Miércoles  2 de Julio de 2008 - Edición 7392 - Edición digital: 0692

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Nota de Tapa

Primeras audiencias de debate en el juicio oral y público

Comenzó a develarse el intento de homicidio contra el actual secretario general del CEC


Jorge Berigozzi dijo sentirse descompuesto y la primera audencia se terminó de golpe

Desde el lunes, y hasta el jueves, el Tribunal espera escuchar unos 70 testimonios.

El juicio pudo terminar abruptamente este lunes pero las partes no llegaron a un acuerdo.

Los primeros testimonios no favorecieron a los cuatro imputados que tiene la causa. Ayer declararon integrantes del Consejo Directivo del gremio, el delegado normalizador y al final de la jornada pidió la palabra uno de los cuatro imputados.

Este lunes comenzó a ventilarse en el Tribunal Criminal 3 de Mercedes los pormenores de un crimen que no pudo ser. Dos lujanenses y dos mercedinos empezaron a ser juzgados por “homicidio calificado por precio o promesa remuneratoria en grado de tentativa” contra el actual secretario general del Centro de Empleados de Comercio (CEC), Sergio Gauna.

En el banquillo de los acusados se encuentran: Graciela Sarube, ex tesorera del CEC; su esposo y ex director de TV Luján –señal de cable local que se emite por Tele Red-, Jorge Jordán. Ambos están sindicados de ser los autores intelectuales del hecho. También están acusados los presuntos sicarios Jorge Barigozzi y Carlos Castellano, dos delincuentes con antecedentes por robo de automotor y “piratería del asfalto”.

Ante los jueces Alejandro Caride, Eduardo Costía y Ricardo Marfía está previsto inicialmente que declaren unos 70 testigos durante cuatro audiencias de debate que se llevan a cabo en el primer piso del Palacio de Tribunales de la vecina ciudad. Ayer, la defensa y la querella acordaron desistir de convocar a una decena de testigos, entre los que se encontraban el mandamás del sindicato de Comercio, Armando Cavalieri, y un abogado penalista de Mercedes llamado Martín Nosa, cuyo nombre volvería a tener protagonismo sobre el final de la jornada cuando solicitó declarar Barigozzi, desoyendo un consejo de la propia abogada defensora.

En la primera jornada declararon 15 personas. En primer lugar se escucharon los testimonios de Gauna y de su hermana Marcela –por entonces empleada administrativa en el sindicato- antes de llegar a un cuarto intermedio que pudo haber producido un cambio imprevisto en el desarrollo del juicio oral y público.

A media tarde, los 10 minutos otorgados por el tribunal se fueron prolongando hasta transformarse en una hora. En ese lapso, los abogados de las partes y el Ministerio Público estuvieron a punto de alcanzar un acuerdo.

Según confió uno de los letrados que se encarga de defender a uno de los acusados, el acuerdo consistía en hacer pasar a Barigozzi como partícipe de un robo por encargo contra Gauna y así desligar de la causa a Castellano, a Sarube y a Jordán, al tiempo que el matrimonio se declararía culpable de una estafa en perjuicio del CEC.

De este modo, el juicio terminaba prácticamente esa misma tarde. De esa forma esperaban atenuar la pena que podrían recibir Sarube y Jordán -en caso de ser hallados culpables- y hasta preveían que en septiembre los imputados podían llegar a recuperar la libertad.

Sin embargo, Sarube, convencida de que es inocente de los cargos por los cuales está en prisión desde octubre de 2004, se opuso. El mismo abogado que habló con este medio lamentó la decisión a la que se aferró la mujer ya que ahora arriesga una condena que podría ser de 13 años.

SÍNTESIS DE LOS ACONTECIMIENTOS

El hecho que se está juzgando sucedió el 8 de septiembre de 2004, a las 20.30, momento en que Gauna se disponía a cambiar un neumático de su vehículo que se hallaba estacionado en la puerta de su domicilio de Dean Funes 1007.

Según estableció el fiscal Horacio Chiminelli, la víctima fue sorprendida por Castellano quien le efectuó un disparo de arma de fuego, cuyo proyectil ingresó por el abdomen causándole una lesión grave de la que pudo recuperarse tras permanecer varios días internado en terapia intensiva.

Por entonces, Gauna acababa de asumir el cargo de tesorero en el CEC luego de 2 años de reclamar el lugar que le correspondía al imponerse la lista que integraba en las elecciones gremial efectuadas en 2001.

Pese a ese triunfo, por diferentes motivos se le había impedido tomar posesión del cargo, el cual siguió siendo ocupado por la hoy imputada Sarube, con quien mantuvo innumerables discusiones a medida que Gauna iba encontrando distintas irregularidades en el manejo de fondos. También hubo amenazas de muerte debido al sospechoso manejo contable en el CEC, cruces de cartas documento y presiones de todo tipo.

Finalmente, Gauna asumió el control de la tesorería y Sarube fue desplazada del control financiero de la entidad gremial local.

Sarube, a través de su marido, se habría puesto en contacto con Castellano y Barigozzi, quien hizo de intermediario, según estableció el Ministerio Público. A tal punto que sostiene que Barigozzi y Jordán “se entrevistaron en numerosas ocasiones y por interpósita persona y por promesa remuneratoria acordaron matarlo para que la señora Sarube continuara con el manejo de la tesorería del CEC”.

Por lo tanto, para el fiscal Juan Manuel Mastrorilli, Sarube y Jordán son los instigadores, Barigozzi el partícipe primario y Castellano el partícipe necesario.

Este lunes, la mayoría de los testimonios no favorecieron a los imputados. Además de no prosperar un pedido de nulidad por parte de las defensas y de hacer lugar el tribunal a un agravante solicitado por el fiscal Mastrorilli, en la primera jornada de debate salieron a la luz algunos manejos poco claros que hacía con el dinero Sarube mientras fue tesorera en el CEC.

TESTIMONIOS HERMANDADOS

Como era de esperarse, el testimonio que demandó mayor tiempo fue el de la víctima y principal damnificado en la causa. El actual secretario también de la CGT Regional, volvió a recordar el hecho que por poco le costó la vida. Durante 1 hora y 40 minutos el testimonio fue virando hacia las cuestiones internas del CEC, motivo que presuntamente habría llevado a Sarube y a Jordán a tener que contratar a dos sicarios para que cometan el fallido hecho de sangre.

Gauna dio a entender que el ataque lo esperaba porque sentía temor. “Andaba perseguido. Tenía miedo por algunas denuncias que había hecho”, le dijo a los jueces.

En una de esas denuncias ya había alertado ante la Policía que su vida estaba en peligro. Una persona llamada Juan Carlos Olivares le había dicho que Sarube estaba planeando su crimen. Olivares había recibido el dato por medio de una empleada de OSECAC –la obra social de los empleados de comercio- llamada Gabriela Ojeda. Esa información no era descabellada, según los acontecimientos que se sucedieron con posterioridad.

La víctima reconoció en la sala a Castellano como el autor del disparo. Fue uno de los momentos más fuertes de este lunes.

Otro de los testimonios sustanciosos lo brindó su hermana, Marcela Gauna, quien habló acerca de movimientos extraños de fondos, quema de documentación en el sindicato, presiones para que su hermano desista de seguir avanzando en el trasfondo que había en la parte contable del gremio, e involucró al anterior secretario, Rubén Minotti, asegurando que estaba en conocimiento de lo que ocurría pero no hacía nada para que las maniobras sospechosas no continuaran. “Si mi hermano seguía molestando, me iban a despedir a mí”, contó, retransmitiendo una advertencia de Minotti.

Además, reveló que Sarube ganaba “1.500 o 1.700 pesos” pero pagaba “2.000 pesos en una de las 3 o 4 tarjetas de crédito” que poseía la mujer. También agregó que materiales para construcción que debían ser descargados en el CEC para hacer obras en el sindicato y en la obra social, terminaron en el domicilio de la tesorera y hasta dijo que una cámara filmadora profesional que tenía Jordán fue adquirida con dinero del Centro.

Según sus dichos, su relación con Sarube se volvió “tensa” cuando Minotti decidió reemplazarla por su hermano en el cargo, pero “fue más tensa cuando Sergio no podía asumir”, manifestó.

Ante una pregunta del Tribunal, Marcela Gauna sostuvo que Minotti decidió cambiar al tesorero porque la situación de Sarube empezaba a trascender los límites del gremialismo y la ostentación que hacía Jordán con sus múltiples rodados rozaba lo obsceno.

Hasta el cuarto intermedio, Barigozzi parecía estar distendido. Confiaba en un arreglo que lo desligara del caso. Tras reanudarse el juicio su semblante fue cambiando con el correr de las horas y la acumulación de testimonios que lo comprometían cada vez más. Castellano, como en toda la audiencia, casi ni se inmutó: su situación aparece más delicada por el prontuario que pesa en su contra. En cambio, Jordán no perdió el optimismo ni el buen humor, mientras que a Sarube, por momentos, se la notó relajada y segura de que la Justicia terminará por darle la razón.

A las 20.25, Barigozzi no soportó escuchar el confuso testimonio de su ex yerno y teniente de Policía. De repente, dijo sentirse descompuesto. El fiscal Mastrorilli ensayó una sonrisa y el Tribunal decretó el final abrupto de la primera audiencia e indicó que el juicio se reanudaba este martes a las 9.

DÍA DOS

11 testimonios se escucharon en la jordana de ayer. La mayoría fueron empleados del CEC y de OSECAC, muchos de ellos miembros del Consejo Directivo hasta que Gauna fue baleado.

Entre los testigos, le tocó el turno a Minotti, quien poco pudo aportar debido a que está coimputado con Sarube en una causa por “estafa” por presuntos manejos irregulares de dineros del CEC.

Entre los empleados, las declaraciones más fuertes fueron la de la ex empleada de OSECAC, Gabriela Ojeda, y la de María Estela Cols, cuyo testimonio, según el fiscal Mastrorilli, tuvo “evidentes y numerosas” contradicciones con relación a la declaración que había efectuado hace 4 años.

Por su parte, el delegado normalizador que intervino el CEC señaló un defasaje de dinero de 570.000 pesos entre los años 2001 a 2004, la ausencia de balance durante ese periodo y la falta de documentación respaldatoria de muchos de los egresos que se hacían desde la tesorería comandada por Sarube.

Cuando la audiencia parecía llegar a un fin, Barigozzi quiso declarar. Durante 40 minutos contó que el abogado Nosa “le encargó un trabajo”. Ese “trabajo” consistía en ir a robarle dinero en negro que llevaba Gauna a su casa. Habló de 50.000 pesos que podían llegar a ser más. A cambio, el penalista le iba a dar un dinero estipulado en 20.000 pesos y una camioneta que sería una Mercedes Benz modelo Sprinter que poseía el camarógrafo.

Para Barigozzi, Castellano no tiene nada que ver sino que fue acompañado por un sujeto llamado Jorge Ronda, hoy preso en el penal de Sierra Chica. Aseguró haber hecho un seguimiento de Gauna durante 23 días.

Acusó a la víctima de haber mentido cuando reconoció a Castellano como el autor del disparo, insistió en todo momento en la hipótesis de un robo que salió mal, se declaró culpable y se definió como un “pirata del asfalto”.

Trató de explicar el origen de 186 llamadas que hizo al celular de Jordán y unas 80 comunicaciones que intercambió por línea fija con el ex director de TV Luján los días previos y minutos posteriores al hecho de sangre. Todo lo circunscribió a la venta de una camioneta que había acordado Jordán con Nosa y a una pauta publicitaria que pensaba hacer de una rotisería que posee su ex mujer en Mercedes para que aparezca por el cable de Luján.

Ante los jueces sostuvo que el móvil del robo con fines económicos se debió a que “en los sindicatos hay mucha plata en negro y eso nunca lo van a poder saber”. Reconoció que lo tildan de “fabulador”, afirmó haberse “sentido usado” por Nosa y presume que sus dichos le van a traer problemas cuando vuelva a la cárcel.

Para hoy se aguarda nuevos testimonios, entre los que sobresale el del contador que auditó las cuentas del CEC y del empleado de OSECAC de General Rodríguez que le anticipó a Gauna los planes que tenía Sarube para sacarlo de carrera en un afán por ocupar el codiciado cargo de tesorero.

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Para mayor información del caso, se recomienda volver a leer las notas aparecidas en este medio en septiembre y octubre de 2004. En la edición digital de EL CIVISMO buscar en archivo las publicaciones de los días: 11 de septiembre, 2 de octubre y 23 de octubre.

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