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Tres
despedidos y una trasladada en la gestión de Rosso
Denuncia
sindical por “discriminación”
El
gremio que dirige Enrique Peñalba acercó una nota al
presidente del Concejo Deliberante con los detalles de lo
sucedido a los agentes Villegas, Soublé, Arévalo y
Santillán.
Afirman
que fueron perseguidos por su participación en la
militancia “princista”. Y piden una inmediata
revisión de las medidas tomadas.
El
Sindicato de Trabajadores Municipales, encabezado por el
empleado comunal sumariado Enrique Samuel Peñalba, se
transformó en puente para que una serie de denuncias de
trabajadores municipales, dejados cesantes por la actual
gestión o trasladados con una baja de categoría, lleguen
formalmente a las autoridades del Concejo Deliberante. Son
cuatro casos de empleados que, en la nota de presentación
del sindicato, directamente fueron calificados como “discriminatorios”.
El primer
caso que denuncian es el que afectó a Laura Villegas.
Tenía 5 años y medio de antigüedad en el municipio y en
diciembre de 2007 fue trasladada del área de Desarrollo
Social al Cementerio Comunal. Esa medida –siempre según
el documento del Sindicato al que accedió EL CIVISMO- se
acompañó del cese como jefa de Departamento (lo que
implicó una reducción del salario).
La agente
pidió explicaciones y le habrían respondido que su
cambio se debía a “razones de mejor servicio” y “estado
de emergencia económica”. Para el Sindicato, ambos
argumentos se desvanecen “por sí solos”.
En una
minuciosa carta en la que describe su situación, Villegas
cita diferentes instancias relacionadas a su traslado y en
particular menciona una reunión con Javier Legorburu en
la que “...me manifestó que como yo no participaba
políticamente en la línea de la intendenta, sino que por
el contrario militaba en un espacio opositor a la misma,
no había acuerdo para que me desempeñara en esa área”.
“Le
manifesté que le dejaba bien en claro que fuera del
horario de trabajo y como ciudadano libre en un sistema de
derechos, podía participar de los espacios políticos que
elija”, aclaró Villegas, aunque su traslado siguió en
pie.
El
segundo caso involucra a Gustavo Santillán. Ingresó al
municipio en mayo de 2001 como preceptor en el Instituto
Fermín Mignone. Accedió a planta permanente en octubre
de 2007. Fue despedido el 28 de febrero de 2008 cuando
ocupaba una jefatura de división. Las razones aducidas
desde el Departamento Ejecutivo fueron las mismas que para
el caso de Villegas: “razones de mejor servicio” y “estado
de emergencia económica”.
Asimismo,
Graciela Arévalo entró al municipio en diciembre de 2005
y permaneció en planta temporaria hasta el 23 de abril
del corriente año. Trabajaba como administrativa en la
Dirección de Entidades Comunitarias. “En ese momento,
sin que mediaran motivos y con un decreto emanado por el
poder ejecutivo que extendía su permanencia hasta
diciembre de 2008, fue dejada cesante”, expresan desde
el sindicato.
En el
informe escrito que Arévalo acercó a su sindicato,
consta el siguiente párrafo: “Desde que asumió la
administración municipal actual, recibí órdenes
expresas de dejar de tener contacto con ex compañeros que
trabajaban conmigo en la anterior gestión de gobierno,
fundamentándose dichas órdenes en que estos contactos no
eran bien vistos por la señora intendenta”.
Por
último, se menciona el caso de Marcelo Soublé, quien
ingresó al municipio en octubre de 2005 y el 30 de enero
de 2008 le informaron telefónicamente que había sido
despedido. “No existieron razones valederas que
justifiquen esa determinación y además fue víctima de
interminables manoseos hacia su persona”, denuncia el
sindicato. En su narración del caso, Soublé habla de
infructuosas reuniones con la licenciada Marcela Darré
(él trabajaba en el Hogar Granja “Padre Varela”) y
con el secretario de Gobierno Humberto Guibaud.
EL PEDIDO
“En
estos tres últimos casos solicitamos la inmediata
reincorporación de los agentes. A nuestro humilde
entender es claro el procedimiento que se aplicó en todos
los casos y está basado en actos discriminatorios. En
ellos se menoscaba y restringe el pleno ejercicio de la
igualdad de derechos y garantías, tal como establece
nuestra Constitución Nacional”, argumenta el Sindicato
de Trabajadores Municipales .
Este
organismo agrega: “según consta en el artículo 1º de
la ley sobre actos discriminatorios, ‘quien
arbitrariamente impida, obstruya o de algún modo
menoscabe el pleno ejercicio sobre bases igualitarias de
derechos y garantías fundamentales en la Constitución
Nacional, será obligado a pedido del damnificado y dejar
sin efecto el acto discriminatorio o cesar en su
realización y a reparar el daño moral y material
ocasionados, considerándose particularmente los actos u
omisiones discriminatorios determinados por motivos tales
como raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión,
política o gremial, sexo, posición económica,
condición social o características físicas”.
Peñalba
expresa en ese escrito que “como secretario general del
Sindicato y especialmente como ciudadano de Luján, no
puedo permitir que se avasallen de esta forma los derechos
de nuestros trabajadores. No estamos acostumbrados a eso
ni en el sindicato ni en esta ciudad, por lo que espero
que me acompañe y podamos revertir esta situación
injusta y arbitraria que tan mal hace al sistema
democrático”. |