar y ya lo quieren relevar...
¿Qué pasa?
DNI 4.720.103
Por los niños
Sr. director del
Hospital:
¿Usted sabe lo que sucede
en Pediatría?
El sábado 19 de enero, a
las 23.30, ingresamos con mi nieta con 40 grados de
fiebre y vómitos, después de que la mamá no le pudo
bajar la fierre con baños y medicación correspondientes.
Informé a las enfermeras y me contestaron que tenía que
esperar. A pesar de ser una guardia tranquila estuvimos
solas en el pasillo esperando más de 30 minutos. La nena
se descompensó, tuvo vómitos y más fiebre.
Los nervios me
traicionaron; volví a golpear la puerta y cuando la abrí
vi que estaban tomando te. Salieron las cuatro –médica y
enfermeras- como asombradas ante el cuadro de mi nieta.
Entonces me descontrolé y accedieron a atenderla.
¿Qué hicieron? Le
pusieron una inyección y la mandaron al pasillo para que
la controlara la mamá. Yo pregunto, ¿quién tiene que
controlar una nena de 4 años: la mamá tirada en el banco
de la sala de espera o la doctora en el lugar que
corresponde? Y no me digan que no había camillas porque
en la sala sobraran las camillas.
Le pusieron una inyección
y al minuto la nena se volvió a descompensar. Al ver el
cuadro tan lamentable que tuvo que pasar mi nieta volví
a golpear la puerta y soportar las caras y muecas de mal
humor de enfermeras y médica, pero entonces se dignaron
a poner la nena dentro de Pediatría y le indicaron una
placa.
Señor director del
Hospital: dése una vueltita por pediatría en horarios
pico (de noche) los fines de semana. Pasan cosas que
usted tal vez no está enterado. Los niños se merecen una
atención digna o, por lo menos, humana.
Alicia
DNI 10.422.086
Guardia de vacaciones
Gracias Clínica Güemes:
Por dejarnos esperando
con mi sobrino más de una hora para su atención en
guardia de Pediatría, el sábado 26 de enero pasado.
Por no saber darnos una
respuesta satisfactoria debido a que mi sobrino tuvo una
quemadura en su ojito y no supieron atenderlo, sabiendo
que esto era muy grave.
Gracias, también, por no
poder localizar a la oftalmóloga de guardia, ya que ésta
estaba de vacaciones pero sin dejar un reemplazo...
En síntesis, gracias por
lavarse las manos, ser muy poco humanos y poco
profesional en lo que hacen...
A quien sí quiero
agradecer de verdad, por su humanidad y comprensión
hacia este accidente, es al oftalmólogo Antonio Carballa,
a quien desgraciadamente tuvimos que molestar a altas
horas de la noche por esta urgencia y ni dudó en atender
a mi sobrino, teniendo que trasladarse hasta su
consultorio.
¡Un millón de gracias!
Porque lamentablemente quedan pocos médicos de su
categoría, día a día esto parece perderse en algunos, y
yo me pregunto:
A quién estamos pagando o
regalando el dinero que invertimos en una obra social si
a la hora de una “guardia en la Clínica Güemes” ésta se
encuentra “siempre de vacaciones”. ¿Adónde vamos con una
urgencia?
Leonardo Caminos
Carta abierta
Los abajo firmantes nos
dirigimos a la intendenta Dra. Rosso, para manifestarle
una gran preocupación que desde hace un tiempo venimos
padeciendo los vecinos de “La Casona”, ubicada en
Beschtedt entre Carlos Pellegrini y Ascassubi.
Hacemos saber que de
jueves a domingos perdemos el derecho al descanso. Los
que tenemos la obligación de levantarnos temprano para
cumplir con nuestro trabajo, los niños, como así también
la gente mayor que tiene necesidad de un descanso digno
en horarios normales por su avanzada edad, tienen que
permanecer despiertos hasta altas horas de la madrugada
obligados por la música fuerte y los disturbios que
generan los concurrentes a ese lugar.
Pedimos su intervención
en carácter de urgente, esperando de esta forma una
pronta respuesta.
Firmado: Mariano Battel,
Domingo Trolli, Luis Zanazzi, Daniel Ferrari, Marisa
González, María Isabel Catania, María R. Perrotta, Julia
Quevedo y siguen las firmas.
¿Usted piensa?
Vea a su alrededor.
¿Pensó alguna vez quién debe ir por la vereda? ¿Los
chicos en bicicleta, las motos, los perros o usted que
va preocupado a su trabajo?
¿Pensó por qué los
vecinos limpian y tiran la basura a los otros vecinos?
¿Por qué dejan sueltos y
enfermos a perros y caballos?
¿Por qué no vigilan a los
chicos que se trepan a su tapial a robar?
¿Por qué “pinchan” sus
cables o hacen conexiones en su techo, total usted no se
entera?
¿Por qué los autos ocupan
su entrada (en una calle vacía) y los recolectores no
pueden recoger la basura?
¿Por qué, por la misma
razón, usted llega cargada de bolsas del supermercado y
debe parar en medio de la calle y “arrastrar” los bultos
hasta su casa?
Fíjese. Mire a su
alrededor: los chicos, los vecinos, los animales, ¿no
cree que también nosotros merecemos de los demás un poco
de respeto?
En los barrios, los
problemas de hoy tienen que ver con la convivencia. Cada
vecino tiene la responsabilidad de dignificar el espacio
que compartimos.
Convivimos en una ciudad
que intenta protegerse a través de “cuadras solidarias”,
pero donde impera el “no te metás”. Marcos Aguinis
escribió: “Unámonos para que prevalezca el diálogo a la
confrontación, la armonía a la prepotencia, la ley a la
transgresión, el respeto a la ofensa”.
Modificar conductas
debiera ser una acción cotidiana para vivir mejor.
Piense: el barrio es un espacio que todos debemos
compartir. Un espacio para vivir.
DNI 2.035.215
Los remises
El tema de la
regularización de los remises es de vital importancia en
nuestra ciudad.
Contamos con poco
transporte público que sea eficiente, puntual y
abarcativo a todas las áreas y barrios y durante horas
inusuales. Por lo tanto, todos los habitantes del centro
y barrios periféricos necesitamos contar con el servicio
de remisería.
Me preocupa, por
supuesto, el estado de los automotores; también, las
deudas que puedan tener con la comuna... pero lo que más
me afecta es:
- No contar con la
suficiente oferta en horas "pico", días de lluvia, de
mucho calor o mucho frío ni cuando los trenes no
respetan sus horarios habituales.
- Cada remisería -empresa
de taxis, cooperativa- no sólo tiene sus propios
aranceles, muy dispares por cierto, sino que -según la
cara del pasajero o el chofer que le toca en suerte-
solicita una tarifa que puede variar hasta en tres o
cuatro pesos por el mismísimo trayecto.
Evito referirme a los
fines de semana, cuando el chofer "huele" que el
pasajero es un turista, un devoto de la Virgen, un
foráneo, un peregrino. Allí las tarifas suben en forma
exponencial.
Respeto todos los planes
que beneficien a los trabajadores, pero solicito se
publique un listado oficial con una tarifa única, según
los Km. recorridos, los parciales de km., los minutos de
espera, etc.
Esa tarifa puede ser
diferenciada cuando se ofrece un servicio con aire
acondicionado, en un coche limpio y en buen estado, pero
nunca cuando se viaja en un auto con el motor fundido,
sin luces, los paragolpes y puertas atados con alambre
(un "troncomóvil" del siglo XXI) y, además, cuando el
auto y su chofer huelen a pelo grasiento y patas sucias.
Agradezco, como siempre,
la publicación de esta nota en Carta de Lectores, en
defensa de los derechos de los nunca respetados
consumidores.
María Inés Ponte de Rivas
landamrkmir@gmail.com |