Sábado 16 de Febrero de 2008 - Edición 7356 - Edición digital: 0656

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Cartas de Lectores

Los superpoderes

En nuestro país, lamentablemente, muchas actitudes equivocadas, irregulares y hasta en muchos casos delictivas, se difunden y contagian como si se tratara de una enfermedad epidémica. Desde la violencia en el fútbol hasta la inconciencia en el manejo vehicular; desde el descuido por el medioambiente hasta la arbitraria administración que cada día más funcionarios públicos hacen de los bienes del Estado, son algunos ejemplos de las "malas costumbres" a las que los argentinos cada vez nos acostumbramos más y hasta adherimos o consentimos con nuestra indeferencia.

Pero si hay algo que degrada a una sociedad hasta consumirla, es la falta de respeto por sus instituciones públicas. Y aún más grave, si esos vicios son impulsados y/o consolidados por funcionarios electos. Nuestro gobierno se define constitucionalmente como "republicano". ¿Lo sabrán los intendentes "superpoderosos"? Porque aunque los Concejos Deliberantes, autodefinidos como "infrapoderosos", les hayan concedido la posibilidad de hacer uso y abuso de los recursos del común, aquéllos, a partir de sus principios éticos y morales (de los que evidentemente carecen), deberían negarse a tal degenerado privilegio.

Fundamentar este disparate institucional en la necesidad de dar respuesta a "...gente desesperada que golpea la puerta del municipio..." demuestra, al menos, el desconocimiento que estos funcionarios poseen de la Ley, que contempla las situaciones de urgencia extrema, permitiendo al intendente gastar en conceptos que el presupuesto no prevé.

Pero la Ley se refiere a situaciones catastróficas, imposibles de presupuestar, o de una emergencia y urgencia tal que su falta de atención inmediata pondría en peligro la subsistencia misma de la comunidad. Para el resto de las necesidades colectivas que deban atenderse desde el Estado, existe una magnífica herramienta llamada "presupuesto", diseñada todos los años por los representantes de la ciudadanía.

Y ese diseño, para que resulte eficaz y eficiente a la hora de satisfacer esas necesidades colectivas, debe basarse en técnicas modernas de planificación y control. Si estas técnicas se aplicaran (presupuestación por programas, gestión por objetivos y resultados, tableros de comando, etc.), muy pocas necesidades públicas quedarían sin prever. Pero parece que los intendentes del conurbano, o desconocen la existencia de estas técnicas (lo que resultaría grave y evidenciaría falta de idoneidad para el cargo que ocupan), o prefieren ignorarlas (aunque la normativa los obliga a aplicarlas) para hacer del presupuesto no ya una potente herramienta para la buena administración del erario, sino un instrumento para consolidar la demagogia y el clientelismo que vienen caracterizando desde hace años a muchas de estas administraciones comunales.

Presentar ante el Concejo Deliberante un presupuesto con poco crédito para contratos y mucho para salud, educación y vivienda "queda bien". Pero luego, a lo largo del ejercicio, los superpoderes permiten que esas partidas se transfieran a contratos de personal infundados, subsidios a amigos, u obras faraónicas adjudicadas a algún empresario cercano al poder político.

Volvamos a respetar la República, porque será la única forma de volver a respetarnos como sociedad.

 

Cdor. Carlos Pedro Pérez

Docente ordinario a cargo de la materia Contabilidad Pública de la UNLu

Ex Contador Municipal y ex Concejal por dos períodos


A los Jubilados Independientes

Mi nombre es Osvaldo Santillán, presidente del Centro de Jubilados y Pensionados de Open Door, y me pregunto:

- Por qué no gestionamos la posibilidad de tener una terapia intensiva para los jubilados, que somos 12.000 aproximadamente.

- Por qué no gestionamos conseguir 20 o 30 camas para nuestra asistencia primaria.

- Por qué no gestionamos el 82% móvil.

- Por qué cuestionan al interventor, nombrado por la intendenta, si todavía no sabemos cómo va a actuar y ya lo quieren relevar...

¿Qué pasa?

 

DNI 4.720.103


Por los niños

Sr. director del Hospital:

¿Usted sabe lo que sucede en Pediatría?

El sábado 19 de enero, a las 23.30, ingresamos con mi nieta con 40 grados de fiebre y vómitos, después de que la mamá no le pudo bajar la fierre con baños y medicación correspondientes. Informé a las enfermeras y me contestaron que tenía que esperar. A pesar de ser una guardia tranquila estuvimos solas en el pasillo esperando más de 30 minutos. La nena se descompensó, tuvo vómitos y más fiebre.

Los nervios me traicionaron; volví a golpear la puerta y cuando la abrí vi que estaban tomando te. Salieron las cuatro –médica y enfermeras- como asombradas ante el cuadro de mi nieta. Entonces me descontrolé y accedieron a atenderla.

¿Qué hicieron? Le pusieron una inyección y la mandaron al pasillo para que la controlara la mamá. Yo pregunto, ¿quién tiene que controlar una nena de 4 años: la mamá tirada en el banco de la sala de espera o la doctora en el lugar que corresponde? Y no me digan que no había camillas porque en la sala sobraran las camillas.

Le pusieron una inyección y al minuto la nena se volvió a descompensar. Al ver el cuadro tan lamentable que tuvo que pasar mi nieta volví a golpear la puerta y soportar las caras y muecas de mal humor de enfermeras y médica, pero entonces se dignaron a poner la nena dentro de Pediatría y le indicaron una placa.

Señor director del Hospital: dése una vueltita por pediatría en horarios pico (de noche) los fines de semana. Pasan cosas que usted tal vez no está enterado. Los niños se merecen una atención digna o, por lo menos, humana.

 

Alicia

DNI 10.422.086


Guardia de vacaciones

Gracias Clínica Güemes:

Por dejarnos esperando con mi sobrino más de una hora para su atención en guardia de Pediatría, el sábado 26 de enero pasado.

Por no saber darnos una respuesta satisfactoria debido a que mi sobrino tuvo una quemadura en su ojito y no supieron atenderlo, sabiendo que esto era muy grave.

Gracias, también, por no poder localizar a la oftalmóloga de guardia, ya que ésta estaba de vacaciones pero sin dejar un reemplazo...

En síntesis, gracias por lavarse las manos, ser muy poco humanos y poco profesional en lo que hacen...

A quien sí quiero agradecer de verdad, por su humanidad y comprensión hacia este accidente, es al oftalmólogo Antonio Carballa, a quien desgraciadamente tuvimos que molestar a altas horas de la noche por esta urgencia y ni dudó en atender a mi sobrino, teniendo que trasladarse hasta su consultorio.

¡Un millón de gracias! Porque lamentablemente quedan pocos médicos de su categoría, día a día esto parece perderse en algunos, y yo me pregunto:

A quién estamos pagando o regalando el dinero que invertimos en una obra social si a la hora de una “guardia en la Clínica Güemes” ésta se encuentra “siempre de vacaciones”. ¿Adónde vamos con una urgencia?

 

Leonardo Caminos


Carta abierta

Los abajo firmantes nos dirigimos a la intendenta Dra. Rosso, para manifestarle una gran preocupación que desde hace un tiempo venimos padeciendo los vecinos de “La Casona”, ubicada en Beschtedt entre Carlos Pellegrini y Ascassubi.

Hacemos saber que de jueves a domingos perdemos el derecho al descanso. Los que tenemos la obligación de levantarnos temprano para cumplir con nuestro trabajo, los niños, como así también la gente mayor que tiene necesidad de un descanso digno en horarios normales por su avanzada edad, tienen que permanecer despiertos hasta altas horas de la madrugada obligados por la música fuerte y los disturbios que generan los concurrentes a ese lugar.

Pedimos su intervención en carácter de urgente, esperando de esta forma una pronta respuesta.

 

Firmado: Mariano Battel, Domingo Trolli, Luis Zanazzi, Daniel Ferrari, Marisa González, María Isabel Catania, María R. Perrotta, Julia Quevedo y siguen las firmas.


¿Usted piensa?

Vea a su alrededor. ¿Pensó alguna vez quién debe ir por la vereda? ¿Los chicos en bicicleta, las motos, los perros o usted que va preocupado a su trabajo?

¿Pensó por qué los vecinos limpian y tiran la basura a los otros vecinos?

¿Por qué dejan sueltos y enfermos a perros y caballos?

¿Por qué no vigilan a los chicos que se trepan a su tapial a robar?

¿Por qué “pinchan” sus cables o hacen conexiones en su techo, total usted no se entera?

¿Por qué los autos ocupan su entrada (en una calle vacía) y los recolectores no pueden recoger la basura?

¿Por qué, por la misma razón, usted llega cargada de bolsas del supermercado y debe parar en medio de la calle y “arrastrar” los bultos hasta su casa?

Fíjese. Mire a su alrededor: los chicos, los vecinos, los animales, ¿no cree que también nosotros merecemos de los demás un poco de respeto?

En los barrios, los problemas de hoy tienen que ver con la convivencia. Cada vecino tiene la responsabilidad de dignificar el espacio que compartimos.

Convivimos en una ciudad que intenta protegerse a través de “cuadras solidarias”, pero donde impera el “no te metás”. Marcos Aguinis escribió: “Unámonos para que prevalezca el diálogo a la confrontación, la armonía a la prepotencia, la ley a la transgresión, el respeto a la ofensa”.

Modificar conductas debiera ser una acción cotidiana para vivir mejor. Piense: el barrio es un espacio que todos debemos compartir. Un espacio para vivir.

 

DNI 2.035.215


Los remises

El tema de la regularización de los remises es de vital importancia en nuestra ciudad.

Contamos con poco transporte público que sea eficiente, puntual y abarcativo a todas las áreas y barrios y durante horas inusuales. Por lo tanto, todos los habitantes del centro y barrios periféricos necesitamos contar con el servicio de remisería.

Me preocupa, por supuesto, el estado de los automotores; también, las deudas que puedan tener con la comuna... pero lo que más me afecta es:

- No contar con la suficiente oferta en horas "pico", días de lluvia, de mucho calor o mucho frío ni cuando los trenes no respetan sus horarios habituales.

- Cada remisería -empresa de taxis, cooperativa- no sólo tiene sus propios aranceles, muy dispares por cierto, sino que -según la cara del pasajero o el chofer que le toca en suerte- solicita una tarifa que puede variar hasta en tres o cuatro pesos por el mismísimo trayecto.

Evito referirme a los fines de semana, cuando el chofer "huele" que el pasajero es un turista, un devoto de la Virgen, un foráneo, un peregrino. Allí las tarifas suben en forma exponencial.

Respeto todos los planes que beneficien a los trabajadores, pero solicito se publique un listado oficial con una tarifa única, según los Km. recorridos, los parciales de km., los minutos de espera, etc.

Esa tarifa puede ser diferenciada cuando se ofrece un servicio con aire acondicionado, en un coche limpio y en buen estado, pero nunca cuando se viaja en un auto con el motor fundido, sin luces, los paragolpes y puertas atados con alambre (un "troncomóvil" del siglo XXI) y, además, cuando el auto y su chofer huelen a pelo grasiento y patas sucias.

Agradezco, como siempre, la publicación de esta nota en Carta de Lectores, en defensa de los derechos de los nunca respetados consumidores.

 

María Inés Ponte de Rivas

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