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El intento de homicidio
del secretario de Comercio
Piden
penas de 7 y 8 años para los cuatro imputados

DEFINIENDO
UNA ESTRATEGÍA: el matrimonio Sarube-Jordán escucha los
consejos de su abogado defensor.
El jueves se
conocieron los alegatos en el juicio oral y público que
se lleva a cabo en Mercedes contra la ex tesorera del CEC,
su marido y ex director de TV Luján y los autores
materiales del hecho.
El fiscal y los
defensores llegaron a un acuerdo para que los imputados
asuman la instigación y autoría del hecho a cambio de
dejar de lado que fue por “promesa remuneratoria o
precio”.
El fallo y la
sentencia tendrá lugar el lunes 14 de julio a las 11.30.
El fiscal Juan Manuel
Mastrorilli pidió penas que van de 7 a 8 años y 2 meses
para los imputados en la tentativa de homicidio contra el
actual secretario general del Centro de Empleados de
Comercio (CEC), Sergio Gauna, en el juicio oral y público
que se lleva a cabo en el Tribunal en lo Criminal 3 de
Mercedes.
La solicitud de una
condena de 7 años recae en la ex tesorera Graciela Sarube
y en su esposo Jorge Jordán, acusado de haber instigado
el crimen de Gauna. En tanto que para los imputados Jorge
Barigozzi el fiscal reclamó una pena de 8 años mientras
que para el presunto autor del disparo, Carlos Castellano,
el pedido asciende a 8 años y 2 meses.
Las penas exigidas por el
fiscal tuvieron lugar este jueves en el marco de los
alegatos. El adelantamiento de esta etapa en el juicio
sólo puede ser entendido a partir del acuerdo al que
llegaron las partes un día antes.
El miércoles, cuando
estaba previsto que declaren al menos tres testigos
considerados de relevancia, el Ministerio Público y los
abogados defensores de los acusados hicieron lo que
vulgarmente llaman en el ámbito judicial un “arreglo”.
Este “arreglo”
consistió en que los imputados Sarube y Jordán aceptaran
que instigaron el crimen de Gauna a cambio de que se deje
al margen el agravante de que fue “a cambio de una
promesa remuneratoria o precio”. De este modo, en lugar
de pedir el fiscal una condena que podría llegar a 13
años de prisión redujo su pretensión a poco más de la
mitad. De ser encontrados culpables por el tribunal, en
septiembre Sarube y Jordán podrían verse beneficiados
con salidas transitorias y en 2009 obtendrían la libertad
condicional.
Para los delincuentes la
cosa fue distinta. Barigozzi había confesado que se
encontraba al volante del auto por “encargo” de un
abogado llamado Martín Nosa. El encargue consistía en
llevar a un asaltante para que le “robara a Gauna dinero
en negro que descargaba” en la casa paterna. A
Castellano no le quedaría otra opción que reconocer que
estuvo en la escena del hecho ante las abrumadoras pruebas
que lo incriminan. Los antecedentes como delincuentes
dedicados al robo de automotores en forma reiterada y
hechos de piratería del asfalto, sumado a la condición
de reincidentes que ambos tienen, les jugarían en contra.
El acuerdo nunca dejó
conforme a Sarube, quien se declaró este jueves “inocente”
ante los jueces Ricardo Marfia, Alejandro Caride y Eduardo
Costia. La mujer mantiene la esperanza de que el fallo sea
absolutorio. De ser así, le abriría el camino para
reclamar una importante indemnización al Centro de
Empleados de Comercios donde trabajó durante 34 años.
Pero, en caso de ser
hallada culpable, su situación quedaría en una posición
cuanto menos incómoda de cara al proceso que carga junto
al ex secretario general del CEC, Rubén Minotti. Ambos
están imputados por “estafa” en perjuicio del
sindicato debido a que una auditoría realizada por la
intervención del gremio -tras el fallido atentado contra
Gauna- estableció un faltante de 570.000 pesos entre los
años 2001 y 2004, época en la que Sarube fue tesorera e
impidió que Gauna accediera al cargo que había obtenido
en forma legítima en una elección en 2001.
NO MÁS TESTIGOS
Aunque el lunes se
vislumbró la posibilidad de un arreglo, nada hacía
pensar que las audiencias de debate terminarían en forma
abrupta. De los 82 testigos que habían sido convocados
por las partes en un primer momento, se pasó a 70 el día
que dio inicio el juicio y finalmente declararon 28.
Suficiente para las partes.
A pesar de haber sido
citados, entre otros, el señor Juan Carlos Olivares
-quien le dijo a Gauna los planes que tramaba Sarube para
eliminarlo-, el contador que auditó las cuentas -leit
motiv que habría desencadenado el intento de asesinato- y
el inspector Luis Correale -quien tuvo a su cargo una
etapa de la pesquisa-, no fue necesario que pasen por el
tribunal.
El miércoles, el
comienzo de la audiencia se fue postergando en el tiempo.
Antes de las 9 se esperaba la llegada de un preso llamado
Jorge Ronda a quien Barigozzi acusó de haber sido el
cómplice en el hecho, pero nunca apareció. Tampoco este
detenido pudo presentar una foto de la persona que
supuestamente lo llevó a cometer un robo y en un “tropiezo”
se le “escapó” un tiro que hirió a Gauna cuando
cambiaba la rueda de su auto.
Para el mediodía, las
partes le anunciaron al tribunal su decisión de desistir
de los testigos y pasar directamente a los alegatos. Los
jueces aceptaron y acordaron hacerlo el jueves a la
mañana. Para entonces, los cuatro imputados ya sabían de
boca del fiscal la pena a la que están expuestos.
EL FISCAL
En un esfuerzo por ser
“breve y conciso”, el fiscal Mastrorilli necesitó de
1 hora y 25 minutos para alegar. Los puntos salientes de
su exposición se basaron en las siguientes conclusiones a
las que arribó:
“Estamos ante un
caso típico donde se hizo todo para mandar a matar:
hubo un pacto entre el matrimonio Sarube-Jordán y los
dos autores del hecho”.
“La promesa
remuneratoria se encuentra plenamente comprobada pero
las pruebas que se tienen no son suficientes para
acreditar, incorporarlas a la causa y presentarse ante
este tribunal”.
“Todas las piezas
encajan entre el grupo agresor y el grupo que tomó la
determinación de enviar a matar”.
“El antecedente
para matar a Gauna es el odio que le tenía Sarube al
perder el manejo del dinero y el cargo como tesorera.
Los problemas surgen cuando Gauna accede al cargo tras
ganar las elecciones”.
“El test
psicológico arrojó que exhibía su condición de
tesorera cuando ya no lo era y el informe
psiquiátrico habla que se tomaba atribuciones que no
tenía”.
“Sarube le dijo a
la hermana de Gauna que le resultaba fácil mandar a
matar a alguien y ‘a este pendejo hay que hacerlo
mierda’, dijo una testigo que escuchó decir de
parte de Sarube que su marido tenía amigos mafiosos”.
“Las cuentas del
sindicato habían sido desbastadas”.
“Las responsables
de que no hubiese balance y el manejo del dinero era
la tesorera”.
“Se hacían
reuniones a espaldas de Gauna y de miembros del
sindicato”.
“Gauna tenía miedo
y denunció a Sarube meses antes del hecho”.
“Castellano y
Barigozzi no son sólo los autores del hecho sino que
son un grupo de delincuentes que compartieron unidades
carcelarias y andaban juntos”.
“El abogado Martín
Nosa es el nexo en común entre Barigozzi y el
matrimonio. Se conocían de los encuentros de motos”.
“Sarube tenía los
motivos para matar a Gauna y Jordán los contactos.
Había que sacarlo del medio porque molestaba, por el
estado de las cuentas, las represalias y las
consecuencias que podía traer que siguiera hablando”.
“Sarube era el
sostén de la familia. Con sus ingresos era la persona
que más fuerte representa a la organización
familiar. Solventaba a varios miembros de la familia e
incluso al yerno. Era la principal fuente de ingresos
y se iba a ver privada de un día para otro de todos
los beneficios que obtenía del sindicato”.
“Se habló del
aumento de patrimonio, de la cantidad de vehículos
que tenía el matrimonio (motos, autos, camionetas,
scooter), el ritmo de vida, el lujo y el confort, la
construcción de la casa de dos plantas a partir de
que Sarube asumiera como tesorera, el depósito de
fondos del sindicato en las cuentas bancarias de
Sarube y de Jordán”.
“No hay dudas que
el incremento de patrimonio fue por manejos ilícitos
de dineros del sindicato”.
“La pericia
psiquiátrica dio que Barigozzi presenta rasgos
psicóticos”.
“La historia que
contó Barigozzi es incongruente y de todas las
versiones que dio de sus encuentros con Jordán no hay
ninguna que se pueda tomar que sea cierta: la única
vinculación es la del hecho”.
“El auto utilizado
en el hecho fue llevado a arreglar en varias
oportunidades por Barigozzi y Castellano”.
“Hay llamadas entre
los teléfonos de Barigozzi y Castellano, y más de
200 llamadas entre Barigozzi con Jordán y Sarube. 66
son entre los celulares de Barigozzi y Jordán, 6 de
esas llamadas durante el día del hecho, 20 más entre
el celular de Jordán y el domicilio particular de
Barigozzi, otras 9 desde el domicilio de Barigozzi al
domicilio de Jordán y 2 de ellas el día del hecho”.
LAS DEFENSAS
El abogado defensor de
Castellano pidió que aplique a su cliente la menor pena
posible por robo y encubrimiento simple, que es de 3 años
de prisión.
Además, puso en duda la
legitimidad de reconocimiento que hizo Gauna y un testigo
de apellido Gimenez que identificaron al presunto autor
material como la persona que disparó contra el joven
tesorero en agosto de 2004 y que luego huyó sin robar
nada hasta abordar un Peugeot 504 que conducía Barigozzi.
Por lo tanto, para esta defensa, no fue Castellano sino un
tal Jorge Ronda quien le disparó a Gauna.
-“Se demostró que la
línea investigativa apuntaba a Castellano”.
La letrada que asumió la
defensa de Barigozzi mantuvo una línea argumentativa
parecida al abogado de Castellano aunque invocó una serie
de tecnicismos legales que quedaron a consideración de
los jueces. Solicitó que se tengan en cuenta como
atenuantes la confesión que hizo Barigozzi para que pueda
acceder también al beneficio de las salidas transitorias.
Por su parte, el abogado
del matrimonio Sarube-Jordán dijo que tras el hecho “Gauna
explotó esa situación de intento de robo para sacarse de
encima a Sarube y a toda la Comisión Directiva”.
- “La Comisión
Directiva es responsable de la defraudación”.
- “La investigación
fue direccionada, estuvo plagada de actas policiales sin
testigos, poco seria. Pido la absolución y que aplique el
beneficio de la duda”.
- “No surge ni está
probada la instigación”.
- “Deberían ser
investigados Nosa, (la capitana Nora) Cavallero, Agustín
Del Río (sobrino de Minotti) y (Carlos) Pallero
(dirigente de Osecac)”.
- “Falta objetividad en
la investigación. Hubo parcialidad”.
- “El conflicto
institucional era por disputa de poder y dinero. En un
sindicato las expresiones de amenazas de muerte son
habituales. No era una Iglesia ni un club de fútbol”.
- “Sarube, cuando tuvo
algún inconveniente, fue a la Justicia e hizo una
denuncia contra Gauna”.
- “Gauna, en la lucha
de poder y tras la tentativa de robo, encontró la
posibilidad para ser lo que hoy es: secretario general”.
- “Se habló de cuentas
bancarias de Jordán que nunca fueron acreditadas”.
- “Acá hubo un
conflicto típicamente laboral”.
La última palabra en
esta primera instancia judicial la tendrá el tribunal que
ahora debate si la verdad pasa por los argumentos que dio
el fiscal y los testigos o se encuentra en la hipótesis
que relató Barigozzi, reforzadas por las dudas que
plantearon los abogados defensores de los cuatro
imputados.
El fallo y la sentencia
se conocerán el lunes 14 de julio a partir de las 11.30
cuando las partes se vuelvan a encontrar por última vez
en la estrecha sala del primer piso que tiene el Tribunal
en lo Criminal 3.
Que conste en acta
- El lunes a la noche el
ex asesor letrado de la Municipalidad durante el gobierno
del intendente Miguel Prince y abogado mercedino, Martín
Capandegui, apareció por la sala del Tribunal en lo
Criminal 3. A esa hora, prestaba declaración el dueño de
un bar donde se juntaron Jordán, Barigozzi y Castellano.
El único medio que
cubrió todas las audiencias de debate fue EL CIVISMO,
algo que resulta extraño teniendo en cuenta que el
caso tuvo en su momento gran impacto en la opinión
pública, concitó la atención de los medios y que el
acusado Jordán estaba al frente de un canal de
televisión y era muy conocido entre los trabajadores
de prensa.
El jueves, el yerno
de Jordán, Juan Donadío, fue obligado a retirarse de
la sala. Una fuente policial del tribunal le dijo a
este medio que Donadío se presentó como camarógrafo
de Tele Red cuando en realidad está desvinculado de
esa empresa, según pudo averiguar personal policial
que se desempeña en sede judicial.
Tres testigos que
declararon en el juicio dijeron que las imágenes de
Donadío serían utilizadas luego para presionar a
aquellas personas que perjudicaron a los imputados. El
abogado defensor del matrimonio, consultado al
respecto, minimizó este rumor diciendo que es
habitual que en los juicios los testigos expresen
temor a represalias.
Además de Donadío y
el cronista de este medio, otra persona que tuvo
asistencia perfecta fue el padre de Graciela Sarube,
quien era portero en el sindicato y tenía llaves de
lugares claves en el gremio. El octogenario escuchó
su nombre en varios pasajes de las audiencias. Se dijo
de él que recibía dinero que debía ir a las arcas
del gremio.
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