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Di Monte fue reconocido
por el Concejo Deliberante
“Hijo
dilecto” sin apoyo unánime

NO TODOS ESTUVIERON DE
ACUERDO: el Frente Unión Vecinal no respaldó la
declaración a favor de la figura del ex arzobispo Di
Monte.
El
viernes se votó el proyecto que declara al ex arzobispo
“hijo dilecto de Luján”. Fue redactado y defendido
por la concejal Nora Chacón. La vecinalista Amanda Robles
expuso una posición contraria.
Tal como adelantó EL
CIVISMO en su edición del sábado pasado, el Concejo
Deliberante, con el voto mayoritario de los bloques
pertenecientes al Frente para la Victoria (Partido
Justicialista y Partido de la Victoria), declaró “hijo
dilecto de Luján” al ex arzobispo de Mercedes-Luján
Rubén Di Monte. Y lo hizo “en reconocimiento a su
entrega y compromiso para con la ciudad que lo vio nacer”.
Como autora de la
iniciativa, la concejal princista Nora Chacón fue la
encargada de defenderla desde la banca. Expresó que “a
lo largo de nuestra vida, todos tenemos luces y sombras en
nuestro accionar. Pero en este caso, lo que pedimos para
monseñor Di Monte es declararlo hijo dilecto de Luján
como arzobispo de la Arquidiócesis de Mercedes-Luján,
pero agregando ex arzobispo porque el 31 de marzo pasado
terminó su gestión”.
“Él hizo lo que no
hizo ninguno en 100 años –opinó Chacón-. Y como obras
son amores, me parece que las obras que dejó para su
pueblo son demasiado importantes como para dejarlo pasar
así como así”.
Chacón enumeró lo que a
su entender daba sobrados argumentos para el
reconocimiento. “Di Monte se ocupó de bregar y
gestionar junto al ex intendente Miguel Ángel Prince los
apoyos necesarios, y otros los consiguió él solo, para
lograr la transformación de la zona histórico-basilical;
para lograr la recuperación y restauración de la
Basílica, a la que en 100 años no se le había hecho
nada. También consiguió aportes del exterior para
recuperar el Descanso del Peregrino y el Cine Teatro
Luján, después de 30 años de abandono. Gestionó y
está en marcha la instalación de un blindaje apropiado
para la imagen auténtica de la Virgen de Luján”.
“Por todas estas obras
tan importantes para Luján es que proponemos la
declaración de hijo dilecto”, concluyó.
La oposición al
reconocimiento se evidenció en el voto del bloque del
Frente Unión Vecinal. Y fue la edil Amanda Robles la que
tomó la palabra. “Hemos buscado fundamentos, tratando
de evitar cualquier tipo de susceptibilidad. Lo que quiero
es que se interpreten mis palabras en ese marco. Este
bloque entiende humildemente que quien debe ser merecedor
de una mención semejante como la de hijo dilecto o
ciudadano ilustre debe ser indiscutido socialmente”,
disparó en primera instancia.
“¿Qué quiero decir
con esto? Que la mención tiene que ser el resultado o el
reflejo de la sociedad en su conjunto, ya sea de manera
explícita o implícita. Eso fue lo que ocurrió con
nuestro querido ‘Potó’ Goenaga. A nadie se le hubiese
ocurrido pensar siquiera que no era merecedor de un
galardón semejante”, comparó Robles.
Agregó que “no pasa lo
mismo con la figura de monseñor. Basta recordar, sin
entrar en detalles, el tema de la Sociedad Anónima, que
lo encontró como su máximo defensor. Sociedad Anónima
que generó una división importante.
También, sin ahondar en
detalles, el tema de los homosexuales. Después de su
homilía en agosto de 2003, luego de hacer referencia a
los homosexuales y a un pasaje bíblico, trajo aparejado
un juicio de la Comunidad de Homosexuales de Argentina
(CHA)”.
“Por eso creemos que ya
la primera premisa que dice ‘indiscutido socialmente’
no se cumple con monseñor. Y si bien los considerandos no
están en el proyecto que votamos, sí están en el
expediente de origen. Y allí se abunda en historias sobre
gestión de recursos o aporte de influencias. Yo no puedo
separar estas menciones de su actividad evangélica para
nombrarlo o no hijo dilecto. No puedo compartir la postura
de la concejal Chacón”, dijo la concejal vecinalista.
De acuerdo a su parecer,
compartido en el voto por su bancada, “estamos frente a
una de las máximas autoridades eclesiásticas. El Señor
dijo que la principal virtud del cristianismo era la
caridad, el amor, la ayuda a los desvalidos. Y no habló
precisamente del aporte de influencias para promover
cambios urbanísticos. El mismo monseñor en una homilía
por el Día de las Mercedes dijo ‘no estamos para
políticas partidarias. Somos y tenemos que hacer mucho
más que eso”. |