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Telefónica me está volviendo loca
Desde
hace dos meses pretenden cobrarme un servicio de
internet que nunca tuve instalado.
Hay
una regla en mi casa: nunca aceptes ningún tipo de
oferta que llegue a través de Telefónica de Argentina.
Pero a veces, uno mismo rompe con sus principios y esto
sale mal.
Un
día me llamó por teléfono una amable voz juvenil que me
ofreció el servicio de banda ancha de Speedy, aduciendo
que sería muy fácil de instalar por mis propios medios y
estaría de inmediato en funcionamiento. De modo que
acepté el envío del equipo autoinstalable, pero en esos
días mi esposo estuvo muy enfermo y debió pasar quince
días de internación. Y yo con él, permanentemente, ni
tiempo ni energía para intentar probar la instalación de
Speedy.
Cuando estuvimos de vuelta en casa, luego de algunos
días, me aboqué a la tarea de interpretar las
instrucciones de instalación y me di cuenta que debía
tener el aparato telefónico a corta distancia de la
computadora, por lo cual consulté al número
correspondiente que me habían enviado.
Me
dijeron que llamara a Telefónica y un empleado iba a
venir a casa a cambiarme la entrada del teléfono del
lugar sin problema alguno. Pero cuando hice el llamado
me informaron que eso no era así, que si quería cambiar
de lugar el teléfono debería llamar a una empresa
privada y pagar el monto correspondiente.
Consulté con una de estas empresas pero me pareció caro
gastar ese dinero, porque en realidad yo ya tenía una
banda ancha, del canal de cable que uso en casa, y ya
veía que la mano venía mucho más complicada de lo que me
habían prometido. Así que cerré la caja con el equipo
que me habían enviado sin intentar siquiera conectarlo,
y la llevé de regreso a Telefónica de la ciudad donde
vivo, Luján.
Era
el 7 de marzo y la amable empleada que recibió la caja
con el equipo, luego de revisarlo para ver si estaba
completo y sin daños, me firmó el recibo, con su nombre
y número de documento, sello de la oficina de
Telefónica, etc. Me aseguró no iba a tener problemas y
que jamás iba a llegar una factura cobrándome este
servicio, ya que no lo había instalado ni utilizado.
Pero
al mes siguiente me llegó la factura incluyendo el cobro
de 35 pesos por internet, y cuando reclamé al 112 me
dijeron que tomaban el reclamo, rompiera la factura y
esperara la siguiente, que me llegaría en 15 días con la
correspondiente corrección. En aquella factura la suma
total era de 95 pesos, de los cuales 35 correspondían al
servicio de internet. Que, como ya he dicho, no tengo
instalado.
Días
después me llegó la factura con correcciones. Pero, por
un extraño sistema matemático la resta de 95 pesos menos
35 pesos a Telefónica le dio 88 pesos. Raro, pero
suficiente para ponerme furiosa, o como diría Almodóvar
al borde de un ataque de nervios. Llamé de nuevo para
reclamar y me dijeron que la escasa diferencia se debía
a que me habían dado de baja el servicio de internet
recién a partir del 20 de mayo. Recuerden: yo devolví el
equipo sin uso el 7 de marzo.
Otro
número de reclamo y vuelta a esperar. En el interín me
llega un nuevo recibo, del mes siguiente, con una suma
más abultada aún, donde aparece también la cifra de 35
pesos por... internet.
Ahora
bien, me pregunto: ¿me están cobrando el servicio de
internet que tengo, de Multicanal? A ese yo lo pago ya
con el cable y me sale 75 pesos. ¿Por qué le tengo que
pagar 35 más a Telefónica?
Después de un nuevo reclamo, previo los consiguientes
pasos de marcar números, escuchar musiquitas varias, las
voces de diversas variaciones y el tedioso trabajo de
reiterar TODA la historia a quien me atiende, se me da
el número correspondiente al reclamo y otra vez, a
esperar la respuesta. Que llega diciendo amablemente que
debo pagar todo el monto de ambas facturas porque se ha
comprobado que no existe error en la facturación.
Agotada, voy a la oficina de Defensa del Consumidor y me
dicen que debo hacer esta denuncia completa por escrito,
acompañada con fotocopias del comprobante de la
devolución del equipo y las facturas incorrectas, pero
que no me haga ilusiones porque no habrá respuestas para
el reclamo. Que el segundo paso es pedir a la oficina de
Defensa al Consumidor que intervenga, lo harán, pero
como Telefónica JAMÁS se presenta a las audiencias de
conciliación, no voy a conseguir nada. Animadora
información, sin lugar a dudas. Argentina año 2008,
democracia, empresas privatizadas, monopólicas y sin
posibilidades de competencia, ¿quién puede contra ellas?
El
tercer paso es buscarme un abogado pago e iniciar una
demanda contra Telefónica. Igualmente, es casi seguro
que me corten el teléfono, porque yo no estoy dispuesta
a pagar por un servicio que no tengo, que no tuve, que
jamás llegué ni a probar siquiera.
¿Cuánto tardaría el juicio? Probablemente, mis nietos
logren ver reivindicada la imagen de su abuela, pero yo,
lo dudo.
Otra
posibilidad es dar de baja mi actual servicio de banda
ancha, que es más caro pero siempre me funcionó
perfecto, y pasarme de verdad al de Telefónica. Total,
ya que quieren cobrármelo a toda costa, al menos debería
usarlo.
Quisiera saber si alguien puede orientarme sobre la
manera de solucionar rápidamente este problema. Desde
ya, muchas gracias.
María
Eva Prestes
Gracias
Me dirijo a usted para agradecerle lo
rápido que solucionó mi pedido de ayuda por una “valva”
para poder movilizarme.
Gracias a esta “valva” pude dejar la
silla de ruedas y hacer mejor mi rehabilitación en
CERELU. Gracias por preocuparse, esto es un gran avance
para mí. Aprovecho para contarle que cuando yo me
movilizaba en silla de ruedas y tenía que hacer algún
trámite en el centro era difícil cruzar algunas
esquinas, ya que en las manzanas principales no hay
rampas, especialmente sobre San Martín, en algunas
esquinas hay y en otras no, y la persona que te lleva,
en este caso mi hija, tiene que hacer mucha fuerza para
subir a la otra vereda y la gente es poco solidaria.
Mi pedido es para todas esas personas que
desgraciadamente tienen que transitar en silla de ruedas
y no tienen esa comodidad. Sé que usted hará lo posible
para dar una solución.
Desde ya muchas gracias de corazón. Que
Dios la siga iluminando para poder cumplir con todo lo
que se proponga.
Gracias.
Ana Inés Sosa |