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Reconocimiento
“Visitar
el Museo de Luján es un deber nacional” (Enrique
Udaondo)
El 6 de
junio de 1962, a los 82 años, murió en Buenos Aires don
Enrique Udaondo, ejemplo de virtudes cristianas,
ciudadanas y humanas.
El
próximo viernes 6 de junio, transcurrirán 46 años de su
desaparición física, sólo física, porque su espíritu
permanece en las obras tangibles que jalonaron su vida de
trabajador incansable, esforzado, silencioso y humilde, de
hombre devoto, solidario, de firmes convicciones, al que
no le interesaban, en absoluto, los bienes materiales; y
de funcionario honesto, probo, meticuloso en el
cumplimiento de las tareas que le competían.
Los
restos mortales de este hombre ejemplar, después de
permanecer casi cuatro décadas en el cementerio de la
Recoleta, llegaron a Luján el 29 de octubre de 2000, en
una urna funeraria que, recibida por autoridades y
público reunidos a tal efecto, quedó ubicada en la
Capilla del que había sido Cabildo en su origen, y a
partir de 1917 Museo Colonial e Histórico de Luján.
En esta
institución, desde 1923 hasta 1962 (también casi 40
años), don Enrique Udaondo desempeñó la función de
director ad-honorem, según su decisión, y las acciones
que concretó a lo largo de ese tiempo le permitieron
dejar un formidable legado: el Complejo Museográfico que
lleva su nombre.
Ahora,
faltando dos días para otro aniversario de su
fallecimiento y algunos meses para que se cumplan los ocho
años de permanencia de la urna en la Capilla, unimos
nuestros deseos más profundos a los de todos aquellos que
están empeñados en lograr que, por fin, las cenizas de
don Enrique Udaondo tengan cristiana sepultura en un
espacio de la institución que es producto de su quehacer
infatigable.
Allí
está sin duda el sitio que le corresponde definitivamente
para su eterno descanso.
Asociación
de Educadores Jubilados y Retirados de la provincia de
Buenos Aires
Filial
Luján
Aclaración
Cumpliendo
con lo solicitado por un grupo de asociados manifiesto,
una vez más, que la reunión de la Mesa del Diálogo con
el Campo fue organizada por mi personalmente, en mi
condición de conductor y director del ciclo periodístico
dedicado al sector de la producción agrícola ganadera,
denominado “La vida y el campo”, que se emite los
días sábados por AM 1400.
Consecuentemente,
la Sociedad de Fomento Rural Cañada de Arias es
absolutamente ajena a la presencia del Ing. Felipe Solá
en la reunión mencionada, oportunidad en la cual
desafortunadamente se manifestó en términos descomedidos
hacia un productor presente, a quien posteriormente pidió
perdón por el mal momento generado.
Manifiesto
una vez más la necesidad de establecer diálogos sinceros
y fructíferos basados en el respeto verdadero entre
quienes disiente, disensos que enriquecen el diálogo en
búsqueda de las soluciones que el país exige en estos
momentos. En esa línea siempre he trabajado y lo seguiré
haciendo, con tolerancia, respeto y dedicación.
Del mismo
modo, manifiesto mi total repudio a las presiones,
aprietes, agravios y agresiones que sufren los productores
agropecuarios y los colegas y medios informativos,
provengan de donde provengan.
Luis
Andrieu
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