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Primeras audiencias de
debate en el juicio oral y público
Comenzó
a develarse el intento de homicidio contra el actual
secretario general del CEC

Jorge
Berigozzi dijo sentirse descompuesto y la primera audencia
se terminó de golpe
Desde
el lunes, y hasta el jueves, el Tribunal espera escuchar
unos 70 testimonios.
El
juicio pudo terminar abruptamente este lunes pero las
partes no llegaron a un acuerdo.
Los
primeros testimonios no favorecieron a los cuatro
imputados que tiene la causa. Ayer declararon integrantes
del Consejo Directivo del gremio, el delegado normalizador
y al final de la jornada pidió la palabra uno de los
cuatro imputados.
Este lunes comenzó a
ventilarse en el Tribunal Criminal 3 de Mercedes los
pormenores de un crimen que no pudo ser. Dos lujanenses y
dos mercedinos empezaron a ser juzgados por “homicidio
calificado por precio o promesa remuneratoria en grado de
tentativa” contra el actual secretario general del
Centro de Empleados de Comercio (CEC), Sergio Gauna.
En el banquillo de los
acusados se encuentran: Graciela Sarube, ex tesorera del
CEC; su esposo y ex director de TV Luján –señal de
cable local que se emite por Tele Red-, Jorge Jordán.
Ambos están sindicados de ser los autores intelectuales
del hecho. También están acusados los presuntos sicarios
Jorge Barigozzi y Carlos Castellano, dos delincuentes con
antecedentes por robo de automotor y “piratería del
asfalto”.
Ante los jueces Alejandro
Caride, Eduardo Costía y Ricardo Marfía está previsto
inicialmente que declaren unos 70 testigos durante cuatro
audiencias de debate que se llevan a cabo en el primer
piso del Palacio de Tribunales de la vecina ciudad. Ayer,
la defensa y la querella acordaron desistir de convocar a
una decena de testigos, entre los que se encontraban el
mandamás del sindicato de Comercio, Armando Cavalieri, y
un abogado penalista de Mercedes llamado Martín Nosa,
cuyo nombre volvería a tener protagonismo sobre el final
de la jornada cuando solicitó declarar Barigozzi,
desoyendo un consejo de la propia abogada defensora.
En la primera jornada
declararon 15 personas. En primer lugar se escucharon los
testimonios de Gauna y de su hermana Marcela –por
entonces empleada administrativa en el sindicato- antes de
llegar a un cuarto intermedio que pudo haber producido un
cambio imprevisto en el desarrollo del juicio oral y
público.
A media tarde, los 10
minutos otorgados por el tribunal se fueron prolongando
hasta transformarse en una hora. En ese lapso, los
abogados de las partes y el Ministerio Público estuvieron
a punto de alcanzar un acuerdo.
Según confió uno de los
letrados que se encarga de defender a uno de los acusados,
el acuerdo consistía en hacer pasar a Barigozzi como
partícipe de un robo por encargo contra Gauna y así
desligar de la causa a Castellano, a Sarube y a Jordán,
al tiempo que el matrimonio se declararía culpable de una
estafa en perjuicio del CEC.
De este modo, el juicio
terminaba prácticamente esa misma tarde. De esa forma
esperaban atenuar la pena que podrían recibir Sarube y
Jordán -en caso de ser hallados culpables- y hasta
preveían que en septiembre los imputados podían llegar a
recuperar la libertad.
Sin embargo, Sarube,
convencida de que es inocente de los cargos por los cuales
está en prisión desde octubre de 2004, se opuso. El
mismo abogado que habló con este medio lamentó la
decisión a la que se aferró la mujer ya que ahora
arriesga una condena que podría ser de 13 años.
SÍNTESIS
DE LOS ACONTECIMIENTOS
El hecho que se está
juzgando sucedió el 8 de septiembre de 2004, a las 20.30,
momento en que Gauna se disponía a cambiar un neumático
de su vehículo que se hallaba estacionado en la puerta de
su domicilio de Dean Funes 1007.
Según estableció el
fiscal Horacio Chiminelli, la víctima fue sorprendida por
Castellano quien le efectuó un disparo de arma de fuego,
cuyo proyectil ingresó por el abdomen causándole una
lesión grave de la que pudo recuperarse tras permanecer
varios días internado en terapia intensiva.
Por entonces, Gauna
acababa de asumir el cargo de tesorero en el CEC luego de
2 años de reclamar el lugar que le correspondía al
imponerse la lista que integraba en las elecciones gremial
efectuadas en 2001.
Pese a ese triunfo, por
diferentes motivos se le había impedido tomar posesión
del cargo, el cual siguió siendo ocupado por la hoy
imputada Sarube, con quien mantuvo innumerables
discusiones a medida que Gauna iba encontrando distintas
irregularidades en el manejo de fondos. También hubo
amenazas de muerte debido al sospechoso manejo contable en
el CEC, cruces de cartas documento y presiones de todo
tipo.
Finalmente, Gauna asumió
el control de la tesorería y Sarube fue desplazada del
control financiero de la entidad gremial local.
Sarube, a través de su
marido, se habría puesto en contacto con Castellano y
Barigozzi, quien hizo de intermediario, según estableció
el Ministerio Público. A tal punto que sostiene que
Barigozzi y Jordán “se entrevistaron en numerosas
ocasiones y por interpósita persona y por promesa
remuneratoria acordaron matarlo para que la señora Sarube
continuara con el manejo de la tesorería del CEC”.
Por lo tanto, para el
fiscal Juan Manuel Mastrorilli, Sarube y Jordán son los
instigadores, Barigozzi el partícipe primario y
Castellano el partícipe necesario.
Este lunes, la mayoría
de los testimonios no favorecieron a los imputados.
Además de no prosperar un pedido de nulidad por parte de
las defensas y de hacer lugar el tribunal a un agravante
solicitado por el fiscal Mastrorilli, en la primera
jornada de debate salieron a la luz algunos manejos poco
claros que hacía con el dinero Sarube mientras fue
tesorera en el CEC.
TESTIMONIOS
HERMANDADOS
Como era de esperarse, el
testimonio que demandó mayor tiempo fue el de la víctima
y principal damnificado en la causa. El actual secretario
también de la CGT Regional, volvió a recordar el hecho
que por poco le costó la vida. Durante 1 hora y 40
minutos el testimonio fue virando hacia las cuestiones
internas del CEC, motivo que presuntamente habría llevado
a Sarube y a Jordán a tener que contratar a dos sicarios
para que cometan el fallido hecho de sangre.
Gauna dio a entender que
el ataque lo esperaba porque sentía temor. “Andaba
perseguido. Tenía miedo por algunas denuncias que había
hecho”, le dijo a los jueces.
En una de esas denuncias
ya había alertado ante la Policía que su vida estaba en
peligro. Una persona llamada Juan Carlos Olivares le
había dicho que Sarube estaba planeando su crimen.
Olivares había recibido el dato por medio de una empleada
de OSECAC –la obra social de los empleados de comercio-
llamada Gabriela Ojeda. Esa información no era
descabellada, según los acontecimientos que se sucedieron
con posterioridad.
La víctima reconoció en
la sala a Castellano como el autor del disparo. Fue uno de
los momentos más fuertes de este lunes.
Otro de los testimonios
sustanciosos lo brindó su hermana, Marcela Gauna, quien
habló acerca de movimientos extraños de fondos, quema de
documentación en el sindicato, presiones para que su
hermano desista de seguir avanzando en el trasfondo que
había en la parte contable del gremio, e involucró al
anterior secretario, Rubén Minotti, asegurando que estaba
en conocimiento de lo que ocurría pero no hacía nada
para que las maniobras sospechosas no continuaran. “Si
mi hermano seguía molestando, me iban a despedir a mí”,
contó, retransmitiendo una advertencia de Minotti.
Además, reveló que
Sarube ganaba “1.500 o 1.700 pesos” pero pagaba “2.000
pesos en una de las 3 o 4 tarjetas de crédito” que
poseía la mujer. También agregó que materiales para
construcción que debían ser descargados en el CEC para
hacer obras en el sindicato y en la obra social,
terminaron en el domicilio de la tesorera y hasta dijo que
una cámara filmadora profesional que tenía Jordán fue
adquirida con dinero del Centro.
Según sus dichos, su
relación con Sarube se volvió “tensa” cuando Minotti
decidió reemplazarla por su hermano en el cargo, pero “fue
más tensa cuando Sergio no podía asumir”, manifestó.
Ante una pregunta del
Tribunal, Marcela Gauna sostuvo que Minotti decidió
cambiar al tesorero porque la situación de Sarube
empezaba a trascender los límites del gremialismo y la
ostentación que hacía Jordán con sus múltiples rodados
rozaba lo obsceno.
Hasta el cuarto
intermedio, Barigozzi parecía estar distendido. Confiaba
en un arreglo que lo desligara del caso. Tras reanudarse
el juicio su semblante fue cambiando con el correr de las
horas y la acumulación de testimonios que lo
comprometían cada vez más. Castellano, como en toda la
audiencia, casi ni se inmutó: su situación aparece más
delicada por el prontuario que pesa en su contra. En
cambio, Jordán no perdió el optimismo ni el buen humor,
mientras que a Sarube, por momentos, se la notó relajada
y segura de que la Justicia terminará por darle la
razón.
A las 20.25, Barigozzi no
soportó escuchar el confuso testimonio de su ex yerno y
teniente de Policía. De repente, dijo sentirse
descompuesto. El fiscal Mastrorilli ensayó una sonrisa y
el Tribunal decretó el final abrupto de la primera
audiencia e indicó que el juicio se reanudaba este martes
a las 9.
DÍA
DOS
11 testimonios se
escucharon en la jordana de ayer. La mayoría fueron
empleados del CEC y de OSECAC, muchos de ellos miembros
del Consejo Directivo hasta que Gauna fue baleado.
Entre los testigos, le
tocó el turno a Minotti, quien poco pudo aportar debido a
que está coimputado con Sarube en una causa por “estafa”
por presuntos manejos irregulares de dineros del CEC.
Entre los empleados, las
declaraciones más fuertes fueron la de la ex empleada de
OSECAC, Gabriela Ojeda, y la de María Estela Cols, cuyo
testimonio, según el fiscal Mastrorilli, tuvo “evidentes
y numerosas” contradicciones con relación a la
declaración que había efectuado hace 4 años.
Por su parte, el delegado
normalizador que intervino el CEC señaló un defasaje de
dinero de 570.000 pesos entre los años 2001 a 2004, la
ausencia de balance durante ese periodo y la falta de
documentación respaldatoria de muchos de los egresos que
se hacían desde la tesorería comandada por Sarube.
Cuando la audiencia
parecía llegar a un fin, Barigozzi quiso declarar.
Durante 40 minutos contó que el abogado Nosa “le
encargó un trabajo”. Ese “trabajo” consistía en ir
a robarle dinero en negro que llevaba Gauna a su casa.
Habló de 50.000 pesos que podían llegar a ser más. A
cambio, el penalista le iba a dar un dinero estipulado en
20.000 pesos y una camioneta que sería una Mercedes Benz
modelo Sprinter que poseía el camarógrafo.
Para Barigozzi,
Castellano no tiene nada que ver sino que fue acompañado
por un sujeto llamado Jorge Ronda, hoy preso en el penal
de Sierra Chica. Aseguró haber hecho un seguimiento de
Gauna durante 23 días.
Acusó a la víctima de
haber mentido cuando reconoció a Castellano como el autor
del disparo, insistió en todo momento en la hipótesis de
un robo que salió mal, se declaró culpable y se definió
como un “pirata del asfalto”.
Trató de explicar el
origen de 186 llamadas que hizo al celular de Jordán y
unas 80 comunicaciones que intercambió por línea fija
con el ex director de TV Luján los días previos y
minutos posteriores al hecho de sangre. Todo lo
circunscribió a la venta de una camioneta que había
acordado Jordán con Nosa y a una pauta publicitaria que
pensaba hacer de una rotisería que posee su ex mujer en
Mercedes para que aparezca por el cable de Luján.
Ante los jueces sostuvo
que el móvil del robo con fines económicos se debió a
que “en los sindicatos hay mucha plata en negro y eso
nunca lo van a poder saber”. Reconoció que lo tildan de
“fabulador”, afirmó haberse “sentido usado” por
Nosa y presume que sus dichos le van a traer problemas
cuando vuelva a la cárcel.
Para hoy se aguarda
nuevos testimonios, entre los que sobresale el del
contador que auditó las cuentas del CEC y del empleado de
OSECAC de General Rodríguez que le anticipó a Gauna los
planes que tenía Sarube para sacarlo de carrera en un
afán por ocupar el codiciado cargo de tesorero.
Link
Para mayor información
del caso, se recomienda volver a leer las notas aparecidas
en este medio en septiembre y octubre de 2004. En la
edición digital de EL CIVISMO buscar en archivo las
publicaciones de los días: 11 de septiembre, 2 de octubre
y 23 de octubre. |