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El conductor del remis
embestido por un tren habló con EL CIVISMO
“Tengo
la costumbre de mirar, pero la niebla era una pared”

LO QUE
QUEDÓ: los restos del remis ahora están cubiertos por
una pileta de lona. El conductor salvó la vida por
milagro.
Un tren que unía
Junín con Retiro embistió a un remís al llegar a Open
Door.
Fue en el paso a nivel
sin barrera que cruza por la principal arteria de la
localidad.
La víctima es un
vecino del pueblo que conducía un remis y salió
prácticamente ileso tras ser arrastrado por el
ferrocarril unos 150 metros.
A las 7.40 del lunes no
había salido el sol y en Open Door había una densa
niebla que reducía notoriamente la visibilidad. Tres
autos en fila iban por la avenida Cabred en dirección al
centro de la localidad. Nadie se percató que a esa hora
podía pasar un tren.
Al llegar al paso a nivel
sin barreras no había chicharras ni luces alertando la
proximidad del ferrocarril. Dos de los vehículos lograron
pasar y el tercero, un remís, fue embestido en la puerta
derecha trasera por la formación ferroviaria procedente
de Junín y arrastrado unos 150 metros hasta detener su
marcha cerca de la estación.
El auto, un Ford modelo
Orión, era conducido por César González, un vecino que
hace 22 años que vive en Open Door y que, además de ser
empleado del Hospital “Dr. Domingo Cabred”, trabaja
como remisero en una agencia del pueblo.
Por milagro, González
puede contar la historia. Salió con vida y por sus
propios medios del auto. Era el único ocupante y llevaba
colocado el cinturón de seguridad. Prácticamente
resultó ileso. Nunca perdió el conocimiento.
Un golpe en el tabique
nasal, el ojo izquierdo con una inflamación y un moretón
en el párpado, el labio superior algo hinchado y un
raspón en el brazo derecho, fueron las marcas visibles
que le quedaron por ahora en el cuerpo. El auto no sirve
más.
Este martes atendió a
este medio. “Tengo la costumbre de mirar pero había
tanta la niebla que era como una pared de ambos costados.
Como hay movimiento de vagones, por la planta de acopio de
granos y cemento, el movimiento es constante y tenemos
cuidado. He pasado como mil veces pero la visión era
menos de 10 metros y está tan estropeado que hay que
pasarlo en primera (velocidad) sí o sí”.
Para González, la
locomotora venía a una velocidad considerable. “Para
arrastrarme 150 metros venía bastante fuerte. Me dejó 50
metros antes de llegar a la estación. Me acuerdo que
manotee la puerta para bajar. Pasaron 10 minutos y no
venía nadie”, recordó este martes.
La víctima fue socorrida
por personal ferroviario. Minutos después, dio aviso a su
familia de lo que había pasado. Trabajadores de una
planta de silos intentaron comunicarse con el Puesto de
Vigilancia pero nadie atendió el llamado. En el Hospital
Cabred tampoco acudieron a la emergencia y los Bomberos
llegaron varios minutos después. “Me llevaron al
Hospital y me atendieron. Para mí la atención fue lenta
porque tuve que esperar en la Guardia, pero (a los
médicos) los respetos aunque a un accidentado hay que
atenderlo más rápido”, dedujo con la lógica de haber
pasado por una situación que muy pocos pueden vivir para
contarla. |