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Lo que tapa
el aumento
Si, con
esfuerzo, logramos esquivar la euforia que ofrecen los
grandes medios de prensa por el aumento a los jubilados
anunciado por la presidenta de la Nación, Cristina
Fernández de Kirchner –pero anticipado por el diario
Clarín de un domingo, al igual que el pacto Lavagna-Kirchner-,
nos daremos cuenta de alguna omisión y, según parece,
también de presuntos errores en los cálculos.
La
omisión es básica: el gobierno eleva unos pesos los
ingresos de los jubilados y posterga, quién sabe hasta
cuándo, el tratamiento de una ley que determine la
movilidad en los haberes. Porque una cosa es limosnear los
ingresos de los abuelos cada tanto (como ocurre ahora), y
otra muy diferente es establecer un sistema de movilidad
que se rija por los incrementos salariales de cada sector
laboral.
¿Y el
presunto error en el cálculo? “La suba dispuesta ayer
(por el lunes) elevará el haber mínimo a 689 pesos en
julio y se hará efectiva en dos cuotas iguales. El
gobierno vendió un aumento del 15 por ciento, pero en
realidad para este año será de sólo el 11% si se
considera que entre marzo y julio será de sólo el 7,5
por ciento, y que recién a partir del séptimo mes se
completaría el resto de la mejora”, detalla en su
página web “Crítica de la Argentina”, el futuro
diario de Jorge Lanata.
Ese
enfoque, que lamentablemente está ausente en otros medios
de difusión, repara en que con el anuncio del aumento se
busca aplazar la discusión de la movilidad automática
hasta julio (por lo menos), a pesar de lo resuelto por la
Corte Suprema de Justicia en sus dos últimos fallos sobre
el tema.
Pero esos
dos datos sueltos no son lo más interesante que aparece
en esa crónica diferente referida al gran aumento
anunciado para los jubilados. Ese trabajo periodístico
reparó en la lógica de bolsillo; en esa lógica que
choca de frente contra los oficialistas apurados que salen
a pregonar los distintos incrementos que otorgó el
co-gobierno de Cristina y Néstor y que, por fanatismo o
ceguera, no quieren observar cómo fue perdiendo poder
adquisitivo el bolsillo de la tercera edad.
Bajo el
título “Ganadores y perdedores”, se indica que “las
distintas categorías de jubilaciones no tuvieron los
mismos aumentos desde la salida de la convertibilidad. Los
que más ganaron fueron los jubilados con haberes menores
a 300 pesos. Este tramo acumuló aumentos de hasta 238 por
ciento. Los que casi empataron ganan entre 300 y 413
pesos, con incrementos de 103 por ciento. Los que
perdieron fueron los jubilados que cobran más de 414
pesos. Los de hasta 1.342 pesos perdieron un 63% de poder
de compra. Más perjudicados fueron los de más de 1.343
pesos mensuales, cuyo haber puede comprar 74% menos que en
2001”.
En una de
sus últimas visitas a Luján como gobernador, Felipe
Solá mantuvo un breve diálogo con integrantes del
batallador Grupo de Jubilados Independientes. Uno de ellos
le habló de la necesidad de establecer por ley movilidad
en los haberes y Solá esquivó el planteo asegurando que
“el gobierno nacional aumentó más que ningún otro el
ingreso de los jubilados”. “Sí, pero antes de 2001
con lo que cobraba compraba muchos más kilos de papa que
los que compro ahora”, dijo el jubilado. Y Solá no
respondió. |