|
Una familia espera una
solución
Una
casilla perdida entre la burocracia y el desinterés

SIGUE LA
ESPERA: la familia Panayotoplo vive en un vagón de tren.
Espera que el municipio le otorgue la casilla prometida el
año pasado.
Adolfo Ezequiel
Panayotoplo vive con su familia en un vagón de tren
ubicado en terrenos ferroviarios. El año pasado, el
municipio le prometió la donación de una casilla. Pero
pasan los meses y el mobiliario prometido continúa sin
aparecer.
Adolfo Ezequiel
Panayotoplo vive desde hace años en un vagón de tren
ubicado en terrenos ferroviarios, en la calle Ituzaingó
al 1800. En ese lugar reside con su pareja y sus hijos.
El año pasado, ese grupo
familiar logró el compromiso por parte de las autoridades
municipales de ese momento de obtener una casilla para
instalar en el barrio Zapiola, en un terreno comprado por
la familia como requisito para concretar la donación.
Pero como suele ocurrir
cuando entre lo dicho y lo hecho se interpone el Estado,
la ayuda comprometida todavía no llegó. Panayotoplo se
acercó a esta redacción para contar la situación por la
que atraviesa su familia.
El vecino mostró un
contrato de donación firmado el 14 de junio de 2007 entre
su pareja, Luisa Aida Cóceres, y el entonces intendente
Prince en carácter de representante de la Municipalidad
de Luján.
En el segundo punto de
dicho acuerdo se habla de la donación de la hoy
desaparecida casilla, mediante la gestión municipal en
organismos estatales tanto provinciales y nacionales.
Como condición de la
entrega, en el contrato se establecía que el bien
mencionado sólo podía ser utilizado como vivienda propia
de Cóceres y su grupo familiar. Además, la donación era
a cambio del desalojo por parte de la familia Panayotoplo
del vagón de ferrocarril. En el documento también se
especifica que los trámites para obtener la casilla
forman parte del expediente municipal N° 4069-3823/07.
A pesar del contrato, la
gestión de Prince no cumplió con lo prometido. Con la
llegada del nuevo gobierno, la situación no mejoró.
Adolfo Panayotoplo reinició las gestiones que, hasta el
momento, lejos estuvieron de llegar a buen puerto.
Desde la Dirección de
Emergencia y Atención Directa, a cargo de Esteban
Strambi, le dieron a entender que la casilla llegó a
Luján pero se perdió en los oscuros mares del cambio de
gestión.
En los últimos meses,
las visitas y los llamados de Panayotoplo a esa
dependencia se multiplicaron, aunque la suerte no mejoró.
Promesas, palmadas en la espalda y compromisos que no se
cumplieron fueron los resultados que obtuvo hasta el
momento.
Por esta razón, el
vecino envió en mayo una carta escrita, con su puño y
letra, a la intendenta Rosso. En ese texto le solicita a
la jefa comunal que tenga “la amabilidad de supervisar
de hecho la plantación y respectiva construcción” de
la casilla. “Le pido por favor su atención y amabilidad
de supervisar”, le solicita Panayotoplo a Rosso, además
de recordarle el contrato firmado con Prince y las malas
condiciones habitacionales del vagón de tren donde reside
con su esposa y sus hijos.
Como respuesta al pedido
de intervención de la intendenta, Panayotoplo recibió en
su teléfono personal un llamado de un funcionario que se
encargó de recriminarle, en muy malos términos, la carta
acercada a Rosso.
Ante el relato del
vecino, este medio solicitó a través de Prensa Municipal
una entrevista con Strambi, quien por el mismo canal hizo
saber a EL CIVISMO que el problema estaría resuelto para
hoy. Al cierre de esta edición, la familia Panayotoplo
esperaba que esta nueva promesa se cumpla. |