Miércoles 9 de Julio de 2008 - Edición 7394 - Edición digital: 0694

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Cartas de Lectores

Telefónica me está volviendo loca

Desde hace dos meses pretenden cobrarme un servicio de internet que nunca tuve instalado.

Hay una regla en mi casa: nunca aceptes ningún tipo de oferta que llegue a través de Telefónica de Argentina. Pero a veces, uno mismo rompe con sus principios y esto sale mal.

Un día me llamó por teléfono una amable voz juvenil que me ofreció el servicio de banda ancha de Speedy, aduciendo que sería muy fácil de instalar por mis propios medios y estaría de inmediato en funcionamiento. De modo que acepté el envío del equipo autoinstalable, pero en esos días mi esposo estuvo muy enfermo y debió pasar quince días de internación. Y yo con él, permanentemente, ni tiempo ni energía para intentar probar la instalación de Speedy.

Cuando estuvimos de vuelta en casa, luego de algunos días, me aboqué a la tarea de interpretar las instrucciones de instalación y me di cuenta que debía tener el aparato telefónico a corta distancia de la computadora, por lo cual consulté al número correspondiente que me habían enviado.

Me dijeron que llamara a Telefónica y un empleado iba a venir a casa a cambiarme la entrada del teléfono del lugar sin problema alguno. Pero cuando hice el llamado me informaron que eso no era así, que si quería cambiar de lugar el teléfono debería llamar a una empresa privada y pagar el monto correspondiente.

Consulté con una de estas empresas pero me pareció caro gastar ese dinero, porque en realidad yo ya tenía una banda ancha, del canal de cable que uso en casa, y ya veía que la mano venía mucho más complicada de lo que me habían prometido. Así que cerré la caja con el equipo que me habían enviado sin intentar siquiera conectarlo, y la llevé de regreso a Telefónica de la ciudad donde vivo, Luján.

Era el 7 de marzo y la amable empleada que recibió la caja con el equipo, luego de revisarlo para ver si estaba completo y sin daños, me firmó el recibo, con su nombre y número de documento, sello de la oficina de Telefónica, etc. Me aseguró no iba a tener problemas y que jamás iba a llegar una factura cobrándome este servicio, ya que no lo había instalado ni utilizado.

Pero al mes siguiente me llegó la factura incluyendo el cobro de 35 pesos por internet, y cuando reclamé al 112 me dijeron que tomaban el reclamo, rompiera la factura y esperara la siguiente, que me llegaría en 15 días con la correspondiente corrección. En aquella factura la suma total era de 95 pesos, de los cuales 35 correspondían al servicio de internet. Que, como ya he dicho, no tengo instalado.

Días después me llegó la factura con correcciones. Pero, por un extraño sistema matemático la resta de 95 pesos menos 35 pesos a Telefónica le dio 88 pesos. Raro, pero suficiente para ponerme furiosa, o como diría Almodóvar al borde de un ataque de nervios. Llamé de nuevo para reclamar y me dijeron que la escasa diferencia se debía a que me habían dado de baja el servicio de internet recién a partir del 20 de mayo. Recuerden: yo devolví el equipo sin uso el 7 de marzo.

Otro número de reclamo y vuelta a esperar. En el interín me llega un nuevo recibo, del mes siguiente, con una suma más abultada aún, donde aparece también la cifra de 35 pesos por... internet.

Ahora bien, me pregunto: ¿me están cobrando el servicio de internet que tengo, de Multicanal? A ese yo lo pago ya con el cable y me sale 75 pesos. ¿Por qué le tengo que pagar 35 más a Telefónica?

Después de un nuevo reclamo, previo los consiguientes pasos de marcar números, escuchar musiquitas varias, las voces de diversas variaciones y el tedioso trabajo de reiterar TODA la historia a quien me atiende, se me da el número correspondiente al reclamo y otra vez, a esperar la respuesta. Que llega diciendo amablemente que debo pagar todo el monto de ambas facturas porque se ha comprobado que no existe error en la facturación.

Agotada, voy a la oficina de Defensa del Consumidor y me dicen que debo hacer esta denuncia completa por escrito, acompañada con fotocopias del comprobante de la devolución del equipo y las facturas incorrectas, pero que no me haga ilusiones porque no habrá respuestas para el reclamo. Que el segundo paso es pedir a la oficina de Defensa al Consumidor que intervenga, lo harán, pero como Telefónica JAMÁS se presenta a las audiencias de conciliación, no voy a conseguir nada. Animadora información, sin lugar a dudas. Argentina año 2008, democracia, empresas privatizadas, monopólicas y sin posibilidades de competencia, ¿quién puede contra ellas?

El tercer paso es buscarme un abogado pago e iniciar una demanda contra Telefónica. Igualmente, es casi seguro que me corten el teléfono, porque yo no estoy dispuesta a pagar por un servicio que no tengo, que no tuve, que jamás llegué ni a probar siquiera.

¿Cuánto tardaría el juicio? Probablemente, mis nietos logren ver reivindicada la imagen de su abuela, pero yo, lo dudo.

Otra posibilidad es dar de baja mi actual servicio de banda ancha, que es más caro pero siempre me funcionó perfecto, y pasarme de verdad al de Telefónica. Total, ya que quieren cobrármelo a toda costa, al menos debería usarlo.

Quisiera saber si alguien puede orientarme sobre la manera de solucionar rápidamente este problema. Desde ya, muchas gracias.

 

María Eva Prestes


Gracias

Me dirijo a usted para agradecerle lo rápido que solucionó mi pedido de ayuda por una “valva” para poder movilizarme.

Gracias a esta “valva” pude dejar la silla de ruedas y hacer mejor mi rehabilitación en CERELU. Gracias por preocuparse, esto es un gran avance para mí. Aprovecho para contarle que cuando yo me movilizaba en silla de ruedas y tenía que hacer algún trámite en el centro era difícil cruzar algunas esquinas, ya que en las manzanas principales no hay rampas, especialmente sobre San Martín, en algunas esquinas hay y en otras no, y la persona que te lleva, en este caso mi hija, tiene que hacer mucha fuerza para subir a la otra vereda y la gente es poco solidaria.

Mi pedido es para todas esas personas que desgraciadamente tienen que transitar en silla de ruedas y no tienen esa comodidad. Sé que usted hará lo posible para dar una solución.

Desde ya muchas gracias de corazón. Que Dios la siga iluminando para poder cumplir con todo lo que se proponga.

Gracias.

 

Ana Inés Sosa

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