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Los de afuera ayudan, no
solucionan
Para que el basural
municipal se cierre, ya no dentro del plazo que se “auto
fijó” la intendenta Graciela Rosso, sino dentro del
corriente año, tendrá que llegar una fuerte ayuda
externa. De lo contrario, el predio de la ruta 192
seguirá siendo el receptor de todos los desperdicios
líquidos y sólidos.
Desde la promesa de los
90 días, la gestión de Rosso logró frenar el humo y
contratar seguridad para que al menos, desde la puerta, se
transmita una idea de control sobre el lugar. Resta mucho,
prácticamente todo, pero no se podrá encarar con
recursos exclusivos de la comuna.
Hay que reparar la planta
de tratamiento de residuos cloacales ubicada en el barrio
San Bernardo y dejarla en condiciones para no molestar a
los vecinos de la zona. Hay que conseguir los recursos
para hacer realidad el proyecto de una nueva planta de
tratamiento en el predio del Hospital Interzonal “Dr.
Domingo Cabred” y así tener la capacidad de recepción
que necesita hoy y mañana el partido de Luján. Hay que
definir, construir y poner en marcha una planta de
reciclado de los residuos sólidos urbanos. Hay que
capacitar a quienes trabajarían en ese espacio, poniendo
el acento en la gran cantidad de familias que hoy viven de
lo que consiguen en el cirujeo. Y recién después de
tener todo ello en orden, habría que intentar recuperar
un predio agredido durante décadas.
Lo que no se puede
esperar es que todas las soluciones caigan del cielo.
Dicho en términos políticos, todas las salidas no pueden
proyectarse a partir de lo que “baje” desde Provincia
o Nación.
La gestión de Daniel
Scioli viene realizando un programa de cierre de basurales
a cielo abierto. Se presume que ese plan podría llegar a
Luján. También se firmó un acuerdo con la Secretaría
de Medio Ambiente a cargo de Romina Picolotti y desde
allí desembarcaría ayuda con la misma dirección. Pero
falta la planificación local que complete el soporte para
las acciones.
Nadie duda de la
capacidad de Rosso para transformar sus contactos y
relaciones en planes, programas y/o subsidios para la
ciudad que gobierna. Nadie duda, tampoco, de las ventajas
que significa tener teléfonos directos con los despachos
más importantes de los poderes ejecutivos provincial y
nacional.
Sin embargo, esa bonanza
se debe abonar con políticas de planificación local. De
lo contrario, no se construirá una agenda de gestión
acorde con las urgencias de la ciudad, sino dependiente de
los ritmos y humores de los mandatarios externos.
Así como se detalla el
panorama en materia de medio ambiente, y en particular
sobre lo que se espera para el basural, el mismo ejemplo
se puede esbozar al analizar otras necesidades
coyunturales. Falta un plan de turismo, pero se destaca la
llegada a Luján de un programa que beneficiará a Carlos
Keen. Falta definir el Código de Ordenamiento Urbano y
los pasos a seguir se depositan en un funcionario que hace
seis meses no sólo inició una gestión, sino que
también ahí empezó a conocer a la ciudad.
El potencial de Luján
está intacto. Las expectativas generadas en la mayoría
de los lujanenses después del 10 de diciembre también
gozan de buena salud. Es de desear que no se dilapide ese
voto de confianza. |